El camión de la comida

chef-poster

Ayer estuve viendo ‘Chef’ y sí, voy a darle al spoiler. Un spoiler pequeño, eso sí, porque con haber visto el trailer ya deja de serlo. Pero spoiler al fin y al cabo. Es la historia de un chef aplatanado que tras una crítica injusta, un desmeleno en twitter y un ‘te-voy-a-partir-la-puta-boca’ monta un foodtruck de bocadllos cubanos. Y triunfa como los chichos.

Pero ésta no es una sólo una historia sobre volver a empezar. La del post, quiero decir. En el mercado de Bedford hay un chaval, ha soñado desde pequeño ser cocinero. “Problemas familiares” (esa forma aséptica de llamar a algo que empieza por un padre en la cárcel, continúa con una madre y una hermana heroinómanas y quién coño sabe cómo acaba) no le dejaron ir a la escuela de hostelería al (mal)acabar el colegio. Pero, ¿sabéis qué?, ha montado un pequeño puesto de hamburguesas y, bueno, no es macdonald’s pero no se puede quejar.

He estado pensando que no todas las profesiones tienen esta posibilidad. La verdad es que uno puede “ganarse la vida” (o ir tirando al menos) vendiendo hamburguesas en un puesto desde casi el minuto cero, pero difícilmente puede hacerlo en otras profesiones. ¿Existe el equivalente al “camión de comida” en el mundo de la psicología? ¿En alguno de los trabajos que suele hacer un psicólogo?

He estado pensando qué ‘carro de comida’ podría crear en caso de que quisiera o tuviera que empezar de cero y se me ocurren pocas cosas, la verdad. ¿Tenemos una crisis de “conceptos de negocio” en la psicología profesional?