Cosas del primer mundo #3 (5)

«Santiago es una ciudad lo suficientemente grande y segregada como para que Carla y Gonzalo no se encontraran nunca más, pero una noche, nueve años más tarde, volvieron a verse, y es gracias a ese reencuentro que esta historia alcanza la cantidad de páginas necesaria para ser considerada una novela» [‘Poeta chileno’, Alejandro Zambra]


He vuelto (es un decir) a la novela que estoy escribiendo. Ahora mismo estoy con una conversación importante en la que se defiende algo con lo que no estoy de acuerdo. Eso es lo mejor de la novela como género, que la narración toma vida y no la puedes meter en cintura.

No obstante, me genera mucha ansiedad porque hay una tensión que no sé si voy a saber resolver: siento que cuanto mejor la defiendo (es decir, que conforme mejores me parecen los argumentos) temo alejarme del pensamiento real del personaje. Como si al argumentarlo desde mi forma más básica de ver el mundo (la novela sucede hace unos años, tantos que hay cosas que no logro comprender plenamente) estuviera haciendo pasar gato por liebre.

Como si pretendiera justificar la santidad de las vacas indias apelando a los beneficios macrosociales de los que hablaba Martín Harris en ‘Cerdos, vacas, guerras y brujas»: el argumento es sólido teóricamente, pero no narrativamente.

¿Cuántas cosas de nuestra vida son así? En fin, problemas del primer mundo


Ningún asesinato debería ser nunca un punto final.


«What man that is norissed by Fortune , she maketh hym a greet fool» [‘Tales of Caunterbury’ de Geoffrey Chaucer]


No sé si voy a terminar ‘Poeta chileno’: he perdido el libro electrónico. Por eso, he empezado ‘Hamnet’ de Maggie O’Farrell que lo tenía por ahí arramblado.


«— Es… eso — dice Hamnet en un susurro ronco—, ¿verdad? [‘Hamnet’, Maggie O’Farrell]


Postdata: hoy hemos visto un capítulo de Doraimon en el que salían drontes.

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