¿Somos psico-programadores?

Hay un artículo de Juan Bautista Fuentes y Ernesto Quiroga sobre como el análisis de la moda de Gilles Lipovetsky es aplicable a la historia de la psicología. Para ellos,

las novedades psicológicas efímeras, las modas psicológicas, se generan en función de la diferenciación individual de los psicólogos y de las estrategias de seducción que éstos emprenden individualizadamente en relación a su vez con las características específicas de sus clientes y sus contextos sociales.

Los autores encuentran una forma (dentro de su rechazo a la metáfora computacional de la mente) para decir algo que yo vengo sosteniendo desde hace un tiempo: las terapias psicológicas son una suerte de ‘programas’ o ‘sistemas de gestión’ con un framework conceptual y técnico, por un lado, y numerosos componentes (técnicas, herramientas o estrategias) vinculados, por el otro.

Lo curioso es que si las terapias son un software para (ayudar a) ‘programar o re-programas’ personas, la mayor parte de ellas han funcionado casi como software privativo: históricamente han sacralizado su framework coartando a los terapeutas las libertades básicas de todo software libre.

Afortunadamente, le carácter de “terapeuta como programador” ha roto ese impulso ‘privativo’ (hay que recordar que en la primera mitad del siglo XX, la más leve duda alrededor de la teoría freudiana conllevaba la expulsión y la marginación de las sociedades de analistas) y el escenario en el que nos movemos es complejo y mestizo. Ahora bien, no hemos sabido ver este carácter ni hemos sido capaces de crear un ecosistema en el que esas ‘terapias libres’ tomen cuerpo.

La pregunta que me hago es si Storge no debería virar hacia convertirse en una empresa de desarrollo de psicoterapias libres (con uno o varios centros de atención) pero fundamentalmente dedicada a desarrollar teorías y herramientas.

6 comentarios

David de Ugarte 13 noviembre, 2012

mmmm interesante, no sólo la conceptualización, sino la delimitación de mercado y la lógica de «Escuela del Comunal» que hay debajo. Además, te permitiría desterritorializar bastante el servicio…

Crul 25 noviembre, 2012

Buenas,
El planteamiento me recuerda a algo que me surgió al conocer el Transhumanismo, que normalmente se plantea con herramientas físicas pero a mí me resultaba más interesante las posibilidades que tiene el empleo de técnicas no físicas… que es lo que entiendo que se plantea con la psico-programación.

Saludos.

Javier Jiménez 25 noviembre, 2012

Hola, Crul

Lo que trataba de plantear era un metáfora para reconceptualizar el desarrollo de técnicas y teorías psico-terapeúticas. Normalmente se asume un enfoque parecido al médico (o el farmaceútico), pero la práctica psicológica ha desbordado con mucho ese enfoque. No obstante, en la versión menos utópica y más pragmática del transhumnaismo, quizás pueda verse desde ese punto de vista. Tendría que darle un vuelta.

Un saludo,
Javi

Crul 27 noviembre, 2012

Para mí es importante el carácter de creatividad en contraposición al análisis. La psicología no es sólo estudiar y ‘corregir’ el funcionamiento de la mente, además podemos ser creativos con lo que construyamos sobre ella.

Saludos.

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