No se si sabéis que este años se celebra en Oviedo el III Congreso Nacional de Psicología. Y, oye, yo iba a ir. Llevo tantos años escuchando hablar de las Convenciones de la APA que, claro, cuando organizan un sarao en España, apetece.

No obstante, no voy a ir. Este asunto me parece lo suficientemente importante como para quedarme en casa (o, si la cosa se tuerce mucho, en la calle Gascona). Que la psicología española es un chiringuito lo sabíamos de antes, pero, yo que sé, podían intentar ocultarlo.

Por lo demás, una pena: los congresos en Oviedo siempre han sido mi debilidad.