Catorze

Resulta que estaba leyendo que Incognitosis, el blog de mi querido Javi Pastor, cumple catorce añazos y, de repente, he pensando: «Arch, el cumpleaños del blog».

Si hacemos caso a esto, esto o, incluso, esto, aquí también cumplimos catorce. O ‘catorze’, como decimos en el pueblo. Fue el 3 de abril… Madre mía, qué retraso que llevo.

Cosas que planeo hacer en 2019

2019 pinta bien. En el trabajo, no dejamos de crecer y desarrollar nuevos proyectos. Lo cual es genial porque Xataka es un sitio increíble donde trabajar y, tras todos estos años, son parte de la familia. En casa, ya instalados en Cataluña, las cosa va viento en popa. Algún día de estos os contaré con más detalle.

Pero hoy quería hablaros de otras cosas que me gustaría hacer el año que viene. Son proyectos personales y están abiertos a (muchos) cambios, pero los dejo escritos para que conste en acta.

El podcast de Dronte

El podcast de Dronte es un pequeño laboratorio para explorar las posibilidades del formato (y para encontrar «mi voz»). Pero para ello necesito algo de continuidad: el compromiso es que el programa siga vivo hasta el 26 de noviembre de 2019.

Mi intención actual es tratar de desarrollar un ‘daily’ en español (si no sabéis qué es, María Jesús Espinosa tiene un post en que lo explica muy bien). Como véis, se trata de un proyecto más ambicioso de lo que me puedo permitir (tanto en tiempo como en recursos). Queda muchísimo por mejorar, trabajar y definir, pero puede ser divertido. ¿Lo conseguiré? No creo, pero hemos venido a jugar.

Lo que está claro es que si el ritmo diario se hace insostenible, cambiará la periodicidad (¿»Dronte los jueves»?), pero seguiremos al pie del cañón ,por lo menos, hasta finales de noviembre.

Un ensayito de batalla

No engaño a nadie si confieso que intelectualmente me siento algo solo. No me reconozco en los grandes packs ideológicos, ni me encuentro cómodo entre las bandas de activistas políticos que pululan por asambleas, calles y redes sociales.

No me considero una persona especialmente brillante y por eso no me tenéis dando voces en las esquinas. Soy plenamente consciente de mis limitaciones, pero estoy empezando a creer que estamos en un momento social que todos tenemos asumir cierta responsabilidad en el futuro de nuestra vida en común.

Por eso, uno de los objetivos del año va a ser escribir un pequeño ensayo sobre las relaciones entre la ciencia y la justicia. Es decir, quiero ofrecer una respuesta (parcial, tentativo) a una sola pregunta: ¿Es posible compatibilizar el compromiso con la verdad y el compromiso contra la crueldad y a favor de una vida buena?

Terminar la novela

Aquí no os voy a dar mucho detalle porque es el proyecto más personal (y me da bastante vergüenza). Con la tontería, está resultando ser una de las cosas más difíciles que he hecho nunca, pero tengo un borrador y, oye, eso ya es un buen paso.

¿Y si el podcast es la nueva portada? Entonces, el podcast es el futuro

Simon Abrams

La idea no es mía, claro. “The Daily is the new front page,” decía Sam Dolnick, el editor del podcast diario de noticias del New York Times en marzo. Y,  Nick Quah (uno de los grandes expertos del mundillo) reflexionaba sobre el asunto.  En un contexto en que la portada de los medios parecía muerta, un podcast diario de noticias puede ser una buena herramienta para recomponer la relación entre los medios y sus audiencias.

No soy un gran experto en el asunto, pero los movimientos del sector (The Daily del New York Times,  Up First de la NPR, Today, Explained de Vox.com, Post Reports del Washington Post o la reciente alianza del Wall Street Journal y Gimlet para producir uno) parecen darle la razón a Dolnick. 

Y tiene sentido: los ‘podcast diarios de noticias’ son un formato ganador: no solo son baratos de producir y un excelente soporte publicitario, es que generan un tipo de complicidad y confianza con la audiencia que resulta muy difícil de replicar de otra forma.  

En España, hasta donde sé, no han empezado a surgir aún este tipo de propuestas por parte de los grandes del sector, pero si tiene sentido (y parece que lo tiene) lo mejor será que no tarden mucho: ¿cuántos podcasts de noticias caben en un mercado tan pequeño como el nuestro?

Los tres mejores libros de 2018


«Allí le dí mi pecho» de Klaas Ébru

A simple vista, «Allí te di mi pecho» parece una novela erótica situada en un futuro tecno-distópico. Como si ambientáramos «Cincuenta sombras de Grey» en el año 3245 y sustituyéramos el componente sadomaso por una enorme cantidad de parafilias realmente sorprendentes. Pero nada de eso. Su autor, Klaas Ébru, es hermano trapense en la Abadía de Our Lady of Gethsemani en Bardstown (Kentucky), el título es una referencia al ‘Cántico Espiritual’ de San Juan de la Cruz y la cita con la que se abre el libro es de Pierre Teilhard de Chardin, el teólogo de la singularidad.

 

Es decir, sí, «Allí le di mi pecho» tiene 83 (¡83!) escenas de sexo — algunas capaces de sonrojar al actor porno más experimentado; tiene batallas espaciales, comida liofilizada y una discográfica dedicada a resucitar clásicos del reggaeton y el trap de principios del siglo XIX. Pero eso es solo la superficie: en realidad, Ébru nos ha regalado una profunda reflexión sobre nuestras relaciones con Dios en una época marcada por el materialismo, la tecnoutopía y el ensimismamiento de la razón.


«Una novela catalana» de Queralt Lluna

Conocí a Lluna en un concierto de Santi Araujo en el bar Belmondo de León. La conocí, pues, como todo el mundo, como cantante. «Una novela catalana» es su primer poemario, está escrito en catalán y es solo una pequeña plaquette editada por una pequeña editorial barcelonesa con tintes lorquianos que recién ahora echa a andar, ‘La calle más feliz del mundo’.

 

Bueno, un «poemario». Lluna es hija bastarda de la Anne Carson de «la belleza del marido» y una versión aún más sangrienta de Quentin Tarantino. Con un ritmo enloquecido, unas punzadas líricas que llegan al alma y unos excursos filosóficos de profundidad  casi errejoniana, la poeta nos habla de una noche en un vagón de cercanías parado en mitad de ningún sitio. 

 

Puede parecer que no es poesía, pero si esto no es poesía yo ya no sé nada de la vida. Seguratas budistas, señoras que ven fantasmas, litros de ratafía, un pollo sin cabeza, un andaluz que se inventa cosas y media docena de macarras que no paran de citar la Fagueda d’en Jordá se pasean por el que será, sin lugar a dudas, uno de los libros más singulares de la recepción literaria del ‘Procés’.


«Pencil shavings. A brief history of small ideas» de Roi Halfenaked

Casi todos los ensayos sobre historia de las ideas tratan sobre las grandes ideas: la libertad, la verdad, la democracia o la belleza. Roi Halfenaked, profesor Piltdown de microhistoria de la Universidad de Dakota del Norte en Stanley, no ha escrito un libro así. Ha dedicado buena parte de su vida a desenterrar, estudiar y documentar la historia de decenas de ideas pequeñas.

 

«Las grandes ideas son, efectivamente, bombillas, focos, faros. Iluminan nuestra vida en común porque, como dijera el juez del 6º circuito Damon J. Keith […], la democracia muere en la oscuridad. […] Pero no podemos depender solo de ellas. A veces se va la luz y necesitamos velas, cerillas y linternas. Ideas más pequeñas, menos elegantes, más rudimentarias, sí; pero ideas que nos mantienen vivos», escribe Halfenaked en el prólogo. Y funciona.

 

Es más, es descacharrante. Como si Isaiah Berlin se hubiera curtido en las salas de comedia en vivo de Nueva York y escribiera sobre la iconografía política del flequillo despuntado, la relevancia de la dieta equilibrada para la teoría de la justicia contemporánea o el papel que jugaron los libros imaginarios a lo largo de la historia cultural de Occidente.

dronte[punt]cat

 

Dije que me iba y, bueno, ja sóc aquí. Más independiente que nunca porque, efectivamente, vuelvo desde Cataluña. Es más, como en mi ausencia se ha puesto de moda lo de las casas en la sierra,  vuelvo desde los mismísimos pies de esa maravilla que es la montaña de Montserrat.

Eso quiere decir que, a partir de ahora, Barcelona será mi base de operaciones.  El destino nos ha querido traer al valle del Llobregat justo ahora que se cumplen 60 años de la llegada de mi abuelo a una destartalada estación de tren. El mundo ha cambiado (a mejor), pero siempre nos quedarán las historias de escalera.

En fin, que me lío. Me seguiréis leyendo en Xataka (Magnet y otros medios de WSL) y, por supuesto, me seguiréis viendo en otro montón de cosas más. Pero aquí me tenéis con ganas de aprender, charlar y hacer cosas. Nunca es mal momento para empezar algo nuevo.

Trece

Parque Nacional de Los Cardones. Salta – Argentina

El 3 de abril el blog cumplió años y yo, como soy un descastado, no dije nada. Trece años, son muchos años, quizá demasiados.

En fin. Estos días voy a estar fuera. Se nos viene encima una semana rara, de esas que te pueden cambiar la vida en un abrir y cerrar de ojos. Sin épica, solo con el pasar burocrático de los números de una lista.

La semana que acaba se va con un sabor a tristeza en la boca. A ausencias, recuerdos y crisantemos. Esperamos que la semana que viene nos deje soñando otros futuros (aunque nunca se nos olviden los pasados).

¿Qué hay de malo en la vida cotidiana del mundo occidental? Una introducción a los retos y la actualidad de la filosofía social skinneriana

[En el último encuentro de ‘Jóvenes Analistas de la Conducta’ llevaba una ponencia en la que quería plantear los retos que nos encontrábamos si queríamos convertir la ‘filosofía social conductista’ en una herramienta actual (y actualizada). La charla fue un desastre porque me fui por las ramas y me lié yo solo. Pero como mi intención es seguir en esta línea de trabajo, he decidido subir el borrador de la charla para usarla a modo de (muy mejorable) introducción al tema]

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