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Más sobre el estado y la salud mental

images (13)La relación que exponíamos el otro día entre el tamaño del estado (o función, si lo prefieren) y los problemas psicológicos no es nueva, claro. Si acaso lo era la explicación de por qué ocurre ésto.

Ayer en Politikon sacaron un post muy interesante (y necesario) sobre los suicidios y la crisis. En general, en la parte analítica tienen toda la razón del mundo (o casi). Lo que me interesa es reflexionar sobre el último párrafo:

En definitiva, desde una perspectiva de políticas publicas, parece plausible señalar que un Estado de Bienestar que funciona como red de seguridad puede minimizar el efecto pernicioso del suicidio en situaciones de crisis. Un sistema que proteja al trabajador parece, una vez más, una buena idea. El Estado ha de encargarse de asegurar al trabajador tanto como minimizar la probabilidad de que cualquiera llegue a encontrarse en una situación, no de desempleo temporal, sino de precariedad y falta de expectativas a largo plazo.

¿De verdad es buena idea que de ese «sistema que proteja al trabajador» se encargue el Estado? ¿No es precisamente ese el problema ahora? ¿No habría que buscar estructuras más resilientes? ¿No deberíamos encaminarnos hacia un nuevo tipo de comunidades, un nuevo tipo de estructura social?

9 respuestas a «Más sobre el estado y la salud mental»

En mi caso las dudas (miedos) surgen del posible aumento de las desigualdades. Aunque en ese miedo hay dos cosas que no tengo claras:
– Si una cobertura social más distribuida supondría realmente un aumento de las desigualdades. Supongo que depende de cómo se haga.
– Si, aún dando por cierto ese aumento de la desigualdad, eso es algo positivo o negativo. Si las desigualdades aumentan pero también lo hace la mediana, podría ser beneficioso.

Y por supuesto estas valoraciones dependerán del juicio de cada uno. Habrá quien no quiera sacrificar ni un ápice de la «mínima cobertura» y quien esté dispuesto a asumir la posibilidad de que una minoría pierda prestaciones si en lo macro ganamos todos.

Crul, no caigas en la trampa de la inmoralidad implícita en el discurso estatista: no, no le debemos la vida al estado. No, no somos el producto de políticas públicas. No, no necesitamos la protección de unos señores que nos obliguen a hacer nada y nos protejan de sus propios desmanes al frente de una máquina pseudodivina y pretendidamente todopoderosa

No pretendo exponer mis miedos como argumentos para no-hacer. Lo expongo más con ánimo de pregunta: ¿Cuánto y cómo estamos arriesgando?

Y yo me siento dispuesto a arriesgar mucho si hace falta… o quizás aprender que realmente no supone ningún riesgo, pero sea cual sea el enfoque y las respuestas quiero entenderlo.

Bueno, yo creo que es como el software libre, da igual si es bueno o malo, ya lo mejoraremos, da igual si hay riesgos de soporte o no, ya lo organizaremos. La libertad es constitutiva de lo verdaderamente vivo y humano. Es el punto de partida, no un lejano objetivo. No tener que soportar a Toni Soprano -y lo que es aún peor, a sus teóricos o aún peor, como es el caso, a los hijos de sus teóricos y rentistas- es el punto de partida para pensar lo comunitario y lo social.

Podemos contar con el estado como un dato o como un sujeto que existe en el juego, predecir sus jugadas como quien predice el tiempo o el ataque de una bestia e intentar ser lo más desapasionados que podamos.

Lo que no podemos -y eso es lo que te quería decir- es tomar, bajo ningún concepto, su punto de vista para responder preguntas, inquietudes o dudas, de personas y comunidades reales, porque en el momento en que lo hagamos aceptamos una razón, una lógica que es, en si, destructiva y disolvente, aunque ofrezca «protección»… como Soprano.

Muy de acuerdo con el punto de partida: rechazo a Tony y su marco de referencia.

Es en «los siguientes pasos» donde hay dudas, que por lo que entiendo, se resolverán avanzando.

Es genial el tipo de argumentación del estatismo-nacionalismo. Parten de la idea del trabajador como ser inferior, necesitado de protección y cuidado… y tras convencer a media población de su incapacidad para sobevivir sin él, cuando baja el nivel de protección y alguna gente colapsa, la moraleja es… veis como hacíamos falta? Ni Toni Soprano sería tan burdamente cínico. Los de Politikon son, como sus primos alter-rentistas de FEDEA, simplemente insultantes.

Personalmente creo que solo es decente una ética que se niegue a pensar desde «las políticas públicas», es decir desde la biopolítica, y por tanto se niegue a aceptar que las personas concretas somos meros constructos, ratoncitos de laboratorio de una máquina social controlada por una casta. Casta a la que estos, como tantos otros, se apuntan en la felicidad ilusoria de «sentirse a salvo», de colocarse por encima de los ratoncitos, desde el «panel de mando» de una racionalidad divina pero formada a las finales tan solo por recaudadores de impuestos y guardias civiles de muchos uniformes distintos.

Estoy de acuerdo con vosotros.

El estado no tiene solución porque el estado es el problema.

Lo que necesitamos para tener una sociedad del bienestar (que no un estado del bienestar) es crear y apoyar la creación de diversas redes de soporte y ayuda mutua.

Yo tengo una idea que me ronda la cabeza, es un modo de transladar la cultura del software libre al la cultura de la sociedad.

En la cultura libre, todo lo que nos aportan los demás lo idealizamos como si fuese la comunidad quien nos lo aporta.
De tal moso que, cuando sentimos la necesidad de practicar la reciprocidad, en vez de ir a casa de Linus Tovards a cortarle el cesped y a casa de Guido Van Rosum a limpiarle los platos, hacemos algo para ayudar a la comunidad.

Para mí este es el quid de la cuestión.

Las sociedades basadas en la solidaridad y la reciprocidad dejan de ser viables cuando por su tamaño la mayor parte de sus miembros son desconocidos entre sí.
No vas a ayudar/apoyar a quien como no conoces, no sabes si te va a devolver dicha ayuda/apoyo.

Es por eso que hay que hacer que se tenga la idea de que cuando alguien te ayuda te ayuda la sociedad, y cuando ayudas a alguien estás ayudando a la sociedad.

No obstante, esto no libra a los individuos y comunidades de tejerse sus propias redes de seguridad.

A mí me dejas con muchas dudas (gracias por ello) entre los enfoques de relación «individuo-comunidad» al modo del software libre o «individuo-individuos» en redes personales o entorno personal.

Esa idea de que todo otro es la comunidad, es la base de las «Sacred Economics», un discurso que tiene mucho de aporte antropológico a la Teoría Económica, aunque también alguna deriva newager… un tema a estudiar más (al menos por mi). 🙂

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