¿Por qué es interesante el interconductismo?

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Parece indicado empezar la serie de entradas sobre ‘interconductismo’ y la ‘taxonomía de la conducta’ explicando por qué pienso que estos temas son interesantes para cualquier aficionado a la psicología.

A diferencia de otros textos, esta serie de entradas sí que tiene un carácter didáctico: por lo que no tendría mucho sentido que me la pasara hablando de un sistema gris y de poca utilidad. Nada de eso, el  De hecho, el «interconductismo» hoy es una de las teorías (o meta-sistemas) psicológicas mejor situadas de cara al desarrollo de nuestra (querida) ‘ciencia’.

Así, tengo dos objetivos y una esperanza. Los objetivos son: 1) hacer accesibles los conceptos del «interconductismo» a cualquier persona con cierto interés en el tema independientemente de su orientación teórica y 2) convencer a los ‘lectores’ de que constituye una ‘psicología molar’ o ‘macropsicología’ que puede ser de gran utilidad a todos los psicólogos. Y la esperanza es que desde la lectura de estas entradas (deliberadamente descafeinadas) os den hambre de más y os inicien en este ‘sabor adquirido‘ que es el «interconductismo».

¿De dónde viene todo esto? Veamos. En los 70, se hacía evidente que la ciencia de la conducta había crecido y se le había quedado pequeño el traje que llevaba: estaba encorsetando la investigación, limitando sus avances cuantitativos y se mostraba poco flexible a la hora de encajar nuevos datos y evidencias empíricas.

Había dos formas, lógicas, de actuar: o arreglábamos y ampliábamos el que tenía o le hacíamos uno nuevo. Gente como Hayes o Donahoe se dedicaron a arreglarlo añadiéndo cosas al modelo conceptual; otros, como Emilio Ribes o Fuentes Ortega optaron por buscar un modelo nuevo.

[En concreto, Ribes recurrió al modelo de campo kantoriano, un viejo psicólogo que había propuesto teorías y esquemas conceptuales tan revolucionarios como poco conocidos.]

Durante estos 30 años, las dos vías anteriores han seguido evolucionando y han cosechado frutos importantes. Así, muchos de los problemas de la teoría de la conducta que Ribes señalaba en el 85 (causalidad mecanicista, análisis atomista, falta de desarrollos tanto evolutivos como evolucionistas, etc…) habría que borrarlos de la lista – o al menos matizarlos – a día de hoy.

¿Por qué el «interconductismo», entonces? Desde mi punto de vista (y reconozco que en esto es muy particular) no por una cuestión apriorística o filosófica. Pese a que personalmente sí creo que es más sensato tomar la conducta como interacción que como acción a secas o que esté convencido de que integra mejor que otras propuestas gran parte del conocimiento acumulado por la psicología actual, no creo que esos sean los argumentos más fuertes. Aún puede haber gente que quiere ‘arreglar’ otros modelos.

Lo bueno del «interconductismo» es que no sólo puede ser molar a tu orientación psicológica (es decir, la integra y la abarca), sino que si hacemos una lectura pragmática del mismo es una herramienta tremendamente útil y luminosa que no requiere necesariamente tatuarse frases del Tractatus de Wittgenstein o los ingeniosos gráficos de «Teoría de la Conducta». La psicología interconductista al estudiar la interacción permite más cosas, Horacio, de las que sueña tu psicología.

Más aún, y quizá por mis deformación cuantitativa,  el «interconductismo», a pesar de su nombre, es el mejor framework psicológico para integrar y conversar con la teoría de juegos aplicada y la ecología conductual humana. Y eso, como veremos, es un salto inmenso en su posibilidades analíticas que no es un asunto menor.

¿Por qué es interesante el interconductismo? Porque es la teoría que llevábamos tiempo esperando.

5 thoughts on “¿Por qué es interesante el interconductismo?

  1. El artículo resulta sin duda fresco, a pesar de no entrar demasido en harina. Pero sí logra el cosquilleo ese de querer saber más y que entiendo se irá ofreciendo en otras entradas.

    Tomando el cuenta el cáriz del artículo, no me parece correcto elevarlo a un nivel más academidicista, está bien como está…quizá excepto en esta parte:

    “En los 70…Había dos formas, lógicas, de actuar: o arreglábamos y ampliábamos el que tenía o le hacíamos uno nuevo. Gente como Hayes o Donahoe se dedicaron a arreglarlo añadiéndo cosas al modelo conceptual; otros, como Emilio Ribes o Fuentes Ortega optaron por buscar un modelo nuevo.”

    Lo que viene ahora asume en parte esa década como concatenada con el resto del texto. Quizá no es así, pero entonces convendría haberlo aclarado. Aún con ello, dejando a un lado fechas, lo que sigue considero tiene validez.

    Yendo al texto: Los enlaces que se ofrecen no dan realmente opción a observar contenido de “arreglo” o de “modelo nuevo”.

    Hayes, por ejemplo, no derivó hacía otros derroteros sino mucho más adelante. Entrar en detalles en ese terreno está fuera de este comentario, pero la opción Hayesiana, representa más bien un totum revolutum barnizado de psicología conductual.

    Por su parte el enlace a Donahue no parece tener sentido con el arreglo con el que se le identifica.

    Para el caso de Ribes, en los 70 no está presentando un modelo nuevo sino que estaba empezando a beber de críticos como Schoenfeld, de grandes maestros como Bijou y sí, del interconductismo de Kantor, al que abraza, abandonando la opción Skinneriana a la que se había adherido más o menos hasta entonces. No sería hasta el 83 que saca su teoría de campo…pero fuertemente arragaida en el interconductismo Kantoriano. Sería pues una extensión más que un modelo nuevo, si entendemos éste como rompedor con lo anterior.

    Por su parte Fuentes Ortega, me resulta más bien, un rondador filosófico del conductismo Skinneriano. Hablar de la búsqueda de un nuevo modelo, parece un tiro muy largo para su figura.

    A pesar de todo ello, y admitiendo que estos aspectos históricos están sujetos a mayor disquisición, hay que centrarse en el interés del artículo. En la frescura del mismo para un mundo como el interconductual, árido y difícil de transitar para muchos.
    Sin duda Kantor no tuvo la elocuencia (y quizá tampoco el pragmatismo) de Skinner, siendo una figura profundamente académica. De ahí en parte el no haber llegado quizá más lejos en el conocimiento de su obra. Esto y también sin duda, la profundidad de la misma, aún más contraituitiva que la propuesta Skinneriana.

    ¡Enhorabuena!

    1. Gracias, Jorge 😀

      Sobre lo que comentas: De acuerdo en lo de Hayes. Con Donahoe trataba de señalar el ‘seleccionismo’ como parte de estos movimientos de reformular el conductismo. Cuando haga la versión definitiva, trataré de mejorar ese párrafo para dar una mejor imagen de conjunto.

      Y bueno, a ver si un día hablamos de Fuentes Ortega que yo también tengo sentimientos encontrados 😉

  2. Nosotros que nos decimos interconductistas hemos pecado de la nula promoción de nuestra propia teoría (a pesar de que nos vanagloriamos de sus bondades)
    Somos demasiado impertinentes en este sentido y damos la visión de una teoría “sin alma”: Demasiado técnica e interesada por asuntos ajenos a todo interés psicológico.
    Esto nos ha llevado a una autoasfixia y nula inovación creativa en el desarrollo tanto científico como tecnológico.
    Como dice Jorge, Skinner supo cómo promocionar su conductismo, gracias a esto se convirtió en un hito en la Historia a diferencia de Kantor que quedó en las sombras e incomprensión por mucho tiempo.
    Esfuerzos como el del presente artículo se deberían realizar con una continuidad mayor. Gracias a esto quizá podamos estar algún día en el mapa y poder aportar a la disciplina no sólo como una teoría exótica, sino como una guía para una reforma conceptual, teórica, metodológica y tecnológica.

  3. Buen material, pero tengo una duda “existencial” derivada de mi inmadura incursión en la teoría interconductual, puesto que lo único que conozco ha sido por iniciativa propia.
    Mi duda tiene que ver con la “superación” de todo dualismo ontológico y epistémico, ¿en realidad se ha logrado anular el dualismo (no el cartesiano, sino aquel que separa organismo-ambiente, el “nuevo” dualosmo) con la perspectiva interconductual, o sólo lo ha ubicado en un campo?
    Mi duda surge considerando las categorías Estímulo y Respuesta, y quizá una más problemática, el Medio de Contacto, utilizadas tanto por Kantor y posteriormente por Ribes.

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