Más de cien subscriptores en dos semanas. Madre mía.

Ya sabéis que algunos días saco una recopilación de enlaces, comentarios y garabatos. Le llamé «Todo vale» por mi viejo amigo Paul Feyerabend y su famosa frase «el único principio que no inhibe el progreso de la ciencia es ‘Todo vale’».

Hace unas semanas, por sugerencia de un amigo activé la newsletter (os podéis subscribir aquí, por cierto). Y ha pasado algo curioso: a día de hoy, la newsletter ha superado los cien subscriptores con tasas de apertura, clicks e interacciones mucho mejores a las del blog. Sorpresas que da la vida.

Esto mu ha hecho reflexionar sobre lo que estaba haciendo y decidir que merece la pena hacer ‘Todo vale’ email-first. Una expresión que usan los periodistas para cuando se decide apostar primero por un medio de distribución. Se ha usado ‘online-first‘, ‘mobile-first‘, etc… O sea, una palabro pijo para decir que ahora los ‘todos vale’ van a orientarse al correo electrónico.

¿Por qué este cambio? Pues porque una newsletter ha de ser distinta a un blog. Michael B. Dougherty, que escribe una newsletter fantástica sobre baseball, dice que “una newsletter debe tener la personaldiad de una carta a un amigo y la profesionalidad de una revista”. Me parece un lema muy sensato y me apetece probar cosas nuevas y lenguajes distintos. Quicir, tengo zillones de ideas superchulas para hacer la newsletter más mejor del mundo (o bueno, al menos de mi bloque de pisos).

Por el momento, seguiré publicando las cosas en el blog. Pero a partir de ahora mi prioridad sois vosotros, newsletteros. Nos vamos a divertir.