Sobre padres primerizos

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«Siento que lo que debe sentir la madre es algo diferente en la medida en que ella lo ha llevado dentro, lo ha sentido crecer y moverse dentro dentro. Eso debe significar que la conexión emocional que debe crearse es extraordinaria y no creo que ningún tío pueda nunca entender eso»

Bob. Padre primerzo, Hace poco Anja Wittkowski y algunos colegas entrevistaron a un grupo de padres primerizos y encontraron muchos testimonios como el de Bob. El tema fundamental de todas las conversaciones fue la experiencia de «separación»; no solo de su vida social y familiar sino de su pareja y del embarazo. Es decir, muchos incipientes padres sientes que están pasando cosas increíbles a su lado y no están invitados a la fiesta. Esa sensación se suma a lo que tradicionalmente llamaríamos no tener ni puñetera idea.

No se puede decir que sea algo sorprendente, aunque sí poco atendido. He estado curioseando por las librerías y prácticamente todos los libros sobre el tema están orientados a la maternidad. Curioso, como digo.

Las conclusiones del estudio son básicamente dos: a) que podría ser buena idea crear equivalentes «paternos» a los cursillos y grupos pre-parto y b) que sería beneficioso reconceptualizar el «rito de paso» de la paternidad como un proceso continuo que no acaba con el nacimiento sino que evoluciona continuamente.

Cuenta Carolina del Olmo, autora del muy interesante ¿Dónde está mi tribu?, que al principio, durante el embarazo, todos los consejos del tipo «reúnete con gente» le parecían gilipolleces. «Si nunca hemos querido estar con otros, por qué íbamos a quererlo ahora. Mi chico y yo vamos a estar como Dios en nuestra casa como siempre», se decía.

Más tarde, vino la realidad, vió que sí que estaba más sola que la una y unas vacaciones familiares le hicieron comprender que como decía el viejo dicho (creo que africano) para criar un niño hace falta un pueblo entero. Vamos que hacen falta redes, para los padres también.