Categorías
Sin categoría

Así son las cosas…

Comentaba David en el post del viernes algo con lo que pienso hacer imanes de nevera y repartírselos a todos nuestros clientes: «Las empresas que no forman parte del proyecto vital de los que las componen, son empresas que están «descuidadas»«. Ese es el mundo que portamos, nuestro proyecto social, nuestra visión de las cosas. Y esto es parte de él.

Categorías
Sin categoría

Así son las cosas…

Comentaba David en el post del viernes algo con lo que pienso hacer imanes de nevera y repartírselos a todos nuestros clientes: «Las empresas que no forman parte del proyecto vital de los que las componen, son empresas que están «descuidadas»«. Ese es el mundo que portamos, nuestro proyecto social, nuestra visión de las cosas. Y esto es parte de él.

Categorías
Sin categoría

Recursos humanos, nuevos enfoques y «staff curation»

Tengo pendiente una entrada para explicar cómo conceptos que vengo usando, como ‘valores’ o ‘compromiso’, lejos de lo que pudiera parecer, entroncan directamente con la tradición de la psicología científica. Pero lo dejaremos para otro día.

Hoy, coincidiendo con nuevos servicios de reclutamiento que voy conociendo, quería poner un poco en orden mis ideas sobre los cambios que se están dado en el estudio de la relación entre las personas y sus entornos de trabajo.

Una perspectiva de los recursos humanos

La Psicología Industrial y de las Organizaciones nació bajo el impulso del fordismo para extraer toda la fuerza productiva de los trabajadores. Desde la perspectiva del «gran capitalista del XIX», un trabajador no era algo cualitativamente distinto a una máquina y, en consonancia, los primeros psicólogos del trabajo tenían por encargo poner a funcionar a los operarios a pleno rendimiento.

Pronto se dieron cuenta de que en todo caso, los seres humanos somos un tipo de máquina muy especial y requería unos cuidados especiales. La psicología industrial, nacida para explotar más eficientemente a los trabajadores, se dio cuenta de que explotándolos estaba de hecho infrautilizándolos.

Las cosas han cambiado mucho desde entonces aunque no todo lo que debería.

Los gestores actuales están tan cómodos siendo tan sólo responsables ante las cuentas de resultados que están perdiendo la histórica oportunidad de implantar políticas identitarias en el seno de sus corporaciones. Porque esto último conllevaría ser responsables de su gente.

No me entiendan mal, el lenguaje ha cambiado, es cierto. A la actividad de seleccionar, contratar, formar, emplear y retener a los colaboradores de la organización la llamamos recursos humanos pero la práctica habitual sigue siendo indistinguible de el encargado que se acerca cada mañana a recoger jornaleros en muchas partes del mundo. Miren infojobs o cualquier plataforma al uso.

Pero necesitamos otra cosa.

Mi forma de enfocar el problema es algo distinto. En Storge no tenemos ‘consultores de recursos humanos’, tenemos ‘staff curators’ (perdonen el palabro). Alguno pensará «ya estamos con las modernuras…»

¿Somos unos modernikis?

Aunque me hace mucha gracia la palabra, creo que no. Es cierto que reivindicar el oficio del comisariado artístico se ha puesto de moda con ocupaciones como content curator o biocurator. Pero en nuestro caso, tenemos motivos teóricos y prácticos propios para usar esta palabra.

Hay un trabajo de Marino Pérez y García Montes (Personality as work of art, 2004) que defiende que la personalidad es «una obra de arte»; esto es, un estilo ético y estético que cada persona da a su vida de acuerdo con sus circunstancias y sus valores sociales. Ese estilo ético y estético es un proyecto de vida en el que cada persona va progresivamente construyendo su propia personalidad, pero de manera que el aspecto ético (lo que la persona es o siente que es) se retroalimenta con el estético (los modos de presentarse frente al resto de personas).

Ninguno de esos autores es un autor pajaru, por usar el término indiano, Marino Pérez, por ejemplo, catedrático de la Universidad de Oviedo, abrió hace unas semanas el Congreso de la Sociedad para el Avance del Estudio Científico del Comportamiento en Sevilla.

Pues bien, pensar la personalidad como una obra de arte nos ayuda a comprender el equipo de trabajo no como una-máquina-en-la-que-cada-trabajador-es-una-pieza sino como algo más orgánico.

Nuevos enfoques

Los nuevos recursos humanos requieren entender la empresa, interpretarla; conocer a los trabajadores, cuidarlos, ayudarlos a crecer: tanto a los que se están buscando, como a los que están dentro; darles la formación necesaria para que hagan su trabajo, pero también para que lo entiendan, para que lo aprecien.

El enfoque que (medio en serio, medio en broma) llamo ‘staff curation’ requiere desde luego desbrozar el campo con todas las herramientas de la psicometría, la psicología del trabajo y la asesoría vocacional; y los datos que nos dan. Pero también hay que atender a las narrativas de la empresa, a su misión, a visión, a su propia way of life y sus dinámicas internas.

No hay modelos de prêt-a-porter, ni salsas de espaghetti: como nos lleva diciendo la psicología experimental desde hace 60 años, que cada persona y cada organización son una historia que escuchar. Y escuchar de verdad no se puede hacer de contextos de Business School o equivalentes, sino desde un contexto propio que siempre está por construir.

Bola extra

Hoy David marcaba este vídeo y, en general, explica muy bien parte de este cambio de enfoque.

Categorías
Sin categoría

Manual Ilustrado para… una vida interesante

Reflexión chorra de la semana: El otro día conocí a otro ‘coach’. Cada vez que conozco a uno, me acuerdo del Manual Ilustrado de Stephenson que buscaba proveer a las nuevas generaciones de las herramientas críticas y la valentía (el camino entre la conformidad y la rebelión) que les evite perpetuar por mero mimetismo los esquemas aprendidos por las generaciones precedentes. El itinerario indiano se inspiró (creo) en esta idea, pero ahora estaba pensando más en una herramienta para abordar el problema sobre el que estos días estamos reflexionando.

Un itinerario que ‘recoja‘ a jóvenes de diecimuchos o veintipocos años y les ‘de herramientas críticas y valentía‘ para construir, comprometerse y vivir una vida interesante, la que sea. Al estilo de rotaract o de la ssago pero lo más volvado en la web posible y con vocación de un mundo diverso y nuevo. Va, ya sé… No hace falta que me digan que el scout siempre tira al monte…

Categorías
Sin categoría

La búsqueda de la pasión y las tareas del emprendizaje

La hipótesis que planteábamos el otro día es que, aunque la evitación de situaciones incómodas es algo muy arraigado en la conducta social de las personas, con la crisis y la descomposición centrarse en evitar el malestar, la desilusión o la inseguridad ha dejado de ser una solución válida.

Si lo pensamos, evitar situaciones en las que sentimos miedo o angustia es algo terriblemente adaptativo y de sentido común: para los seres humanos ese comportamiento ha sido la diferencia entre la vida y la muerte a lo largo de la mayor parte de la Historia, los ejemplos son innumerables.  Por esto se entiende bastante bien que cuando «sentirse mal» no se percibe como algo natural (y transitorio) sino algo contra lo que emplearse a fondo, tenemos cierta propensión natural a no ser conscientes del costo de esa operación.

El problema, por tanto, no es la ‘estrategia de evitación’ en general, el problema nos sobreviene cuando la lucha contra ese malestar conlleva un coste personal muy elevado en términos de lo que querrían para su vida.

Lo que querrían para su vida

Cuando decimos que el problema «es, al menos en parte, de valores», estamos dando en el clavo. En el fondo el problema al que nos enfrentamos es que el primer síntoma de unos «repertorios conductuales (una forma de ser) basados en una evitación crónica y generalizada» es el ocultamiento de los valores propios. O lo que es lo mismo la disolución de la persona y el advenimiento del individuo.

En este contexto no cabe choque cultural, sólo una interminable sucesión de estrategias para no implicarse, para no comprometerse con el entorno y vivir el futuro como una larga melancolía; lo que se llama ‘estrategia ChinaTown’. Una estrategia segura pero que deja espacio para una vida muy limitada. Lo señalaba Caro el otro día:

Si no pensamos en la procedencia de nuestro medio de vida, no llegamos a comprender bien la importancia de nuestro trabajo, ni podemos hacer de él un ámbito creativo ni un proyecto de vida. Si fundaciones y estados dan el nombre de emprendimiento a puros entretenimientos y los centros de formación no abren la cabeza a nuevas posibilidades, la desesperanza al ver que una empresa cierra será cada vez peor y la idea de convertir el talento personal en medio de vida, aparecerá como delirante.

 La búsqueda de la pasión

Hoy en la Bitácora de Indias nos contaban que el lema de el TEDx de San Francisco era ‘la búsqueda de la pasión’. Y, siempre que sea una pasión sin épica, la clave es esa: volver a los valores, comprometerse con ellos (con lo que querrían para su vida): exponerse al choque cultural pero también a una vida plena.

¿Se imaginan que en cualquier programa estatal de emprendizaje lo primero que se hiciera fuera buscar los valores de los emprendedores? Sería aprovechar el dinero, aunque claro para eso antes de nada tendrían que saber cómo hacerlo. Nosotros estamos en ello: estén atentos a sus monitores que en breve lo compartiremos. 🙂

Categorías
Sin categoría

Una estrategia de cohesión social

No sé si han leído la última entrada de la Bitácora de las Indias sobre la guerra-en-marcha entre el PCC y la Policía Militar del Estado de São Paulo. Léanlo. Lo más aterrador del asunto es que ese caso es solo una gota en un océano.

La Familia Michoacana, la deriva (todavía) internacionalista de las Maras o el mismo caso del PCC son ejemplos de un proceso de emergencia de nuevos sujetos socio-criminales que

  1. generan infraestructuras sociales para obtener protección política y de la población;
  2. ejercen una comunicación social con tintes identitarios;
  3. cuentan con capacidad paramilitar operativa;
  4. esconden su economía dentro de la ley,
  5. y buscan dar beneficios directos a los sectores más marginados.

Puede parecer algo lejano y remoto, pero estos sujetos crecen en las zonas de sombra que deja el Estado y la sociedad civil. Para muestra, un botón. Y si ya en 2009 avisaba de que estábamos abandonando la cohesión social, la crisis está acabando con el poco tejido social que quedaba.

En busca de una solución

Como dice el mismo David de Ugarte,

Es difícil apuntar soluciones. Pero es seguro que con independencia del resultado del actual enfrentamiento armado, cualquier alternativa que vaya más allá de lo sintomático deberá partir de una respuesta concreta a la descomposición, reenfocando las perspectivas cotidianas de los más desfavorecidos sobre lo productivo, asumiendo funciones de cohesión social hasta ahora monopolio del estado y aceptando desde el origen, un ámbito transnacional.

En el fondo, y aún sabiendo que no hay varitas mágicas, Mondragón,  Evergreen o, como apuntan David y Juanma, el ner (esto es, fuertes estructuras productivas volcadas en garantizar la cohesión social de sus entornos) parecen la estrategia más inteligente.

Denle una vuelta, yo se la estoy dado.