Sacar la descomposición de nuestras cabezas

No sé si han leído ya esta entrada.

Lo que David de Ugarte, Aleix Cabarrocas o Koldo Saratxaga están diciendo es que tenemos a una generación sumida en lo que conocemos como “evitación experiencial”. ¿Qué es esto? Es un trastorno que se refieren a ciertas experiencias que la persona trata de evitar sin éxito pero que, al ser así, se exacerban, convirtiéndose en una suerte de ciclo de acción recurrente.

La coyuntura actual ha provocado que esta generación (vamos, muchos miembros de ésta) experimente la inseguridad, el miedo, el desamparo o el sentimiento de víctima. No desvelo ningún secreto si digo que estas experiencias no son nada agradables y que esas personas intentaron evitarlas. Hasta ahora nada nuevo, nada que no haya pasado supongo a muchas generaciones anteriores; lo nuevo quizás es la crisis del sistema de reglas, de la heurística, en el mundo actual. Es decir, que esas personas (los que hacen un máster extra que no necesitan, un cursillo de inglés porque ‘el inglés es mu importante’, los que salen a la calle – sea con tiendas de campaña o con esteladas – para pedirle a un Estado en franca quiebra moral que les salve) tratan de evitar sentirse así, pero fracasan estrepitosamente y solo consiguen que esos sentimientos negativos crezcan y los anulen como personas. Acaban por dedicar todos sus esfuerzos a acabar con esos sentimientos y, en la medida que esas estrategias no funcionan, se van hundiendo un poco más, como en las arenas movedizas.

La clave del asunto, nos dicen los teóricos de la Aceptación y Compromiso, en la medida de que esas experiencias se tratan de condiciones inevitables, no habría mejor solución que aceptarlas tomando una cierta distancia sobre ellas. Pero lo que proponen no es una aceptación pasiva, en plan ‘así son las cosas’, ‘no hay alternativa’, etc.; sino proactiva, propositiva, comprometida.

Claro que esto es más fácil decirlo que hacerlo.

Las 5 metas de la ACT

Pero tenemos algunas ideas sobre cómo actuar. Evidentemente, sólo puedo esbozarlas:

1. Establecer un estado de ‘desesperanza creativa’

Se trata de romper los esquemas para poder re-situar el problema en una nueva perspectiva. Salir de esa estanflacción, por usar términos que usábamos ayer, con un cambio de modelo productivo.

2. Entender que el problema es el control

Como hemos explicado, el mayor problema es la lucha contra esas experiencias o sentimientos; hemos de convencernos que la clave está en querer tenerlas. Ya, ya sé que es un poco raro: se conoce como intención paradójica. Esas experiencias están provocadas (y retro-alimentadas) por nuestra forma de acercarnos al mundo, si la cambiamos, créanme, las experiencias se disolverán.

3. Diferenciar entre la persona y el problema

Lo normal es que se confundan la estructura con la coyuntura: tonto es el que dice tonterías, fracasado el que fracasa. Por eso, necesitamos tomar cierta distancia y caer en la cuenta de que esto que nos ocurre ahora puede ser más episódico de lo que podemos ver.

4. Abandonar la lucha contra los síntomas

No es esperar a superar los problemas para vivir la vida, es vivir la vida y. así, si encarta, superar los problemas. Es el ‘Decidimos amar la vida’ de Otpor! porque ‘contra eso no se puede golpear’.

5. Establecer el compromiso de actuar

En realidad dos compromisos: el primero de aceptación activa de las experiencias (inseguridad, miedo o desamparo, en este caso) que antes se querían evitar. Y el segundo, de compromiso con la vida, con otros valores que trasciendan la lucha contra esas experiencias.

¿Podemos hacer algo?

Esta entrada no deja de ser un apunte teórico. Mientras escribía no me quitaba de la cabeza la idea de realizar algún seminario para ayudar a  personas a enfrentarse a esta situación; una versión psicológica de aquellas conferencias indianas en la Universidad. Aunque no sé si tendría buena acogida. ¿Qué pensáis?

18 comments

  1. Últimamente leyendo a Zizek tambien trata este tema, quizá desde otra perspectiva, pero con ciertas similitudes muy interesantes.
    Vivimos en tiempos interesantes, en un mundo-sistema en descomposición que ya ha muerto, pero que en su muerte puede arrastrar a todas las alternativas incipientes o ya en marcha.
    Para seguir adelante, según Zizek, hay que ir pasando por las etapas del dolor y aceptar la pérdida de un mundo que no volverá. En este momento estamos en una fase de no-acepatación de la perdida, la fase más peligrosa, puesto que nos puede arrastrar a todos con ella. Deberemos pasar por la fase de rabia, lo que nos enseñará un mundo más caótico, del cual se ven claros sintomas, y deberemos llegar a la fase de aceptación y creación de un nuevo mundo.
    Bueno Zizek lo explica mejor pero, creo que es un punto de vista muy interesante a tener en cuenta.
    Mientras tanto los que ya estamos en camino de esta tercera fase, deberemos acompañar a nuestro entorno con nosotros.
    Un saludo Dronte, un post realmente interesante.

    1. ¡Muchas gracias, birasuegi!
      Tuve la suerte de pasar una tarde entera charlando con Zizek en Inglaterra. Fue muy divertido, la verdad.
      Siempre me ha recordado mucho a Sorel: para lo bueno y para lo malo. Hace tiempo que no le leo pero ahora que lo comentas, le volveré a echar un ojo. A ver que nos cuenta :)

  2. Gracias por dar forma y fondo a las ideas vagas e impresiones que pusimos sobre la mesa. Desde luego sería interesante el seminario que planteas. Los 5 puntos son perfectos para intentar interpretar las circunstancias de otra manera y romper con este clima negativo, del que algunos se declaran víctimas.

  3. Pingback: Miedo a aprender
  4. Pingback: Brunei | exetia

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