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Un plan de siete años (que probablemente tampoco voy a cumplir)

Ya sabéis que no cuento las cosas porque anhele en mi fuero interno ser una estrella de Instagram, sino porque me bullen tantas cosas por la cabeza que tengo tendencia a ir dejando un cadáver de ideas tras de mis pasos. Hablar de mis planes en público es una forma de, no sé, comprometerme. Sí, ya, no hace falta que me lo digáis.

Es que, veréis, llevo mucho tiempo dándole vueltas a cómo hacer algo que quiero hacer desde que tengo uso de la razón: escribir ficción. Sí, soy consciente de que en este momento estaréis pensando, «pero, Javi, si tienes más cuento que Callejas, ¿qué más ficción quieres?».

Touché. Por querer, quiero llevar eso hasta el siguiente nivel, ver cuál es mi mejor bola en ese partido. Y tampoco es un capricho esto que os digo, por tonto que parezca lo siento casi una obligación. Aunque me da una pereza enorme, es lo que se me da bien. No en plan me van a dar el Nobel o aparta Cervantes que ya me vandalizan la estatua a mi, no. En plan, no «mejor que otros», sino «lo mejor de mi».

Pese a que no se note en este post escrito a paradinha, tengo cierto colmillo narrativo que, incluso sin entrenarlo, me ha acompañado toda la vida y que, en fin, algo habrá que hacer con él.

Pero reconozco que no sé muy bien qué, ni cómo, ni cuando. He dicho que me da pereza y es cierto, pero no porque no me guste. Más bien porque, en todos los grandes proyectos narrativos en los que me he metido, he fracasado miserablemente. Tengo una novela, sin ir más lejos, que he reescrito siete veces y no. Un montón de proyectos a medias a los que siempre encuentro alguna excusa para postergar.

En fin. Que me he propuesto intentar remediarlo. ¿Cómo? Acabando cosas. Cosas que estarán mal, fatal. Que me dará vergüenza mandar a editoriales, pero que espero me ayuden a desarrollar las habilidades que me faltan.

Y para eso me he dado siete años. ¿Por qué no? Si no fracaso también en este plan, llegaré a la crisis de los cuarenta con la inercia necesaria para llorar mis penas en un buen puñado de novelas, ensayos o a lo que sea que me lleve esta aventura.

¿Cómo medirlo? Para dejarme de zarandajas, mi objetivo es tener dos obras al año (independientemente de la extensión, el género y otros factores). Sí, ya, no hace falta que me lo digáis. Es un objetivo: no uno especialmente asequible, pero, a la hora de avaluarlo, es el mejor que se me ocurre. Ya avisé que iba a ser un desastre, pero (visto lo visto) mejor así.

Fracasaré sin duda, porque uno ya se conoce y tal y tal. Pero bueno, mejor que quede claro y a la vista de todos. Así tampoco podré decirme nunca que nunca me propuse intentarlo.