Remordimiento #39 (53)

¿Sabéis esas veces que tienes un amigo, pero un amigo amigo; más que un amigo, un hermano; carne de tu carne, sangre de tu sangre; y luego resulta que se estrella con la moto justo después de que le llamaras traidor por ser fan de la Oreja de Van Gogh?

Pues, ea, también, para que midas tus palabras.


Llevo días dándole vueltas a cómo construirme una estructura de incentivos para escribir (¡y publicar!) más ficción. En febrero estuve a punto to de sacar una newsletter semanal para, utilizando el noble arte del novela por entregas, ponerme las pilas; pero me dio esa mezcla de pereza, vergüenza y falta de tiempo… y lo dejé.

Tras mucho darle vueltas creo que retomar esa idea va a ser la mejor forma de obligarme a escribir: con como decía Casciari, los borradores a la vista del lector. ¿Es una locura? Seguramente porque, ademá, tengo cien millones de cosas, pero… parece que es lo que va a tocar.

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