¿Cómo medir el progreso?

castle-from-lakeYa estoy de vuelta a la red. Y vengo con un montón de souvenirs y tonterías debajo del brazo (espero, que alguna cosa interesante haya también).

Uno de los sitios que hemos visitado (en los pocos ratos libres que hemos conseguido juntar) es Urquhart Castle. El castillo está hacia la mitad del alargado lago Ness y, pese a estar en ruinas (o quizás gracias a ello), es un lugar muy recomendable.

Ya citado en Vita Columbae, el castillo estuvo en uso continuado desde el siglo XIII hasta 1692, cuando las tropas inglesas, ante el temor de que se convirtiera en plaza fuerte del jacobismo, lo volaron por los aires. Una guía hizo un alegato contra los ingleses y sus tradicionales ansias de poder (ya saben que los ánimos nacionales escoceses andan ahora mismo a tutti pleni); pero a mi me quedó otra cosa, la dificultad de medir a los éxitos o los fracasos sin conocer las motivaciones (y por tanto, las circunstancias).

El ejemplo canónico en ésto es el Antiguo Egipto. Una cuestión que suelen esgrimir los que sostienen que las grandes pirámides tuvieron ayuda extra es que las de periodos históricos posteriores tienen tanto un tamaño como un nivel técnico menor. La respuesta a esta cuestión es, de tan sencilla, inasumible para algunos y es que bien puede ser que sencillamente las pirámides dejaran de ser tan importantes para ellos. Como para los oficialistas ingleses (o escoceses, porque también los había), conservar un castillo ya tecnológicamente obsoleto había dejado de ser tan importante. O si quieren dar un paso más allá, ¿no es esa la razón de que los Grant no lo reconstruyeran nunca?

Supongo que es por ‘deformación profesional’, pero este tema me parece muy interesante: ¿como pensaban hace 300 años? No me refiero a los mecanismos psicológicos concretos, sino a un nivel pragmático ¿Aunque no notemos la diferencia, los esquemas con los que comprendemos la realidad cambian como las células se renuevan? ¿O es un proceso más largo y dilatado que pasa de generación en generación? En fin, tema de una entrada aparte. Pero venía pensando yo éstas cosas sobre el individuo y la historia cuando leo la respuesta del editor y tecnólogo irlandés Tim O’Reilly a la pregunta de este año de Edge.org sobre ‘¿Qué debería preocuparnos?’ (vía el blog de Espada que lleva estos meses publicando traducidas las que considera más interesantes).

Espada, como buen periodista, titula mejor que O’Reilly: la Edad Media fue una elección.

La respuesta se presenta contra el fanatismo y el anti-cientifismo, pero el argumento acierta en lo que comentaba más arriba: si las preferencias cambian, cambia todo.

La filé quizá sea una organización con un tamaño y un nivel técnico menor que el estado, y mucha gente podrá pensar que es un fracaso, una involución. Pero es que es muy difícil entender desde el universalismo que se pueden querer otras cosas: un castillo derruido  una pirámide pequeña o una vida interesante.

Por eso, cuando se habla de que la idea de progreso ha entrado en barrena, no dejo pensar que entonces habrán nacido muchas ideas de progreso; y que, esté de acuerdo o no con ellas, el terreno de juego ha cambiado y no valen las recetas tradicionales. Mejor.

5 responses for ¿Cómo medir el progreso?

  1. Qué bueno que vuelvas postear! Te echábamos de menos fra!

  2. […] Pero perdonad el desahogo. Todo esto era en realidad para contaros, siguiendo el post de Gorka del otro día, que estamos trazando un mapa que en muchos casos transparenta el de ciudades medias que apuntábamos arriba. Un mapa de comunidades que se enfrentan a la «gran máquina de destruir significados». Os hablaba el otro día de la conferencia de Ester. Hoy quisiera destacar las charlas sobre «activismo de mercado» que anda dando Juanjo. Son reseñables en si mismas, pero sobre todo nos hacen destacar una conversación realmente potente cuyos vectores pueden en un momento estar en Murcia, El Alto, Denia, Concepción, Colón, Errentería o Yafo, pero que se basan en una agenda y unos contextos comunes que ya, hoy, están cuajando, no en éxitos nacionales, reconocimientos ajenos o logros estadísticos, sino en be…. […]

  3. Juanjo Pina dice:

    Una elección… sí, en parte sí. Pero no creo que quienes hicieron esas elecciones tuvieran muy claro lo que estaban dinamitando con ellas 🙁

    La Filé es una formulación distinta del Estado, quizá no muy compatible con él, pero no entendería que se considerase una involución. Los mismos estados son entes muy, pero que muy diferentes entre sí y sobre su tamaño en relación a su éxito se le puede preguntar a Liechtenstein 🙂

  4. […] Desde la mirada ceremonial, todos estos fenómenos pueden parecer un tanto desgarbados, un tanto «sobreactuados» a veces en su necesidad de diferenciarse de la solemnidad simbólica del estado y las iglesias. Pero nos apuntan a un lugar muy interesante: la puesta en valor de la comunidad real retoma lo simbólico, lo ceremonial, con fuerza. Al fin, es un tipo de respuesta que, efectivamente, tenemos «grabada» en nuestros cerebros. No se si un reflejo o una necesidad. Pero la tenemos. Y si la negamos, vendrán unos u otros a darle respuesta desde la superstitio. El futuro, como siempre, es cuestión de opciones. […]