Money, money #13 (19)

Si no me equivoco mucho fue en la primavera del 96. Mi padre me llevó a la oficina del Central Hispano que estaba cerca de su trabajo y me abrió una cuenta infantil para meter el dinerillo que me habían regalado en la primera comunión. Unos años después, cuando el señor Botín se comió el banco con patatas, pasé a tener una cuenta en el Santander. La he tenido durante todos estos años; ha sido mi cuenta principal durante todos estos años; hoy la he cerrado tras varios años en los que no han parado de complicarme la vida e intentar engañarme de una manera o de otra.

Nadie me ha preguntado por qué me iba ni si tenía algún problema y, la verdad es que (pese al cabreo de meses y meses) la he cerrado con pena.

En muchos aspectos de la vida se está volviendo imposible tener relaciones largas basadas en la confianza y no soy tonto del todo: soy consciente de que eso comporta una mejora de eficiencia general que hace la sociedad más productiva y tal; soy consciente de que eso tiene beneficios. Casi seguro que los beneficios serán netos. No obstante, me da pena.


«El amor no es consuelo, es luz» [Simone Weil]


Hoy toca «babyshower» sorpresa (a unos amigos). Pwro no digáis nada que como se enteren antes de tiempo se lía.

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