La contabilidad de Skinner: conductismo y economía

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Anteayer en twitter hubo una interesante conversación sobre las relaciones entre conductismo y economía. Mi posición es que existe una continuidad entre ambas. Sólo voy a dibujar el argumento, porque el tema es más técnico de lo que parece. No obstante, espero dar una visión global de mi opinión y de por qué la sostengo.

Aunque antes tendremos que dar un poco de contexto.

La economía moderna surge con el desarrollo del utilitarismo benthamiano en manos de los marginalistas. Estudiando la idea utilitarista de que la gente intenta «maximizar su función de utilidad» (es decir, compran unas cosas y no otras porque las primeras les son más útiles que las segundas) se dieron cuenta que no todas las unidades aportaban la misma utilidad: la utilidad tiende a disminuir con el número de unidades. Si tenemos un sólo lápiz, éste será valioso (mucho más, si además es el único instrumento de escritura que poseemos). En cambio, si tenemos 100 millones, los regalaremos como Ikea.  Así nacía la idea de utilidad marginal  y con ella la economía moderna.

Ahora las preguntas serían cosas como ‘¿Qué es exactamente la utilidad?’, ‘¿Por qué y cómo se forman las preferencias en la mente de las personas?’ o ‘¿Cómo podemos medir esa utilidad?’. En los casi cien años desde que Gossen enunció la teoría de la utilidad marginal hasta que Paul Samuelson publicó A Note on the Pure Theory of Consumer’s Behaviour, se sucedieron innumerables debates sobre qué eran y cómo funcionaban las preferencias de las personas.  Con un programa utilitarista cada vez más cuestionado, la economía sostenida sobre ideas apriorísticas sobre la naturaleza humana y mucha introspección estaba pasando por un mal momento.

Y entonces llegó Samuelson. Paul Samuelson es en muchos sentidos el Watson de la economía. Sostuvo que realmente no importaba que pasaba dentro de las cabezas de la gente, lo que importaba era lo que hacían. En el fondo, puro conductismo metodológico que usa los hábitos de compra para modelar las preferencias de los consumidores. Por eso, muchas de las críticas al homo economicus que se hacen no van contra el núcleo de la disciplina: en sentido estricto la economía moderna no tiene un idea de homo (sea económico o de otro tipo), modelizan mejor o peor el comportamiento. Si el modelo está mal, se mejora. Punto.

El siguiente gran paso fue la irrupción de Nash y von Newman. La teoría de juegos (seguramente el hallazgo más importante de la ciencia social del siglo XX) ha permitido modelizar cualquier modelo económico previo y abordar nuevos ámbitos como la política (Buchaman), la sociedad (Becker) o la historia (Wrigth).

Resumiendo, la teoría de juegos ha pasado a ser el corazón de la microeconomía primero y, por extensión, de la economía en general. Por eso, una definición apropiada de ‘economía’ no sería «la ciencia social que estudia la producción distribución y consumo de bienes y servicios» como la definió Samuelson, sino la «ciencia social que estudia las interacciones estratégicas» o, siguiendo a Elster, la ciencia social que estudia las decisiones interdependientes.

Volviendo al tronco de la conversación. Está a punto de publicarse el primer artículo de una serie en la que re-exponemos el corpus del análisis funcional de la conducta a la luz del marco conceptual de la teoría de juegos. Nuestra intención no es sustituir el concepto clásico (estocástico) de conducta, sino simplemente estudiar otros modelos formales para ver que características no han sido representadas adecuadamente en los que tenemos. Y ya adelante que lo hace y que va a dar mucho juego.

Iré informando sobre las publicaciones de los artículos (y si hay interés, haré un pequeño resumen del núcleo de la propuesta), pero retomando el primer párrafo creo que podemos adelantar que con este modelo teórico la continuidad entre la psicología conductista y la economía se hace evidente: es casi (y subrayo el casi) una cuestión de escala. Como si, y perdonen la ligereza, el AFC fuera una nanoeconomía o la economía fuera una análisis de la conducta social.