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¿Qué será de Storge en 2013?

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El 12 de febrero hará un año desde que decidimos crear Storge en uno de los pubs más emblemáticos de Cambridge, en The Eagle. Ya habrá tiempo de contar esa historia pero creedme que en aquel momento nos preparábamos para 40 años de desierto, sin más esperanza de éxito que la convicción de que había que empezar a buscar nuestra particular tierra de promisión.

Ni un año después estamos mucho mejor de lo que esperábamos. Formamos parte del Grupo Cooperativo de las Indias y, a través de éste, del Ner.

Si 2012 ha sido un buen año en el que hemos adquirido impulso y, sobre todo, ganas de aprender. 2013 será el año de la consolidación de Storge y espero que lo celebremos juntos.

Bietan jarrai: una estrategia para crecer

La psicología profesional, como bien señalara Marino Pérez, ha tenido históricamente dos grandes funciones: a) ordenar a los individuos según requiere el funcionamiento de la sociedad (psicologías educativa e industrial) y b) re-ordenar a los individuos que la misma sociedad des-ordena y trastorna (psicologías clínica y social).

Pero, ¿Cuál será nuestra estrategia en 2013? La adaptación a nuestro campo de la idea que hace unos días reivindicaba Juan Urrutia: Bietan jarrai, «seguir adelante por los dos caminos».

Pero Storge no es una empresa al uso: somos indianos y, consecuentemente, la nuestra es una empresa centrada, parafraseando también al Dogo, en contribuir a la psicología como forma de conocimiento (o a su crítica) así como a la solución de los problemas de personas y grupos reales y concretos.

Algunas cosas que tenemos entre manos

1- Psicoterapia y de psicología de la salud

La práctica clínica se encuentra ante retos importantes sin saber a ciencia cierta como afrontarlos. Esto será uno de los temas del año.

De la red de centros de psicología del Instituto, Storge|Granada está plenamente operativo y se va consolidando como una referencia en la zona. Storge|Madrid avanza a buen ritmo y esperamos abrir la nueva sede de Storge|Córdoba antes del tercer trimestre de 2013.

No sólo eso, estamos en conversaciones para ampliar aún más la red. Pero hasta aquí puedo leer…

2- Educación

En éste área enmarcamos desde la profundización del debate sobre las Escuelas del Comunal (que puede originar líneas de trabajo próximamente) o la reflexión en torno a la gestión personal del conocimiento hasta el nacimiento y puesta en marcha del ‘piepowder movement‘. Así como el desarrollo de programas educativos, formativos y de difusión. La educación es un tema importante porque, como dice Harold Jarche, la vida es un beta permanente.

3- Recursos humanos; Cohesión y compromiso en las organizaciones

Será un área estratégica: tanto en la creación de nuevos enfoques en la gestión de los miembros de las organizaciones como en el desarrollo de nuevo modelos y estrategias de compromiso y cohesión organizacionales.

En esta línea, Storge empieza a gestionar las áreas de recursos humanos del Grupo, a asesorar a otras empresas y, junto a Enkidu, a desarrollar ‘Ingenios’, nuestro propio HRMS libre para la gestión de recursos humanos.

4- Intervención social y comunitaria

Seguramente este área de trabajo será la que comenzamos con menos proyectos en marcha. Hay ideas, claro; lo que falta por ahora es tiempo. Pero el año es muy largo 🙂

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Breve nota matutina sobre las cosas de la personalidad

Anoche hablábamos del reto que suponen los trastornos de la personalidad (trastornos psicológicos propios de la descomposición) para la teoría y la práctica psicoterapéuticas. No sólo es que los tratamientos actuales tengan nula o poca eficacia, es que son cosas nuevas que nos están pillando con el paso cambiado.

Pongamos el ejemplo que ponía anoche, pensad en los criterios diagnósticos del trastorno límite de la personalidad:  inestabilidad afectiva, ira inapropiada e incontrolada, sentimientos crónicos de vacío e inutilidad, tendencia a la automutilación y al suicidio, patrón de relaciones interpersonales inestables, impulsividad en ámbitos potencialmente dañinos y autodestructivos, alteración de la identidad, paranoia, etc… Y ahora pensad que tampoco se puede abordar con medicación.

Este es uno de esos grandes frentes de batalla ante una descomposición que amenaza con llevarnos por delante, no sólo económicamente, sino literalmente psicológica y físicamente.

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Ciencia de la Conducta Storge

Sacar la descomposición de nuestras cabezas

No sé si han leído ya esta entrada.

Lo que David de Ugarte, Aleix Cabarrocas o Koldo Saratxaga están diciendo es que tenemos a una generación sumida en lo que conocemos como «evitación experiencial». ¿Qué es esto? Es un trastorno que se refieren a ciertas experiencias que la persona trata de evitar sin éxito pero que, al ser así, se exacerban, convirtiéndose en una suerte de ciclo de acción recurrente.

La coyuntura actual ha provocado que esta generación (vamos, muchos miembros de ésta) experimente la inseguridad, el miedo, el desamparo o el sentimiento de víctima. No desvelo ningún secreto si digo que estas experiencias no son nada agradables y que esas personas intentaron evitarlas. Hasta ahora nada nuevo, nada que no haya pasado supongo a muchas generaciones anteriores; lo nuevo quizás es la crisis del sistema de reglas, de la heurística, en el mundo actual. Es decir, que esas personas (los que hacen un máster extra que no necesitan, un cursillo de inglés porque ‘el inglés es mu importante’, los que salen a la calle – sea con tiendas de campaña o con esteladas – para pedirle a un Estado en franca quiebra moral que les salve) tratan de evitar sentirse así, pero fracasan estrepitosamente y solo consiguen que esos sentimientos negativos crezcan y los anulen como personas. Acaban por dedicar todos sus esfuerzos a acabar con esos sentimientos y, en la medida que esas estrategias no funcionan, se van hundiendo un poco más, como en las arenas movedizas.

La clave del asunto, nos dicen los teóricos de la Aceptación y Compromiso, en la medida de que esas experiencias se tratan de condiciones inevitables, no habría mejor solución que aceptarlas tomando una cierta distancia sobre ellas. Pero lo que proponen no es una aceptación pasiva, en plan ‘así son las cosas’, ‘no hay alternativa’, etc.; sino proactiva, propositiva, comprometida.

Claro que esto es más fácil decirlo que hacerlo.

Las 5 metas de la ACT

Pero tenemos algunas ideas sobre cómo actuar. Evidentemente, sólo puedo esbozarlas:

1. Establecer un estado de ‘desesperanza creativa’

Se trata de romper los esquemas para poder re-situar el problema en una nueva perspectiva. Salir de esa estanflacción, por usar términos que usábamos ayer, con un cambio de modelo productivo.

2. Entender que el problema es el control

Como hemos explicado, el mayor problema es la lucha contra esas experiencias o sentimientos; hemos de convencernos que la clave está en querer tenerlas. Ya, ya sé que es un poco raro: se conoce como intención paradójica. Esas experiencias están provocadas (y retro-alimentadas) por nuestra forma de acercarnos al mundo, si la cambiamos, créanme, las experiencias se disolverán.

3. Diferenciar entre la persona y el problema

Lo normal es que se confundan la estructura con la coyuntura: tonto es el que dice tonterías, fracasado el que fracasa. Por eso, necesitamos tomar cierta distancia y caer en la cuenta de que esto que nos ocurre ahora puede ser más episódico de lo que podemos ver.

4. Abandonar la lucha contra los síntomas

No es esperar a superar los problemas para vivir la vida, es vivir la vida y. así, si encarta, superar los problemas. Es el ‘Decidimos amar la vida’ de Otpor! porque ‘contra eso no se puede golpear’.

5. Establecer el compromiso de actuar

En realidad dos compromisos: el primero de aceptación activa de las experiencias (inseguridad, miedo o desamparo, en este caso) que antes se querían evitar. Y el segundo, de compromiso con la vida, con otros valores que trasciendan la lucha contra esas experiencias.

¿Podemos hacer algo?

Esta entrada no deja de ser un apunte teórico. Mientras escribía no me quitaba de la cabeza la idea de realizar algún seminario para ayudar a  personas a enfrentarse a esta situación; una versión psicológica de aquellas conferencias indianas en la Universidad. Aunque no sé si tendría buena acogida. ¿Qué pensáis?

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Fundamentos

Los indianos vuelven a la carga.

La definición clásica de la filé indiana era «una comunidad con empresas» y el principal problema al que tienen que hacer frente es conseguir llevarlo a cabo sin que la lógica de empresa acabe canibalizando a la lógica de comunidad. Yo confío en que saldrán victoriosos y los instrumentos de los que se están dotando parece confirmar mi intuición.

Eso sí, la filé indiana cada vez se configura con más claridad en un espacio para vivir unos valores y un ethos particular (y al que muchos nos sentimos cercanos).

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Una estrategia de cohesión social

No sé si han leído la última entrada de la Bitácora de las Indias sobre la guerra-en-marcha entre el PCC y la Policía Militar del Estado de São Paulo. Léanlo. Lo más aterrador del asunto es que ese caso es solo una gota en un océano.

La Familia Michoacana, la deriva (todavía) internacionalista de las Maras o el mismo caso del PCC son ejemplos de un proceso de emergencia de nuevos sujetos socio-criminales que

  1. generan infraestructuras sociales para obtener protección política y de la población;
  2. ejercen una comunicación social con tintes identitarios;
  3. cuentan con capacidad paramilitar operativa;
  4. esconden su economía dentro de la ley,
  5. y buscan dar beneficios directos a los sectores más marginados.

Puede parecer algo lejano y remoto, pero estos sujetos crecen en las zonas de sombra que deja el Estado y la sociedad civil. Para muestra, un botón. Y si ya en 2009 avisaba de que estábamos abandonando la cohesión social, la crisis está acabando con el poco tejido social que quedaba.

En busca de una solución

Como dice el mismo David de Ugarte,

Es difícil apuntar soluciones. Pero es seguro que con independencia del resultado del actual enfrentamiento armado, cualquier alternativa que vaya más allá de lo sintomático deberá partir de una respuesta concreta a la descomposición, reenfocando las perspectivas cotidianas de los más desfavorecidos sobre lo productivo, asumiendo funciones de cohesión social hasta ahora monopolio del estado y aceptando desde el origen, un ámbito transnacional.

En el fondo, y aún sabiendo que no hay varitas mágicas, Mondragón,  Evergreen o, como apuntan David y Juanma, el ner (esto es, fuertes estructuras productivas volcadas en garantizar la cohesión social de sus entornos) parecen la estrategia más inteligente.

Denle una vuelta, yo se la estoy dado.

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Citas sin compromiso Storge

Un modelo inspirador

Un metabolismo económico común dedicado a dar sustento a una comunidad centrada en el desarrollo de las personas que la forman, el conocimiento que desarrollan y la cohesión social de su entorno.

Hora de fundar – Los Indianos