El post más sesgado del mundo

sesgoEste fin de semana estoy con un proyecto importante y no voy a estar muy conectado. Por eso, aunque hay un montón de temas interesantísimos abiertos, he dejado programado un post sobre otro tema. Casi una lectura para invitar a la reflexión en fin de semana, de café y churros (txurroak, como ponían en la Ría de Bilbao). En io9, el blog de Gawker sobre scifi, ciencia y tecnología, publicaban una lista de sesgos cognitivos.

Muchos pensarán que, vale, la lista puede ser intersante, pero además de ser la típica cosa curiosa de psicólogos (cómo que el amor es pura oxitocina o las ilusiones ópticas) ¿sirve para algo?

Hace unas semanas leí un texto de John A. Johnson, profesor de la Penn State, en el que reflexionaba sobre si los conocimientos de la psicología evolucionista tenían o no alguna utilidad a nivel personal. Su conclusión es que el conocimiento de los sesgos evolucionistas provee de una perspectiva que permite tomar mejores decisiones. Es decir, que si somos conscientes de que los hombres tienden a preferir mujeres jóvenes y las mujeres, a hombres con buen status podemos «afinar» nuestras creencias y nuestras decisiones.

Sabiendo donde tenemos propensión a fallar, podemos mejorar nuestra forma de acercarnos al mundo. O esa es la idea. Si leen la lista (o la de la wikipedia que también mola) podrán identificar sin esfuerzo situaciones de sus propias vidas donde metieron la gamba por culpa de uno de estos sesgos (o les ayudaron a triunfar como Los Chichos).

Es posible que sea una perogrullada pero, bueno, denme un poco de cancha que es fin de semana.

3 responses for El post más sesgado del mundo

  1. […] esto no tuviera por si, sesgos suficientes, se añadía un sesgo lingüístico imperdonable. Un ejemplo clarificador: la llamada […]

  2. […] En pocas palabras: cómo te cuentas condiciona lo que puedes ser y hacer. No solo por lo que los demás entiendan de ti, sino sobre todo porque dará forma a tus aspiraciones, al alcance de tus actos y a tu interpretación de la realidad. […]

  3. […] In short: how you tell your story sets the conditions on what you can be and do. Not just because of what others understand about you, but, above all, because it will give shape to your aspirations, to the scope of your actions, and to your interpretation of reality. […]