¿Por qué se ha estancado el feminismo?

10377539_296578100537652_410619459575456280_n

Y eso que estudié en un colegio de curas, pero nunca había caído en un detalle (en apariencia) nimio del octavo mandamiento.  No es «No darás falto testimonio» sino «No darás falso testimonio contra tu prójimo». ¡El prójimo!

Una de las mayores incógnitas de la ética y de la psicología moral es cómo se pasó de una moralidad basada en el parentesco, en la tribu, en la patria chica a una basada en principios morales universales. O como dicen los que saben, cómo pasamos de una moral cálida a una moral fría.

Es decir, qué pasó para que «prójimo» que originalmente significaba “próximo, semejante, vecino” mutase a “hombre respecto de otro, considerados bajo el concepto de la solidaridad humana“.

Peter Frost publicaba un post sobre la evolución del antirracismo. Al principio pensaba que no estaba de acuerdo con muchas de sus aseveraciones, luego me dí cuenta de que (en realidad) la argumentación de Frost cojea de lo que suelen cojear los pensadores anglosajones, dejar de lado al resto del mundo.

De todas formas, esto no es lo principal. Frost, en general, tiene algunas ideas buenas y otras que no compraría aunque estuvieran de oferta en la línea de cajas del supermecado. Lo principal, atentos al detalle, es la conceptualización del antiracismo y el feminismo como partes del proyecto de una ética universal.

El otro día, hablaba con Javi Arcos. Mi tocayo reconocía que ya no se le ocurría cómo podíamos avanzar en el proyecto feminista. Si un jurado esté compuesto por quién esté compuesto evalúa sistemáticamente mejor a los hombres que a las mujeres, el discurso mainstream nos dirá que ‘la sociedad está enferma (y después de tantos años de lucha, empezamos a pensar que es crónico e incurable). Y hay tantas falacias ahí mismo que, aquí entre nosotros, no sé ni por donde empezar. Baste con decir que desde mi punto de vista la estrategia feminista pecaba de mentalismo y ese era su principal problema de cara eliminar a los, permítanme el recurso literario, ‘micromachismos públicos’.

Lo cierto es que como os he contado en otras ocasiones la conducta humana está ‘causada’ por muchas cosas. Demasiadas, si me apuráis. Y las prácticas sociales están engarzadas entre sí (están reforzadas y refuerzan otras prácticas formando un complejo sistema que sostiene las comunidades tradicionales y asimilados). Eso hace que todo sea muy complejo. Lo cierto es que una interacción estándar entre personas “no sexistas” pueden arrojar resultados sexistas.

Pongamos un ejemplo, pues. Un ejemplo clásico que aunque es muy discutible, es bastante conocido y vistoso como para usarlo didácticamente: las vacas sagradas en la India. Marvin Harris explicaba como las prácticas religiosas hindues (la ‘veneración’ de las vacas) estaban conectas con la alimentación. Con las condiciones climáticas del subcontinente indio, es mejor (económicamente hablando) mantener vivas a las reses por la leche que matarlas por la carne; así, la veneración de estos animales estaba íntimamente relacionado con la supervivencia de una importante  parte de la población. ¿Qué hubiera pasado si un movimiento ateo hubiera demonizado la ‘santidad de las vacas’ y hubiera conseguido que la gente empezara a hacer hamburguesas al tikka masala? Que sencillamente mucha gente habría muerto de hambre.

Las cosas más insospechadas pueden estar conectadas (reforzar) prácticas sexistas o racistas o vete-tú-a-saber-qué; de la misma forma, las prácticas sexistas o racistas pueden estar conectadas con las cosas más insospechadas (y vitales). Eso tiene un (¡otro!) problema: la consecuencia lógica de esto es que el proceso ‘universalizador’ del que hablábamos antes va eliminando progresivamente prácticas culturales completas porque, en fin, contribuyen con el machismo o el racismo. ¿Nunca os habéis sorprendido de que algo que considerabais ‘normal’ ha resultado ser algo reprochable desde el punto de vista de género?

El problema es que además de ser “pro-machismo” son “pro-muchas-cosas” y dejarlas perder sin más causa problemas serios que hay que abordar proactivamente. Esto es actualmente el mayor problema del antirracismo y del feminismo: que muchas personas no pueden dejar de *ser racistas* sin prescindir de una parte muy importante de cosas que necesitan. Y eso es algo que aún no podemos resolver satisfactoriamente.

El proyecto universalista extiende cheques que la tecnología social actual no puede pagar. Como decía clarividentemente Popper, y aunque a los defensores de ese proyecto ético universal no nos guste, necesitamos una tecnología social mucho más fina que ‘demonizar’ cosas. Y la verdad eso es un aliciente a seguir trabajando. Porque si hay algo con lo que no puedo, es con el derrotismo.

Una respuesta a “¿Por qué se ha estancado el feminismo?”

  1. Y se te olvida otra cosa: No existen los valores absolutos y no puedes esperar que A acepte la ética de B. Además la realidad en infinidad de ocasiones pone a competir varios valores distintos que entran en contradicción en casos concretos, como sucede con el indisoluble dilema de libertad vs bien común.

Comentarios cerrados.