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Todo el mundo es ministros, seleccionador de fútbol y neurocientífico

images (15)De vuelta a las cosas de la cabeza, ayer el Observer publicaba un reportaje sobre cómo la neurociencia se está introduciendo en la conversa del día a día. Creo. Los que se dedican a eso de divulgar ciencia siempre están con la diferencia entre divulgar y vulgarizar: Vaughan Bell habla de eso, de como la «popularización de la neurociencia» está introduciendo simplificaciones y falsas ideas (al final del artículo nos da una pequeña lista de éstas) a la hora de hablar de nosotros mismos. Bell, en su blog, nos recomienda también este texto, «neurochemical selves», para profundizar en la cuestión.

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¡Feliz día de algo!

issn-science2Este es el segundo año que celebro el 28 de febrero a mi manera. Resulta que hoy se celebra el día de Andalucía como conmemoración del referéndum de autonomía del 80. El año pasado, cuando descubrimos que ese día también coincidía con el aniversario del descubrimiento de la estructura helicoidal del ADN (ya ven que el episodio es recurrente), decidimos hacer como cuando los cristianos transformaron la Saturnalia en Navidad. Por eso, hoy es nuestro particular «día de la ciencia» y, no sé que harán ustedes, pero los storgianos en Granada nos vamos al Parque de las Ciencias a echar la mañana (que además es día de puertas abiertas).

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¿Hacer ciencia y no morir de inanición en el intento?

SinCiencia-no-hay-futuroMientras los recortes en ciencia amenazan con vaciar los laboratorios de toda España, me sorprende que el debate no esté en cómo es posible que el ‘sector’ sea tan débil y tan poco resilente. Perdonen el chiste pero, ¿Cuántos doctorados hacen falta para darse cuenta de que poner todos los huevos en la misma cesta no es lo más inteligente?

Por mi parte, y por si a alguien le interesa este otro debate, aquí les dejo dos casos de éxito y un par de las lecciones que a mi juicio podemos extraer.

Centros nómadas…

En 1989 John Rust, que coordinaba un máster en la Universidad de Londres, recibió el encargo de adaptar el WISC al Reino Unido. Ahí nació el Psychometrics Centre hasta convertirse en un centro de referencia internacional. Lo más interesante de la historia es que el centro fue dejando de ser un extra de Rust para convertirse en su principal activo. Y durante estos años el centro se ha ido moviendo de universidad en universidad hasta llegar a la de Cambridge en 2005 y convertirse en una red de investigación estratégica en esta institución.

…y cooperativos

Por otro lado, el MIK. Sabía que existía MIK (el centro de investigación en gestión de la Universidad de Mondragón) desde hacía tiempo, pero he de reconocer que hasta que hace unos días David Sánchez se convirtió en su director no me puse a ver como se organizaba.

MIK es una cooperativa que arrancó con 3 personas en 2001, 35 en 2006 y 40 actualmente. El crecimiento se ha debido fundamentalmente a un aumento de clientes de hasta un 40% cada año.

¿Una alternativa?

La idea de centros de investigación cooperativos y ‘nómadas’ que se adscriben a universidades, fundaciones o corporaciones buscando sinergias y financiación (aunque sin perder de vista que serían solo un cliente estratégico) es sugestiva.

Me acuerdo de una conversación con Juanma en la que me contaba sobre los biohackers y de un proto-proyecto de centro de investigación en Cazorla. Y pienso en que quizá sea esta la respuesta a aquella pregunta que hice hace tiempo.

¿Sois investigadores? ¿Los recortes presupuestarios os han puesto a pique de un repique? La idea de juntaros, arrancar una cooperativa, compartir gastos y seguir haciendo lo que os gusta no es ninguna locura. Hoy menos que nunca.

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¿Burbuja Científica? (II): Llámame Estanflacción

El otro día JuanMa propuso organizar una mesa redonda sobre el tema de la burbuja científica. Como decían en comentarios puede parecer un poco extraño hablar de esto en medio de la ola de recortes que está sufriendo la ciencia, pero creo que eso es quedarse en la superficie. Hablar de burbuja científica es hablar del diseño institucional y de la estructura de incentivos del sistema científico internacional.

Por aportar más ideas al previo del debate, aunque sea en un formato mini, me parece interesante la idea del profesor Kyle Stanford que sugiere que estamos en una ‘estanflacción epistémica’ (el término de Jesús Zamora); esto es, grosso modo, aumenta la publicación científica y los recursos dedicados a la investigación (estamos hablando a nivel mundial, claro) pero en cambio el conocimiento científico está estancado.

Ps: Si se leen los enlaces se entiende mejor el argumento. Stanford no dice que no estemos generando conocimiento nuevo, lo que viene a hacer (además de un elogio al instrumentalismo) es señalar que estamos centrados en el trabajo en líneas de investigación existentes desde hace tiempo (por lo que el conocimiento que obtenemos es marginal) y estamos impidiendo el desarrollo de nuevas teorías que aumenten de forma significativa lo que sabemos sobre el mundo.

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¿Se imaginan que la investigación la hicieran personas?

Algo hemos hablado en este blog sobre como la crisis del mundo industrial puede afectar a la investigación científica y humanística. Hoy, en un blog de Investigación y Ciencia (que por cierto, ¿alguien sabe porque entre los bloggers de IyC bajo el rótulo ‘Psicología y Neurociencia’ no hay ningún psicólogo y sí un carro de biólogos?) nos cuentan una historia sobre personas que investigan.

Uno de los ‘efectos secundarios’ de la enorme producción de publicaciones científicas es que cada vez más las revistas cuando dicen ‘paper’ quieren decir ‘telegrama’. Hace unos meses un editor de un publicación bastante importante en su área decía que en un par de años publicaría «formularios pre-diseñados y tablas, ¿Para qué querían el resto?».

El sistema actual parece diseñado por un ‘positivista vulgar’: lo único que busca es una enorme acumulación de datos, sin más. El problema es que, como ilustra Carmen Agustín con la investigación sobre el Huntington, los datos puros son mera información. Sólo cuando esos datos se convierten en nodos de una red, generamos conocimiento. Y esa generación es usualmente contextual y personal. Personal, repito. Si dejamos la investigación solo en su esqueleto de datos estaremos despreciando los músculos contextuales que nos ayudarían a avanzar hacia delante.