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En busca de la felicidad

burroHace algunos años trabajé como orientador universitario. Básicamente, trataba de ayudar a jóvenes bachilleres sobre todo el mundillo de la universidad. Había un grupo bastante numeroso al que yo llamaba los burros. No por su nivel intelectual, no piensen mal, sino por aquello del asno de Buridán. Eran chavales que pudiendo escoger casi cualquier cosa lo pasaban realmente mal porque no sabían qué.

¿Puede la abundancia hacernos menos felices? ¿Cuántas más opciones tienes eres más infeliz? Chris Dillow publica hoy un post muy bueno sobre el tema. Yo por mi parte estoy por pensar que es bien posible que en un contexto de abundancia, la felicidad dependa de un estilo ético-estético personal sólido; o lo que es lo mismo una personalidadbien construida (aquella personalidad como obra de arte de la que hablábamos).

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¿Qué será de LoQAB en...

¿Qué será de Storge en 2013?

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El 12 de febrero hará un año desde que decidimos crear Storge en uno de los pubs más emblemáticos de Cambridge, en The Eagle. Ya habrá tiempo de contar esa historia pero creedme que en aquel momento nos preparábamos para 40 años de desierto, sin más esperanza de éxito que la convicción de que había que empezar a buscar nuestra particular tierra de promisión.

Ni un año después estamos mucho mejor de lo que esperábamos. Formamos parte del Grupo Cooperativo de las Indias y, a través de éste, del Ner.

Si 2012 ha sido un buen año en el que hemos adquirido impulso y, sobre todo, ganas de aprender. 2013 será el año de la consolidación de Storge y espero que lo celebremos juntos.

Bietan jarrai: una estrategia para crecer

La psicología profesional, como bien señalara Marino Pérez, ha tenido históricamente dos grandes funciones: a) ordenar a los individuos según requiere el funcionamiento de la sociedad (psicologías educativa e industrial) y b) re-ordenar a los individuos que la misma sociedad des-ordena y trastorna (psicologías clínica y social).

Pero, ¿Cuál será nuestra estrategia en 2013? La adaptación a nuestro campo de la idea que hace unos días reivindicaba Juan Urrutia: Bietan jarrai, «seguir adelante por los dos caminos».

Pero Storge no es una empresa al uso: somos indianos y, consecuentemente, la nuestra es una empresa centrada, parafraseando también al Dogo, en contribuir a la psicología como forma de conocimiento (o a su crítica) así como a la solución de los problemas de personas y grupos reales y concretos.

Algunas cosas que tenemos entre manos

1- Psicoterapia y de psicología de la salud

La práctica clínica se encuentra ante retos importantes sin saber a ciencia cierta como afrontarlos. Esto será uno de los temas del año.

De la red de centros de psicología del Instituto, Storge|Granada está plenamente operativo y se va consolidando como una referencia en la zona. Storge|Madrid avanza a buen ritmo y esperamos abrir la nueva sede de Storge|Córdoba antes del tercer trimestre de 2013.

No sólo eso, estamos en conversaciones para ampliar aún más la red. Pero hasta aquí puedo leer…

2- Educación

En éste área enmarcamos desde la profundización del debate sobre las Escuelas del Comunal (que puede originar líneas de trabajo próximamente) o la reflexión en torno a la gestión personal del conocimiento hasta el nacimiento y puesta en marcha del ‘piepowder movement‘. Así como el desarrollo de programas educativos, formativos y de difusión. La educación es un tema importante porque, como dice Harold Jarche, la vida es un beta permanente.

3- Recursos humanos; Cohesión y compromiso en las organizaciones

Será un área estratégica: tanto en la creación de nuevos enfoques en la gestión de los miembros de las organizaciones como en el desarrollo de nuevo modelos y estrategias de compromiso y cohesión organizacionales.

En esta línea, Storge empieza a gestionar las áreas de recursos humanos del Grupo, a asesorar a otras empresas y, junto a Enkidu, a desarrollar ‘Ingenios’, nuestro propio HRMS libre para la gestión de recursos humanos.

4- Intervención social y comunitaria

Seguramente este área de trabajo será la que comenzamos con menos proyectos en marcha. Hay ideas, claro; lo que falta por ahora es tiempo. Pero el año es muy largo 🙂

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Así son las cosas…

Comentaba David en el post del viernes algo con lo que pienso hacer imanes de nevera y repartírselos a todos nuestros clientes: «Las empresas que no forman parte del proyecto vital de los que las componen, son empresas que están «descuidadas»«. Ese es el mundo que portamos, nuestro proyecto social, nuestra visión de las cosas. Y esto es parte de él.

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Así son las cosas…

Comentaba David en el post del viernes algo con lo que pienso hacer imanes de nevera y repartírselos a todos nuestros clientes: «Las empresas que no forman parte del proyecto vital de los que las componen, son empresas que están «descuidadas»«. Ese es el mundo que portamos, nuestro proyecto social, nuestra visión de las cosas. Y esto es parte de él.

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Recursos humanos, nuevos enfoques y «staff curation»

Tengo pendiente una entrada para explicar cómo conceptos que vengo usando, como ‘valores’ o ‘compromiso’, lejos de lo que pudiera parecer, entroncan directamente con la tradición de la psicología científica. Pero lo dejaremos para otro día.

Hoy, coincidiendo con nuevos servicios de reclutamiento que voy conociendo, quería poner un poco en orden mis ideas sobre los cambios que se están dado en el estudio de la relación entre las personas y sus entornos de trabajo.

Una perspectiva de los recursos humanos

La Psicología Industrial y de las Organizaciones nació bajo el impulso del fordismo para extraer toda la fuerza productiva de los trabajadores. Desde la perspectiva del «gran capitalista del XIX», un trabajador no era algo cualitativamente distinto a una máquina y, en consonancia, los primeros psicólogos del trabajo tenían por encargo poner a funcionar a los operarios a pleno rendimiento.

Pronto se dieron cuenta de que en todo caso, los seres humanos somos un tipo de máquina muy especial y requería unos cuidados especiales. La psicología industrial, nacida para explotar más eficientemente a los trabajadores, se dio cuenta de que explotándolos estaba de hecho infrautilizándolos.

Las cosas han cambiado mucho desde entonces aunque no todo lo que debería.

Los gestores actuales están tan cómodos siendo tan sólo responsables ante las cuentas de resultados que están perdiendo la histórica oportunidad de implantar políticas identitarias en el seno de sus corporaciones. Porque esto último conllevaría ser responsables de su gente.

No me entiendan mal, el lenguaje ha cambiado, es cierto. A la actividad de seleccionar, contratar, formar, emplear y retener a los colaboradores de la organización la llamamos recursos humanos pero la práctica habitual sigue siendo indistinguible de el encargado que se acerca cada mañana a recoger jornaleros en muchas partes del mundo. Miren infojobs o cualquier plataforma al uso.

Pero necesitamos otra cosa.

Mi forma de enfocar el problema es algo distinto. En Storge no tenemos ‘consultores de recursos humanos’, tenemos ‘staff curators’ (perdonen el palabro). Alguno pensará «ya estamos con las modernuras…»

¿Somos unos modernikis?

Aunque me hace mucha gracia la palabra, creo que no. Es cierto que reivindicar el oficio del comisariado artístico se ha puesto de moda con ocupaciones como content curator o biocurator. Pero en nuestro caso, tenemos motivos teóricos y prácticos propios para usar esta palabra.

Hay un trabajo de Marino Pérez y García Montes (Personality as work of art, 2004) que defiende que la personalidad es «una obra de arte»; esto es, un estilo ético y estético que cada persona da a su vida de acuerdo con sus circunstancias y sus valores sociales. Ese estilo ético y estético es un proyecto de vida en el que cada persona va progresivamente construyendo su propia personalidad, pero de manera que el aspecto ético (lo que la persona es o siente que es) se retroalimenta con el estético (los modos de presentarse frente al resto de personas).

Ninguno de esos autores es un autor pajaru, por usar el término indiano, Marino Pérez, por ejemplo, catedrático de la Universidad de Oviedo, abrió hace unas semanas el Congreso de la Sociedad para el Avance del Estudio Científico del Comportamiento en Sevilla.

Pues bien, pensar la personalidad como una obra de arte nos ayuda a comprender el equipo de trabajo no como una-máquina-en-la-que-cada-trabajador-es-una-pieza sino como algo más orgánico.

Nuevos enfoques

Los nuevos recursos humanos requieren entender la empresa, interpretarla; conocer a los trabajadores, cuidarlos, ayudarlos a crecer: tanto a los que se están buscando, como a los que están dentro; darles la formación necesaria para que hagan su trabajo, pero también para que lo entiendan, para que lo aprecien.

El enfoque que (medio en serio, medio en broma) llamo ‘staff curation’ requiere desde luego desbrozar el campo con todas las herramientas de la psicometría, la psicología del trabajo y la asesoría vocacional; y los datos que nos dan. Pero también hay que atender a las narrativas de la empresa, a su misión, a visión, a su propia way of life y sus dinámicas internas.

No hay modelos de prêt-a-porter, ni salsas de espaghetti: como nos lleva diciendo la psicología experimental desde hace 60 años, que cada persona y cada organización son una historia que escuchar. Y escuchar de verdad no se puede hacer de contextos de Business School o equivalentes, sino desde un contexto propio que siempre está por construir.

Bola extra

Hoy David marcaba este vídeo y, en general, explica muy bien parte de este cambio de enfoque.

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Ciencia de la Conducta Storge

Sacar la descomposición de nuestras cabezas

No sé si han leído ya esta entrada.

Lo que David de Ugarte, Aleix Cabarrocas o Koldo Saratxaga están diciendo es que tenemos a una generación sumida en lo que conocemos como «evitación experiencial». ¿Qué es esto? Es un trastorno que se refieren a ciertas experiencias que la persona trata de evitar sin éxito pero que, al ser así, se exacerban, convirtiéndose en una suerte de ciclo de acción recurrente.

La coyuntura actual ha provocado que esta generación (vamos, muchos miembros de ésta) experimente la inseguridad, el miedo, el desamparo o el sentimiento de víctima. No desvelo ningún secreto si digo que estas experiencias no son nada agradables y que esas personas intentaron evitarlas. Hasta ahora nada nuevo, nada que no haya pasado supongo a muchas generaciones anteriores; lo nuevo quizás es la crisis del sistema de reglas, de la heurística, en el mundo actual. Es decir, que esas personas (los que hacen un máster extra que no necesitan, un cursillo de inglés porque ‘el inglés es mu importante’, los que salen a la calle – sea con tiendas de campaña o con esteladas – para pedirle a un Estado en franca quiebra moral que les salve) tratan de evitar sentirse así, pero fracasan estrepitosamente y solo consiguen que esos sentimientos negativos crezcan y los anulen como personas. Acaban por dedicar todos sus esfuerzos a acabar con esos sentimientos y, en la medida que esas estrategias no funcionan, se van hundiendo un poco más, como en las arenas movedizas.

La clave del asunto, nos dicen los teóricos de la Aceptación y Compromiso, en la medida de que esas experiencias se tratan de condiciones inevitables, no habría mejor solución que aceptarlas tomando una cierta distancia sobre ellas. Pero lo que proponen no es una aceptación pasiva, en plan ‘así son las cosas’, ‘no hay alternativa’, etc.; sino proactiva, propositiva, comprometida.

Claro que esto es más fácil decirlo que hacerlo.

Las 5 metas de la ACT

Pero tenemos algunas ideas sobre cómo actuar. Evidentemente, sólo puedo esbozarlas:

1. Establecer un estado de ‘desesperanza creativa’

Se trata de romper los esquemas para poder re-situar el problema en una nueva perspectiva. Salir de esa estanflacción, por usar términos que usábamos ayer, con un cambio de modelo productivo.

2. Entender que el problema es el control

Como hemos explicado, el mayor problema es la lucha contra esas experiencias o sentimientos; hemos de convencernos que la clave está en querer tenerlas. Ya, ya sé que es un poco raro: se conoce como intención paradójica. Esas experiencias están provocadas (y retro-alimentadas) por nuestra forma de acercarnos al mundo, si la cambiamos, créanme, las experiencias se disolverán.

3. Diferenciar entre la persona y el problema

Lo normal es que se confundan la estructura con la coyuntura: tonto es el que dice tonterías, fracasado el que fracasa. Por eso, necesitamos tomar cierta distancia y caer en la cuenta de que esto que nos ocurre ahora puede ser más episódico de lo que podemos ver.

4. Abandonar la lucha contra los síntomas

No es esperar a superar los problemas para vivir la vida, es vivir la vida y. así, si encarta, superar los problemas. Es el ‘Decidimos amar la vida’ de Otpor! porque ‘contra eso no se puede golpear’.

5. Establecer el compromiso de actuar

En realidad dos compromisos: el primero de aceptación activa de las experiencias (inseguridad, miedo o desamparo, en este caso) que antes se querían evitar. Y el segundo, de compromiso con la vida, con otros valores que trasciendan la lucha contra esas experiencias.

¿Podemos hacer algo?

Esta entrada no deja de ser un apunte teórico. Mientras escribía no me quitaba de la cabeza la idea de realizar algún seminario para ayudar a  personas a enfrentarse a esta situación; una versión psicológica de aquellas conferencias indianas en la Universidad. Aunque no sé si tendría buena acogida. ¿Qué pensáis?

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Ciencia de la Conducta Citas sin compromiso

El conductismo como filosofía

Dice Marino Pérez en ‘Contingencia y drama‘:

Como toda una filosofía, el conductismo podría desarrollar una ontología organizada sobre el papel fundamental de la conducta tanto en la evolución biológica como en el desenvolvimiento de la vida en una escala histórica, cultural, psicológica y, en definitiva, antropológica. La cuestión sería que la conducta establece las mediaciones posibles entre los tres géneros de materialidad o, si se prefiere, las tres estructuras del materialismo cultural. Por ello mismo, la conducta sería constitutiva del conocimiento, naturalmente, del conocimiento que quiera acogerse a la gnoseología lógico-material. Así pues, podría ser que la conducta fuera más importante que para ser meramente objeto de una ciencia, aunque esta fuera la «ciencia de la conducta». Siendo así, el conductismo como filosofía de la ciencia de la conducta o de la psicología tendría que revertirse más en una filosofía, porque la conducta no sería solo una cuestión de la psicología».

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Citas sin compromiso Storge

Modelos

La concepción de los tratamientos psicológicos a imagen del modelo médico o del modelo contextual se traduce en la práctica en procedimientos relativamente distintos. Mientras el modelo médico de psicoterapia tiende a centrarse en la eliminación de los síntomas, dada su conformación con el tratamiento psicofarmacológico, el modelo contextual se propone objetivos más abiertos, dada su perspectiva centrada en la persona (más que en el cuadro). Por su parte, lo que esperan los pacientes o clientes de la psicoterapia en los distintos momentos de ella suele ser, en primer lugar, la «remoralización» consistente en ver la manera de dar salida a su situación; en segundo lugar, el «alivio» de los síntomas y, en tercer lugar, la «rehabilitación» en el funcionamiento de la vida. En este sentido, los tratamientos conformados con el modelo médico puede que desvirtúen la naturaleza de los problemas psicológicos y destruyan la capacidad de los tratamientos psicológicos para proponer beneficios de más alcance que eliminar los síntomas en función de unas técnicas.

La invención de trastornos mentales