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Ciencia de la Conducta

Duérmete, niño, duérmete bien

Reguengos de Monsaraz

A los psicólogos nos encanta dividir a la gente en grupos, tipos o clases. Es un hobby como cualquier otro; de hecho, mucho mejor que muchos otros. Pero tiene sus problemas y no, no voy a hablaros de etiquetas.

Por ejemplo, se ha vuelto un lugar común dividir a la gente entre «búhos» y «alondras» basándonos en sus hábitos de sueño. Las alondras, siempre según la distinción tradicional, son gente a la que ‘la noche les confunde’; gente que por la mañana son todo energía y con el transcurso del día se van apagando poco a poco. Los búhos en cambio son aves nocturnas: zombies en la mañana y chucknorris en la tarde-noche.

Pero parece que no es pájaro todo lo que reluce. Arcady Putilov y sus amigos de la Rama Siberiana de la Academia Rusa de las Ciencias han encontrado dos ‘cronotipos’ más. Nos lo contaba Christian Jarrett en el BPS Research Digest.

Han encontrado (además de los búos y las alondras) personas activa por la mañana y por la tarde, y personas inactivas en ambas. La idea que plantean es que la tarde y la mañana están relativamente desconectados en cuanto a lo del cronotipo se refiere.

No sé si llevarán razón, pero por lo pronto ahora entiendo porque Arandelilla, mi perra, se pasa todo el día durmiendo.