Veces #23 (33)

Hay veces en que uno querría abrazar a alguien y calmarlo y decirle que todo va a salir bien, pero no puede (porque está lejos, porque es mentira, porque… porque mil cosas que son complejas y sencillas y complejas otra vez). Esas veces no son más que el recuerdo de la soledad que habita tras el dolor: el recuerdo de nuestra propia impotencia.

Una puta mierda, vamos.

Y lo dejo aquí porque si me muerdo la lengua me enveneno.

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