Narciso, zeitgeist y la ideología de los cuidados

images (6)Este fin de semana hemos tenido un intenso debate en el blog sobre cómo algunos discursos que parten de la persona como ‘ser dañado’ sólo pueden acabar en la búsqueda de redención y gracia a manos de un líder religioso o político; esto es, en sectarismo y totalitarismos varios.

Es curioso, pero Ahora mismo se está debatiendo también en blogs ingleses sobre algo parecido: la izquierda narcisista (y por extensión, la era narcisista). El término ‘narcisista’ es muy revelador.

En psicología, llamamos narcisimo a una patología caracterizada por la invisibilización del otro (falta de empatía), la necesidad enfermiza de admiración y adulación, y sobre todo la concepción grandiosa de uno mismo vista como patrón por el que debe regirse necesariamente el mundo.

Pues bien, Chris Dillow, por lo demás un original teórico marxista, sugiere que vivimos en una era narcisista. Quizás sea una buena forma de definirlo…

16 Comentarios

Añade el tuyo →

  1. Y la prueba es que seguro hay al menos uno que al leer este post lo celebra diciendo «ven? como siempre dije, me estaban esperando!» 😀

    Pero hablando en serio, lo interesante es cómo eso se alimenta desde el lenguaje de la «gamificación», los «followers», la exaltación del quincemismo en un lado y del «emprendedor» en otra y como se estandariza el rechazo a la responsabilidad personal como punto de partida de lo social. Al final el «individuo en la mediana» es desconfiado y pasivo, herido y quejumbroso. Lo que un estado paternalista querría como hijo díscolo, un desvalido y fatuo aspirante a pequeño rentista. 100% cultura de la descomposición que ni siquiera siente pudor por equiparar su happening de cuidados mutuos con una insurrección contra una dictadura sanguinaria, el emprendedurismo del que se monta un negocio a base de esfuerzo y sin financiación con el que exige una donación o presenta un proyecto deseable -desde su moral- al estado. En fin…

    • “El individuo en la mediana” es uno de los temas que más dudas me genera… ¿cómo gestionarlo? ¿cuánto influye en mí (nosotros para el que se apunte) los individuos de la mediana?

      O mejor expresado: ¿difieren mucho las estrategias personales (o de un entorno reducido) en función de esos indidividuos?

      Intuyo que sí que difieren, y mucho… pero no veo “cómo” difieren.

      Saludos.

      • Comparto tu impresión totalmente. Usé aquello del «individuo en la mediana» porque es un abstracto tan poderoso como irreal. Mi impresión es que influye como modelo de lo aceptable, es decir como «normalidad»… y toda «normalidad» responde a una normalización previa. Vamos que me parece que es un constructo de un discurso y que es ese discurso el que va ordenando la realidad al modo de una profecía autocumplida relativamente cómoda o al menos funcional al poder que hace el discurso. Osea no se si vivimos en una era narcisista pero seguro que lo hacemos en una época de discursos «narcisizantes».

        • Creo que entiendo lo que explicas, me recuerda a la idea que le oí a Focault (en una conversación con Chomsky creo) sobre la importancia de señalar las diferentes formas de violencia que ejercen las instituciones.

          La duda supongo que es más personal. ¿Cómo asumir esa realidad? Y la respuestas fáciles y malas serían asumir a los individuos en la mediana como enemigo, o como salvajes que evangelizar, o integrarse en la mediana.

          Me queda todavía por aprender o construir algo que me agrade más que eso.

          • Ah! Yo creo que simplemente lo que toca es no aceptarlo. Ni evangelizar ni perseguir, simplemente marcar distancia, poner filtros, levantar empalizadas donde podamos para construir otra vida, en comunidades reales que no nos pidan la queja como santo y seña, en un marco de relaciones entre personas que no se sienten víctimas sino sujetos hablando en «parresía».

          • +1 a la respuesta de David.
            Sólo nos debemos a nosotros mismos y a nuestras comunidades y entornos.

            El resto del mundo es poco más que un mercado, desde la perspectiva de que es bueno conocer el mercado, y procurar que se encuentre en unas condiciones óptimas para realizar intercambios económicos.

          • Me encajan muchísimo esas ideas de barreras (empalizadas), yo lo había concretado como exclusión (¿auto-gueto?). Lo que no me encaja tanto es la sensación que percibo. Parece que es una idea en la que estáis cómodos, y a mí esas barreras siempre me han preocupado. No tanto por los principios como por las consecuencias de levantarlas.

            Y lo que dice Antonio sobre las “condiciones óptimas” del mercado tiene mucho que ver con la otra parte de mis dudas. ¿Es el proseletismo una herramienta útil para generar esas condiciones óptimas?

            Y otra cuestión que me ha venido a la cabeza. Si la relación entre las instituciones en descomposición y los individuos en la mediana es muy fuerte podría ser inevitable una situación de enemistad como consecuencia de la defensa que ejerzan las instituciones.

          • Creo que ahí estás deslizando el significado erróneamente. ¿Tu nos ves aislados, autistas? Supongo que no porque la verdad es que hacemos un esfuerzo de comunicación no proselitista bastante grande y de él depende además nuestra capacidad de supervivencia económica. Entonces ¿frente a qué las empalizadas? Frente a esos relatos del miedo, la asunción de la pérdida de autonomía personal, la dependencia, etc. En una palabra, frente a la descomposición y el universalismo que hoy es su caballo de Troya. PS. El proselitismo ni se nos pasó por la cabeza, de siempre ha sido parte de la lógica de «encuadramiento» que rechazábamos pero ahora es además una puerta grande para reducir el relato a consignas y aceptar valores descompuestos.

          • Crul, a mi también me preocupa las consecuencias de levantar barreras. Las barreras protegen pero también aislan. Supongo que se erigen por algún tipo de miedo. Sea como sea la mejor protección creo que pasa por centrarse en el propio relato, disfrutarlo y difundirlo. Por otro lado, es necesario estar atento a los discursos de los “individuos en la mediana” para no aceptar tales discursos. A la vez compartir tu propio relato puede ser la mejor forma de no aceptar cualquier discurso pasivo.
            Ayer a las 23:40 publique un comentario fuera de este hilo. Quería haberlo puesto aquí. Supongo que no eran horas para mi. : )

  2. Supongo que no es necesario calificar al resto del mundo, ni aislar a nadie, aunque sea un “individuo en la mediana”. Basta con disfrutar de la propia responsabilidad, crear comunidades vivas no instaladas en la queja. Y quizá, con suerte, alguien de nuestro entorno descubra por el mismo en nuestro ejemplo y en nuestro discurso apasionado que hay otro mundo y construya su propio relato alejado de la queja. Ese cambio es siempre responsabilidad del otro pero no porque no cambie hay que perdele el respeto. Se puede respetar y no aceptar su “no relato” a la vez.

    • (Respondo aquí continuando la conversación de arriba)
      Quiero entender lo que decís, pero me cuesta.
      Quizás mi error sea querer concretar demasiado la idea y es mejor no darle nombre a la rosa.

      Al menos me ha servido para añadir otro posible enfoque: el de los jugadores. Ver a los individuos de la mediana como jugadores (compañeros, contrincantes y competencia a la vez) de un juego común. Ese me agrada más que los que había expuesto anteriormente.

      Gracias.

      • El post de Javier de hoy es una maravilla sobre eso, explica nuestra experiencia y posición mejor que yo y le aporta además una perspectiva nueva.

        Hoy por cierto, me acorde de ti y de esta conversa cuando me encontré esto en Quartz
        http://qz.com/54625/australias-new-anti-bullying-measures-are-better-suited-for-an-elementary-schoolyard/
        si creemos a la autora sería un ejemplo perfecto de lo que decías: cómo el discurso del estado fabrica víctimas para crear terror…

        • Se me había pasado este comentario, del poste de Javier ya hemos hablado mucho por allí.

          Curioso que salga Quartz, lo he descubierto e incorporado hace poco a mi RSS. No conozco a Emma-Kate Symons pero me ha sonado muy Adam Curtis.

          Sobre el tema general me resuenan ciertas ideas que relaciono con la narrativa (tengo pendiente lo escrito sobre épica-lírica). Tengo la sensación de que el estudio de estos temas, lo que fue el psicoanálisis, los arquetipos de jung y otras infinitas cosas escritas sobre ello desde siempre, suponen una herramienta para gestionar desde cada persona estos temas.

          Ayer me salió una frase que me gustó: Los espejismos sólo son peligrosos si no los reconoces como espejismos.
          Hay que tener en cuenta que nadie puede evitar ver un espejismo porque existe un componente físico; es lo que los diferencia de las alucinaciones. Así que hay que aprender a distinguirlos.

  3. He empezado a escribir un comentario pero me quedaba muy largo, así que http://dronte.es/la-comunidad-entre-el-aislamiento-y-la-disolucion/

    ¡Gracias por hacerme pensar! 🙂

  4. Vengo de una reunión informativa de una conocidísima ONG que en su día fue azote de sátrpas. Han hecho una presentación y una explicación de su funcionamiento que me ha parecido una colección de disparates arrastrados desde antes de que apereciese Internet. Todos los vicios que se ponen de relieve por aquí estaban exaltados, histéricos.

    Yo aún no tengo claro que el universalismo, en sí, sea un problema. Fondo y forma pueden darle una vida completamente diferente a unos y otros universalismos. Y el proselitismo es como el cuchillo, que no mata: mata la mano.

Los comentarios están cerrados.