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Las tareas del duelo

images (14)Nuestra psicóloga del duelo de cabecera, Rosa Otero, nos regaló ayer una entrada imprescindible sobre el abordaje terapéutico del duelo. Aunque os recomiendo leerlo entero, para ir abriendo boca os copio la «definición» que nos sugiere:

creo que cualquier modelo que siga las siguientes consideraciones acerca del duelo  puede funcionar:

El duelo es (1) un proceso, que evoluciona a través del tiempo y el espacio; (2) normal, que ocurre en todos los seres humanos al sufrir una pérdida; (3) dinámico, a través de distintas etapas o tareas que no siguen un proceso lineal; (4) que depende del reconocimiento social, afectando al doliente y a los que le rodean; (5) íntimo, dado que cada doliente lo vive de una manera personal e individual; (6) social, ya que conlleva rituales asociados a la pérdida y, por último, (6) activo, dado que el doliente deberá realizar un trabajo activo para superar la pérdida.

Poch y Herrero

Más sobre el duelo en elDronte: 1 y 2.

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¿Cinco etapas del duelo?

images (12)Durante años se ha dicho, escrito y explicado que el duelo tiene cinco etapas: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Pero, ¿es verdad?

Empecemos, por ser originales, por el principio. Como nos cuenta Claudia Hammond, los primeros estudios sobre el tema son de John Bowlby y Colin Murray Parkes. Estos investigadores, ya a finales de los años cincuenta, enunciaron un proceso de 4 etapas (entumecimiento, búsqueda y anhelo, la depresión y la reorganización) pero no fue hasta que en 1969 Elisabeth Kübler-Ross publicó su famoso modelo penta-factorial que despegó esta forma de entender el duelo.

Cabe decir que en un principio Kübler-Ross planteó el modelo para entender la experiencia de la propia muerte (la psicóloga suiza, al fin y al cabo, la gran experta en personas moribundas y cuidados paliativos); pero, vamos, rápidamente empezó a usarse para el resto de los procesos emocionales.

Según el modelo Kübler-Ross el proceso debería ser tal que así (la «w» señala la intensidad esperada de la respuesta emocional):

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Pero en 2004 a Toni Bisconti y algunos amigos les dio por investigar sobre el tema y tras estudiar día a día durante meses el estado emocional de personas en proceso de duelo llegaron a conclusiones un pelín distinta: que el proceso de duelo sigue más el modelo de oscilación lineal:

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El estudio de Bisconti cuestionaba no solo el orden de ocurrencia de estas emociones, sino que además también ponía en duda (como se puede apreciar en los gráficos) la intensidad de las mismas. De hecho, otro estudio, esta vez de Columbia indica que en parejas mayores hasta un 45% por cierto no experimental distrés severo en ningún momento.

No soy experto en el tema, pero por la bibliografía que he leído y barriendo para casa, me parece que los estudios sobre el duelo están convergiendo en una idea sencilla, que dado que las relaciones sociales ayudan a regular los altibajos emocionales, en la pérdida – por decirlo de alguna manera – se unen una experiencia emocional muy negativa con los problemas de lógicos de regulación vinculados a la desaparición de dicha relación.

Pero, ¿Es esto importante? Bueno como decía Ruth Davis Konigsberg, autora de ‘La verdad sobre el duelo‘, considerar el modelo Kübler-Ross como estándar «es tranquilizador para las personas que sufren algunas de estas emociones, pero estigmatiza a aquellas que no lo hacen; Puede sentir que están sufriendo incorrectamente o que algo funcional mal en su interior».

Aunque suene un poco perroflauta, es importante tener claro en situaciones como estas que no existen formas correctas de sentir las cosas.

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Depresión, duelo y captura del regulador

333321_300No sé si saben que la Asociación de Psiquiatras de América está revisando el DSM con vistas a la publicación del DSM-5 en mayo.

Y esta siendo algo divertido.

Una de las cosas más controvertidas es la eliminación de la llamada «exclusión del duelo» en el diagnóstico de la depresión. Esto hace que alguien podrá ser diagnosticado con depresión incluso después de haber perdido a un ser querido; algo que hasta ahora no pasaba (al menos no en los primeros meses).

¿Y eso?

Pues tanto el sentido común como el Washington Post nos dicen que ese pequeño cambio no está estrictamente motivado por criterios médico-psiquiátricos. De eliminarse la «exclusión del duelo» el mercado de los antidepresivos crece hasta límites insospechados y eso quizá tiene algo que ver dado que 8 de los 11 miembros del grupo encargado tienen importantes conexiones financieras con la industria farmacéutica.

Vaughan Bell acierta en señalar que al negar en redondo el posible sesgo de los panelistas, se está diciendo en realidad que no se quiere tomar en serio el asunto. Pero Bell está siendo deliberadamente bienpensado porque en el fondo esto es un clásico ejemplo de captura del regulador por parte de agentes pseudo-monopolísticos.

Y por eso mismo la solución a estos y otros problemas, como hablamos en la inagotable fuente de ideas que fue el viaje a Bilbao, pasa por ‘liberar‘ el mundo de la evaluación psicológica. Ahora que se ha decidido cambiar los números latinos por cifras en el nombre de las ediciones del DSM para «asemejarse a las ediciones de software», a ver si se pega algo.