Todas las ideas nuevas son ridículas

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Leía ayer un trozo de las memorias de Paul Niquette, el creador del término«software» en 1953:

Cuando dije por primera vez ‘software’ en voz alta, la gente de mi alrededor dijo, «¿Eh?». Desde el principio me pareció la palabra demasiado informal para escribirla y demasiado embarazosa para decirla. Sin embargo, de vez en cuando iba soltando la palabra ‘software’ en discursos, conferencias y entrevistas con los medios a lo largo de los años cincuenta.

Nadie, en 1953, habría adivinado que una palabra tan tonta entraría a formar parte en el vocabulario general de la industria en todo el mundo.

Me ha recordado un fragmento de «Tomorrow now» de Bruce Sterling:

Hay más o menos una docena de características que definirían un nuevo movimiento político del siglo XXI, antes que nada este movimiento necesitaría una ideología genuinamente nueva (…) que no necesita parecer política en el sentido tradicional, podría parecer tan tonta y excéntrica como al principio parecía el feminismo.

Podría llevarnos algún tiempo darnos cuenta de que los padres del movimiento no son seres estrafalarios, que incluso, han pensado profundamente sus temas y son serios sobre sus cuestiones. Con el paso del tiempo podrían verse ganando importantes discusiones y atrayendo adherentes intelectualmente serios.

Supongo que esta ‘ridiculez’ no sólo tiene que ver con las ideas políticas. No puedo dejar de preguntarme ¿Cuántas ideas científicas, sociales, religiosas o literarias nos parecerán ridículas sin serlo? ¿Cuántas ideas se nos están pasando por parecer serios, rigurosos y respetables? ¿Cuántas oportunidades estamos perdiendo?

Los MOOCs se hacen mayores

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No deja de ser curioso que una buena parte de lo mejor que se escribe sobre innovación educativa no se publica en blogs pedagógicos sino en medios tecnológicos. Muchos me dirán que exagero y que los pedagogos están dándolo todo, puede ser pero a día de hoy los veo demasiado perdidos y difuminados. Dicho esto y ganados algunos enemigos, hablemos de MOOCS.

Hace ya bastante tiempo que Antonio Ortiz hablando de Miriada X decía que

como plataforma estoy siguiendo el curso que está haciendo alguien cercano y resulta bastante solvente, toda vez que tecnológicamente los sitios para Moocs son bastantes similares entre sí y, me atrevería a decir, se encuentran en un estado algo primitivo tecnológicamente.

Llevaba razón. Como suele pasar en estas cosas, pienso que ese ‘estado tecnológico primitivo’ se debe a un desarrollo conceptual también bastante primitivo. Eso repasaba Javi Pastor en su blog (y un montón de gente más en comentarios):

Los MOOCs tienen todos los ingredientes para lograr su objetivo, y Duolingo es un buen ejemplo de ello. Quizás haga falta pulir orientación y formatos (vídeos y lecciones más fragmentadas para poderlas seguir “en cachitos”, más gamificación), pero esa capacidad de adaptar el aprendizaje -justo de lo que hablaba von Ahn- podría lograr convertirnos a todos en unos pequeños Will Hunting. Si es que no nos vence la pereza, claro.

A eso Remoquete (al que estoy citando en el blog por encima de mis posibilidades) comentaba

Para mí el primer problema de los MOOC es que intentan trasladar el formato tradicional a uno electrónico. Pero lo que pide a gritos esta época es una enseñanza no-secuencial y sin humanos de por medio. Como Khan Academy. Como Codecademy. Como lo que han sido siempre las bibliotecas.

Algo que me ha recordado un viejo post de David de Ugarte

Pero no todo es el horror. ¿Conocen a Isasa Weis? Una chica que con un blog y una camarita se ha acostumbrado a que sus clases sean vistas por medio millón de personas. Vean algunos de sus clásicos y ahora cuando comiencen a frecuentar bodas y comuniones de la primavera septentrional atrévanse a decirme que no tiene más influencia en la vida real que el jefe de la oposición en el Parlamento español. ¿Quieren una versión menos instrumental, más teórica, más académica? Vayan a BigThink, ellos no lo venden como un MOOC pero eso es exactamente lo que es. Y funciona muy bien.

Más aún,

Para explorar e innovar hay que liberarse de la responsabilidad de los modelos del pasado: dejar de vender un relato cerrado para poner a disposición de quien quiere descubrir las piezas que van a servirle para construirlo

Si juntamos estas visiones tenemos un buen puñado de ideas para desarrollar conceptualmente los moocs y comenzar a desarrollarlo también tecnológicamente.

Cosas como (1) elaborar vídeos y materiales cortos que respondan a cuestiones concretas,  (2) desarrollar sistemas de auto-evaluación automatizada sin la mediación de humanos o (3) diseñas entornos gamificados que permitan (dentro de lo que cabe) superar esa maldita pereza.

Un plan renove para los psicoterapeutas

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«En unos años seré reemplazado por una aplicación capaz de escribir artículos sobre cualquier tema«. Leía ahora a Fabrizio y me venía a la mente el boom de la terapia vía chat. Fijaos que no he escrito ‘psicoterapia’ porque tradicionalmente psicoterapia requiere una relación interpersonal directa que excluye el teléfono o el carteo.

Hay muchas empresas que están ofreciendo ese «chat terapeútico» por tarifa plana. De hecho hay propuestas basadas en hablar con cualquiera, al estilo del co-counselling.

Este enfoque tiene problemas (gente haciéndose pasar por 7 terapeutas distintos es uno de ellos) pero tiene una baza fundamental: que es técnicamente posible que el terapeuta en unos años sea reemplazado por una aplicación capaz de «hacer terapia sobre cualquier tema».

Queda más tiempo que para el futuro del que nos habla Fabrizio, sobre todo porque aquí si se puede aplicar el test de turing: así que por ahora podéis respirar tranquilos. Pero seguramente veremos pronto servicios que usen sistemas expertos para asesorar a los psicólogos que usen videoterapia: sistemas que analicen el lenguaje y la gestualidad de los pacientes, que investiguen a tiempo real, que propongan planes de acción sobre la marcha, que controlen y den feedback al terapeuta sobre lo que está diciendo y cómo lo están diciendo.

En menos de una década no habrá diferencia real entre un psicoterapeuta y un jugador de ajedrez.

El artículo vivo

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Hace un par de días, en Nada es Gratis nos hablaban de (bueno, no señalaban un artículo que nos hablaba de) el papel de los físicos en el estudio de ébola. Es un tema muy interesante el de la modelización de redes sociales complejas y algún día hablaremos sobre la utilidad que podrían tener en psicología, pero hoy quería hablar de algo que ha hecho el MoBS (el laboratorio del que hablan en el artículo).

La gente del MoBS estaba estudiando cómo se expandía el virus y publicaron sus resultados en la PLOS Current Outbreaks, la apuesta de PLOS por actualizar los métodos tradicionales de recepción y revisión. Pero aún así, no era suficiente. Y crearon un página para ello. Cito textualmente:

In this web page we try to provide a home for such a «live» paper. More in general we link to constantly updated versions of the paper, new figures/analysis and supplementary data files.

Hace tiempo hablaba aquí en el blog sobre «canalizar la investigación científica a través de un blog», pero la idea del MoBS me parece más cabal y potente: el «live paper».

Un nuevo formato a seguir la pista.

Lo que los psicólogos deberían aprender de «Uber».

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Para protegerse, hicieron una muralla tan alta y tan gruesa que cuando se dieron cuenta era una cárcel.

∼ Proverbio Mozárabe

La semana pasada Uber, una start up dedicada al transporte de viajeros, organizó una enorme campaña publicitaria. La idea (a medio camino entre la performance y el sainete grotesco) era disfrazar a numerosas personas de taxista y organizar una especie de ‘paro’ o huelga salvaje bajo la atenta mirada de todos los medios de comunicación. Y la verdad es que parece que ha funcionado de lo lindo. Marketing de modernos que diría Don Draper.

Dejando un lado la ironía, las protestas de la semana pasada han dejado muy tocado a los taxistas. Seguramente, en el corto plazo, la situación se mantenga un tiempo. Pero todo apunta a que, en el medio plazo, al sector del taxi no lo va a reconocer ni la madre que lo parió.

 Sea como sea, hay dos ideas que se suelen repetir en el mundillo taxibiril y que me parecen interesantes.

La obsesión con el intruso y la importancia de la licencia.

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Los taxistas tienen un miedo extraño al intrusismo. Tal es la obsesión que la lucha contra el intruso es prioritaria que la lucha contra el mal servicio. Es decir, que se prefiere acabar con alguien que haga un buen trabajo pero no sea de los suyos que acabar con alguien que siendo taxista esté haciendo mal su trabajo. Muchos discursos dan a entender eso de «Da igual lo que haga mientras sea de los nuestros».

De hecho, existe la idea de que es el taxista el que tiene derecho inalienable a hacer transporte de pasajeros en coche por el simple hecho de que tiene su licencia aunque sea un mal profesional. ¡Lo importante es la licencia! Tan importante que, junto reducir su número y aumentar las tarifas, ese el core de sus asociaciones.

¿Les suena todo esto de algo? Licencias, intrusismo, inacción ante un servicio mediocre, derechos adquiridos, corporativismo… A mi sí.

¡Los psicólogos somos taxistas!

Hace ya años que aprendí a no usar la expresión «no cabe un tonto más» porque, y a la amplia historia de la Humanidad me remito, siempre cabe un tonto más. Pero si hubiera una institución psicológica en la que haría un excepción, esa, sin duda, sería el Colegio de Psicólogos. O mejor dicho, los que militan en la ‘ideología colegial’ y han promovido esta situación de punto muerto priorizando los nuestros a lo nuestro (con el CEP-PIE a la cabeza de otras muchas organizaciones).

Pero esto no es una diatriba. De todas las posibles lecciones que podríamos extraer los psicólogos, hoy solo voy a visitar una. Decía Julio Alonso, con toda la razón del mundo, que

si pones barreras de entrada grandes, como las licencias de taxi, al final se tarda mucho en saltárselas, pero el que consigue saltárselas es un bicho muy grande con el que luego es muy difícil competir. Es lo mismo que sucede si evitas los pequeños incendios que van limpiando el bosque, al final hay uno enorme que no es posible controlar por la cantidad de sotobosque que ha ido creciendo.

Muchos pensaréis que una cosa es conducir un coche y otra muy distinta hacer psicología. Algún día hablaremos de ello con más detenimiento, pero baste decir que, en el campo de la clínica, desde los años 50 ya hay aproximaciones mi parecidas a UberPoP como el co-counselling. Y otras muchas claro. La psicología está esperando a su Jobs, su Musk o su Kalanik. Y llegará. 

Hay dos formas de afrontar esto. A lo taxista, con movilizaciones y manifas. O asumiendo que para competir hoy hay que ser mejores. No hay más. Por mucho que me gustaría ver, en una huelga de psicólogos, las consultas (y otros centros de trabajo – gracias Guido) vacías, no sirve de nada obsesionarnos con el intrusismo o con la acreditación: si nuestro trabajo es malo nadie llamará al timbre. 

Hablemos de robots

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Estos días Helena Matute con «Hola, soy tu nuevo vecino y soy robótico» y Javi Pastor con «¿Debería tu coche autónomo ponerte en peligro en caso de accidente si así se salvan más vidas?» han sacado a la luz un tema muy interesante. De hecho, el tema está de moda desde medios mainstream como TVE a blogs especializados como Motorpasión están tratando también el tema.

La ética de la inteligencia que lleva media década en el imaginario colectivo (gracias a las leyes de Asimov) y al menos una década de trabajo académico empieza a pasar de ‘idea friki’ a problema social ad portas.

Antes de abrir mi enorme bocaza, me esperaré a ver (o a que me cuenten) la charla que Matute dará hoy en la Cátedra de Cultura Científica de la UPV-EHU. Si estáis por Bilbao ni se os ocurra perdéosla. Aquí podéis escuchar un avance.

Aunque claro, un leve apunte que enfatiza la importancia del trabajo que está haciendo la catedrática de Deusto. Para empezar mi opinión es más pesimista que la de Helena. Dice:

Adaptarnos y organizar adecuadamente este nuevo mundo que se nos viene encima requiere anticipación y requiere sobre todo un enorme consenso. Un consenso como nunca antes se ha dado en la especie humana. Debemos ser nosotros quienes decidamos los detalles de este viaje conjunto con robots. Cuál es la meta, el destino, la ruta, la velocidad del viaje, deberían ser decisiones nuestras.

No creo que esa sea una decisión que vayamos a tomar. A menos que pongamos muchísimo de nuestra parte. Y no sabéis cuánto me gustaría equivocarme. Tiene toda la pinta de que esta decisión es algo que se va a cocinar muy lejos de cualquier nosotros colectivo que podamos articular. Más bien, imagino una pendiente resbaladiza a final de la cual tendremos a los robots perfectamente integrados en la sociedad (con mayor o menor resistencia por parte de esos segmentos filo-luditas de la población).

A bote pronto, el único precedente de tecnología controlada por un consenso ético ha sido, que sepamos, la clonación humana. Y la verdad algo así requeriría un debate público y una acción política a nivel internacional que, creo, está muy lejos de producirse. Y mucho menos con las grandes corporaciones frotándose las manos para explotar ese nuevo mercado.

¿Deprimente? En ningún caso. Todo esto nos muestra que es hora de emplear las dos grandes herramientas que nos ha dado el siglo XXI: asegurar el desarrollo de esa tecnología bajo la lógica del FLOS y comenzar un intenso y potente debate gracias a las redes distribuidas.

Salmon y los 10 modelos de negocio

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Felix Salmon, uno de los bloggers financieros más influyentes del mundo, deja Reuters para irse a un nuevo canal de televisión, Fusion. Algo raro, la verdad, acostumbrados como estamos a otra cosa en el mundo de los medios. Su argumento principal para explicar la salida me parece brillante: «el equipo de Fusión va a ayudarle a estar donde la gente quiere verlo«.

En muchos sentidos, creo que del análisis de la industria de los medios podemos sacar muchas cosas para la «industria psicológica». En este caso creo que los 10 modelos de negocio (o siguiendo nuestra nomenclatura, mecanismos de negocio) que cita Salmon en su post, son una de esas cosas.

At one point Andreessen offered up the “most obvious 8 business models for news now & in the future.” After listing today’s staples, (1) advertising and (2) subscriptions, he continued with (3) premium content (that is, “a paid tier on top of a free, ad-supported one”); (4) conferences and events; (5) cross-media (meaning that your news operation also generates books, movies, and the like); (6) crowd-funding; (7) micropayments, using Bitcoin; and (8) philanthropy. Nicholas Thompson, the editor of The New Yorker’s Web site and a co-founder of the digital sort-of-magazine The Atavist, chimed in with two more: (9) “while building product you’re passionate about, create software you then license widely!”—The Atavist’s approach—and (10) “fund investigative business stories + then short stocks before publishing,” a reference to the billionaire Mark Cuban’s controversial relationship with Sharesleuth.

Anuncios, suscripciones, combinar el contenido gratis con el de pago, conferencias y eventos, cross-media, crowdfunding, micropagos, filantropía, licencias de software… Y a lo tonto se me ocurren multitud de ideas

Guía Ráfida para ‘hacer’ un blog

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Sí, no me equivocado. Guía Ráfida. Los ráfidos (o ráfinos) son un clado de aves no voladoras extintas que incluyen al Solitario de Rodrigues o, redoble de tambores, al ¡dronte!
Hay quien dice que soy un evangelista digital. También hay quien dice que soy un pesado. El motivo es que estoy convencido que si hay algo que hay que abrir blogs, muchos, más aún. ¿Por qué? . Como decía en un antiguo post:
Es sencillo, rápido y, hasta la fecha, indoloro. Además es la respuesta a todas las preguntas: ¿Quieres cambiar el mundo? Abre un blog ¿Quieres vivir del tema que te apasiona? Abre un blog ¿Quieres que amanezca más temprano? Abre… Hmmm… Vale, quizá no es la respuesta a todas las preguntas. Pero creo que se ha entendido el mensaje.
Después de tanto tiempo predicando en el desierto, he juntado un puñado de trucos (unos pensado para empresitas que quieren abrirse un blog, otros para blogs profesionales) para ayudar a pensar sobre cómo hacer un blog y como convertirlo en un arma de éxito masivo.
Mi idea es ir modificándolo y mejorándolo (como he hecho hasta ahora) pero por si es de interés público y por si puedo convencerte de que abras un puñetero blog, aquí lo tienes. Como veréis, yo no los sigo. Pero es que son consejos para reflexionar sobre el blogging no para tatuárselos en la piel.
Hay tres bloques fundamentales:
  1. Conseguir contenidos de calidad
  2. Ejecutar una estrategia consistentemente
  3. Promocionar y optimizar vuestros contenidos

 


  • Definir por objetivos: Ésto es importante. ¿Para qué queréis un blog? Hay que tener cuidado porque últimamente la ‘presencia en internet’ se está considerando algo obligatorio. El problema es que si se está en internet de forma irreflexiva, es posible que el resultado final sea contraproducente. No serías ni la primera organización ni la primera persona a la que su presencia en internet le juega una mala pasada.
  • Identificar la audiencia y sus hábitos: Muy vinculado con el anterior, está definir qué tipo de lectores buscamos. ¿Es un blog divulgativo para el público general? ¿Es un blog para interesados en el tema? ¿Es un blog para expertos? Cada tipo de audiencia tiene motivaciones y hábitos distintos: es importante tenerlo en cuenta, para ofrecer contenidos atractivos y ‘consumibles’ por nuestro target. 
  • Identificar ‘influenciadores’: Los blogs y las webs actuales llegan in media res. El mundo ya está en marcha y, además, lo normal es que nuestros lectores ya estén ‘agrupados’ en la red. Buscar a los twitteros más relevantes para nuestro target, otros bloggers, grupos de facebook, etc. y estudiarlos puede ser la mejor idea del mundo mundial.
  • Definir la voz y el estilo: Ésto también es muy útil. La voz y el estilo del blog hace que los lectores desarrollen una ‘relación personal’ con él. Eso de que cada entrada tenga un estilo diferente y arbitrario despista a la gente.
    • En este sentido, sobre todo si van a escribir más de una persona, es buena idea hacer una guía de estilo. Nada demsaiado complejo: es un texto sencillo que repartir entre tus colaboradores y que permita dar unidad al conjunto (con 4 páginas vas que chutas). A modo de ejemplo, suelen tener estas partes:
      • Introducción
      • Enlaces, uso de negritas, cursivas, citas, etc…
      • Estilo y tono
      • Formatos
      • Imágenes
      • Otras cosas…

 

  • Crear un calendario editorial: Google (que es la mayor fuente de tráfico de lectores) valora mucho muchísimo la regularidad. Como mínimo hay que publicar 2-3 veces a la semana: por eso, lo más recomendable es hacer un calendario y ajustarse a él como si fuera la palabra de Dios.
  • Elegir plataformas de publicación y difusión: La tendencia habitual es hacer un perfil en todas las redes sociales del mundo. Pero hay que tener en cuenta que cada red social conlleva dedicar tiempo para gestionarla. Si no se tiene, igual es mejor ir poco a poco: un twitter o un facebook ausente da mala imagen.

 

  • Dedicar los recursos adecuados: Como el blog responde a unos objetivos organizativos, es parte de la estrategia general de la organización. Por eso hay que darle los recursos necesarios. Tanto en tiempo como en colaboradores.
  • Tener una lista de ideas permanentes (o post en el frigorífico): No vivas al día. Preparad listas de ideas y artículos que puedan publicarse en cualquier momento. Eso hace que estés preparado para cualquier imprevisto.
  • Los titulares son el 90%: Concentraos en los titulares. La mayor parte de gente (sobre todo en este primer momento de desarrollo) solo leerán los titulares. Busca un equilibrio entre lo atractivo y lo sencillo: pero, eso sí, que no sean engañosos.
  • Publica, distribuye y promociona: Compromete a todos los del grupo de investigación a que difundan el proyecto. Los primeros meses son duros (habrá pocas visitas) y necesitaréis darlo todo. 😉
  • Influenciar a los influenciadores: Como ya sabes quienes son los influenciadores, retwittealos, cítalos en tus artículos, agasájalos. Eso te dará amigos y esos amigos, visibilidad y fuerza en la red.
  • Mantén a tu audiencia cerca: Aunque enlazar a otros es muy recomendable, también es cierto que hay cosas que hay que cuidar. Es mucho mejor tener a tu audiencia cerca que mandarla lejos, a los inhóspitos y lejanos sites de internet. Sopesa la idea de de hacer una «pedia» propia para hacer referencias a conceptos que uséis mucho. Por otro lado, hay muchos pluggins que te ayudan a recomendar otras entradas de la misma temática que hayáis publicado en el blog.
  • Mide como si no hubiera un mañana: Solo hay una forma de saber si lo hacemos bien, probar cosas nuevas y medir sus efectos. Google Analytics funciona muy bien, pero cualquier sistema de estadísticas (sea el de WordPress o el de Statcounter) va bien.

En busca del sector psico-tecnológico

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No sé si habéis escuchado que Y Combinator, una de las incubadoras californianas más respetadas, ha decidido que además de con start-ups de software va a empezar a trabajar con start-ups biotecnológicas. Este anuncio ha causado bastante revuelo sobre si era buena idea o no.

A mi personalmente, la lógica me parece muy acertada:

«Hace seis años, los costos iniciales para las empresas de biotecnología impedirían usar nuestro modelo: harían falta millones de dólares para llegar a alguna parte. Pero el panorama ha cambiado. Nos hemos dado cuenta, en el último año, de que las empresas de biotecnología más prometedoras preguntan por Y Combinator. Creo que hay una tendencia real para la creación de empresas biotecnológicas más parecidas a las empresas de software. En diez años, no será inusual que una empresa de biotecnología comience como una empresa de software lo hace, y nosotros queremos estar a la vanguardia de esta tendencia «.

Pero lo que me interesa es otra cosa: ¿no faltan esfuerzos por parte de la psicología para adoptar este tipo de visión? Sí, ya sé que me repito un poco, pero ¿Para cuándo empresas psico-tecnológicas? ¿Para cuando adoptar nuevos modelos organizativos para desarrollar tecnologías conductuales?

Estos días he estado buscando información sobre prácticas remuneradas en Inglaterra y da bastante pena darse cuenta de que no tenemos i+d, no hay sector. Lo poco que avanzamos es a fuerza de agarrarse con uñas y dientes a la vocación de ayudar a los demás.

Como decía Mario Tascón el otro día, sobran enterradores de ideas y faltan jardineros que las hagan florecer. Y así nos va.

La psicología necesita opciones

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Hace un rato hablábamos en twitter (que nadie diga que no tengo reflejos) sobre la falta de herramientas que permitan, en palabras de Guido, «mirar la eficacia tratamiento a tratamiento y huir de ideas preconcebidas». Ese es una idea que albergo desde hace tiempo: la oportunidad de tener un framework que empuje la psicología profesional a un nivel superior.

Y además hacerlo de forma colaborativa, como el software libre: para que ese conocimiento permee la sociedad y nadie se quede fuera por un tema económico; basado en la evidencia, organizando todo el material que cada día sale a la luz sobre la eficacia de cada técnica terapeútica; y sobre estándares abiertos, para que podamos hablar entre nosotros y hagamos accesibles las historias de cada persona (sean médicas o de aprendizaje).

Más aún, abriría la puerta al desarrollo de apps y ‘serious games’ abiertos. Porque, aquí entre nosotros, la tecnología no sólo va a acabar con la psicoterapia, además la va a dejar en manos de cuatro gatos. #bigfarmaonmymind

Yo, en la intimidad de mi casa, lo llamo a todo esto «Proyecto Options» porque sumado al juego de que OPT son las siglas de Open Psycho-Therapeutic framework, dar opciones para una ‘decisión terapeútica informada’ es una de las ideas-fuerza del invento.

Tengo ideas sobre cómo hacerlo, la pregunta es ¿merece la pena hacer un Shakleton (emprender un «peligroso viaje. Salario reducido. Frío penetrante. Largos meses de completa oscuridad. Constante peligro. Dudoso regreso sano y salvo. Honor y reconocimiento en caso de éxito«) o es más sensato quedarme como estoy?