Categorías
Ciencia de la Conducta Emprender en Psicología Uno cortito

El camión de la comida

chef-poster

Ayer estuve viendo ‘Chef’ y sí, voy a darle al spoiler. Un spoiler pequeño, eso sí, porque con haber visto el trailer ya deja de serlo. Pero spoiler al fin y al cabo. Es la historia de un chef aplatanado que tras una crítica injusta, un desmeleno en twitter y un ‘te-voy-a-partir-la-puta-boca’ monta un foodtruck de bocadllos cubanos. Y triunfa como los chichos.

Pero ésta no es una sólo una historia sobre volver a empezar. La del post, quiero decir. En el mercado de Bedford hay un chaval, ha soñado desde pequeño ser cocinero. «Problemas familiares» (esa forma aséptica de llamar a algo que empieza por un padre en la cárcel, continúa con una madre y una hermana heroinómanas y quién coño sabe cómo acaba) no le dejaron ir a la escuela de hostelería al (mal)acabar el colegio. Pero, ¿sabéis qué?, ha montado un pequeño puesto de hamburguesas y, bueno, no es macdonald’s pero no se puede quejar.

He estado pensando que no todas las profesiones tienen esta posibilidad. La verdad es que uno puede «ganarse la vida» (o ir tirando al menos) vendiendo hamburguesas en un puesto desde casi el minuto cero, pero difícilmente puede hacerlo en otras profesiones. ¿Existe el equivalente al «camión de comida» en el mundo de la psicología? ¿En alguno de los trabajos que suele hacer un psicólogo?

He estado pensando qué ‘carro de comida’ podría crear en caso de que quisiera o tuviera que empezar de cero y se me ocurren pocas cosas, la verdad. ¿Tenemos una crisis de «conceptos de negocio» en la psicología profesional?

Categorías
Emprender en Psicología Innovación

Salmon y los 10 modelos de negocio

723987842_c8599d2e98_b

Felix Salmon, uno de los bloggers financieros más influyentes del mundo, deja Reuters para irse a un nuevo canal de televisión, Fusion. Algo raro, la verdad, acostumbrados como estamos a otra cosa en el mundo de los medios. Su argumento principal para explicar la salida me parece brillante: «el equipo de Fusión va a ayudarle a estar donde la gente quiere verlo«.

En muchos sentidos, creo que del análisis de la industria de los medios podemos sacar muchas cosas para la «industria psicológica». En este caso creo que los 10 modelos de negocio (o siguiendo nuestra nomenclatura, mecanismos de negocio) que cita Salmon en su post, son una de esas cosas.

At one point Andreessen offered up the “most obvious 8 business models for news now & in the future.” After listing today’s staples, (1) advertising and (2) subscriptions, he continued with (3) premium content (that is, “a paid tier on top of a free, ad-supported one”); (4) conferences and events; (5) cross-media (meaning that your news operation also generates books, movies, and the like); (6) crowd-funding; (7) micropayments, using Bitcoin; and (8) philanthropy. Nicholas Thompson, the editor of The New Yorker’s Web site and a co-founder of the digital sort-of-magazine The Atavist, chimed in with two more: (9) “while building product you’re passionate about, create software you then license widely!”—The Atavist’s approach—and (10) “fund investigative business stories + then short stocks before publishing,” a reference to the billionaire Mark Cuban’s controversial relationship with Sharesleuth.

Anuncios, suscripciones, combinar el contenido gratis con el de pago, conferencias y eventos, cross-media, crowdfunding, micropagos, filantropía, licencias de software… Y a lo tonto se me ocurren multitud de ideas

Categorías
Emprender en Psicología

Deja la psicología y ponte a hacer otra cosa

6369705813_b02ef80f49_b

Vamos con el último post de la serie de Emprender en psicología. Ahora toca mejorar las entradas y darles un buen formato.

Hace unos meses, Jesús Fernández Villaverde (uno de los mejores economistas jóvenes del mundo) escribió algo que me dejó helado:

Cabe pensar que el cambio tecnológico es una constante desde hace 300 años. En un par de siglos, las personas que trabajan en el campo en España han pasado de ser cerca del 75% de la población a poco mas del 4%. ¿Por qué preocuparse ahora? ¿Estamos observando algo nuevo? ¿No cabe imaginar que, frente a nuestras preocupaciones (iguales a las que tenían los economistas del siglo XIX, como David Ricardo, uno de los grandes de nuestra profesión), la economía generará suficientes buenos nuevos empleos a medida que crezca la productividad?

El problema es que ahora existen dos diferencias: la velocidad de los cambios y el efecto sobre muchísimos empleos. Ninguna tecnología ha aumentado a esta velocidad desde el principio de la historia. La ley de Moore (sugerida en 1965 por Gordon Moore) predice que el incremento en la capacidad de los ordenadores cada dos años es igual al acumulado desde el principio de su existencia hasta ese punto. Y en cuanto a su efecto amplio, los avances informáticos son una tecnología genérica que igual afecta a un camionero, un médico, o un abogado.

Estas diferencias pueden tener dos consecuencias importantes. La primera es una fuerte polarización del ingreso. Una minoría de la población, que por educación y capacidades innatas interactúe bien con las nuevas tecnologías, verá incrementar sus ingresos de manera espectacular. Una mayoría de la población, ante la menor demanda por sus servicios, verá que sus salarios caen para que el mercado de trabajo se equilibre.

En resumen: el mercado de trabajo responderá al cambio tecnológico no con más desempleo (el sistema de precios funciona) sino con mucha más desigualdad.

No somos capaces de adivinar el futuro, no hace falta decirlo. Pero la posibilidad de que ese futuro se parezca más a Matrix que a Star Trek debería darnos (algo de) miedo. El software se está comiendo el mundo y si no tenemos cuidado, estaremos en el menú.

A priori, podríamos pensar que la psicología es una profesión que está relativamente a salvo de la invasión de las nuevas tecnologías. Eso pensaban muchos antes. Hasta que se vieron en la calle. ¿Qué cabe hacer?

Garicano y Villaverde nos dan una solución.

¿Qué cabe hacer? La verdad es que no tiene mucho secreto: mover a la mayor cantidad de gente posible del segundo grupo (los perdedores) al primero (los ganadores). La clave, más que nunca, es la educación en habilidades abstractas, analíticas y de creativas.

Ese es el mundo en el que tendremos que luchar. Un mundo del que estamos viendo ya las primeras señales: apps disruptivas, enfoques revolucionarios. Un mundo que hará que en diez años sólo se podrá hacer psicología con un uso intensivo de las nuevas tecnologías.

La lucha será dura, pero ¡qué diablos! será divertido.

Un último consejo

Otra de esas modas que devoran todo es la protagonizada por la meditación. Yo no soy un grupie del mindfullnes y no tiene sentido disimularlo. En cambio, le tengo cierto cariño a la ‘activación conductual’ y su idea de que nuestra vida no puede regirse por nuestro estado de ánimo sino por nuestras decisiones.

Hacer cosas, exponernos a ‘el reforzamiento natural de la vida’ es clave para una vida buena. No, el trabajo no nos hace libres: nos hace sanos y eso es algo importante. ¿No es ese el sentido de los hobbies? Hacer algo que nos llena para aguantar el resto de la semana. Pero, ¿Tiene eso sentido en un mundo donde ‘seguridad’ sólo significa que hay que correr mucho para permanecer en el sitio y correr el doble para avanzar? ¿Tiene sentido dedicarse a una disciplina que no te gusta y que además va a ser todo un carrusel? ¿No es mejor hacer algo que nos llene? ¿Algo que merezca la pena?

El último consejo que puedo darte es que si esta cosa llamada psicología no te llena, déjala y ponte a hacer otra cosa.

Si es tu vocación, lucha con uñas y dientes.

Categorías
Emprender en Psicología

Emprender en Psicología: El renacer de la Psicología Educativa

12974451883_15cd7744e8_h

Hoy en Emprender en Psicología hablamos de los nuevos entornos en los que la psicología educativa puede jugar un papel capital y revolucionario.

Hace tiempo que colaboro con una fundación dedicada a trabajar con huérfanas. La fundación fue creada en la primera mitad del siglo XIX y desde el principio entendió que la mejor vía para que las mujeres pudieran avanzar en aquella sociedad era gracias a la educación. De hecho, hasta los años 70 del siglo pasado tenían un colegio. Pero con el avance de la educación pública, evaluaron la situación y decidieron que proveer una educación que ya proveía el Estado había dejado de ser un uso eficiente de sus recursos.

Esa es la historia de muchas iniciativas educativas. La otrora todopoderosa psicología de la educación ha ido recluyéndose en los pequeños huecos que el sistema le ha dejado: la orientación escolar.

En condiciones normales, salvo para casos de necesidades educativas especiales o pequeñas academias dedicadas a técnicas de estudio y asimilables, no hubiera recomendado este área como terreno de emprendimiento. Ni hubiera hecho un capítulo dedicado al tema, con los que tenemos ya hay suficientes trucos y cuestiones para pensar sobre el tema. En condiciones normales.

Pero hace años que no estamos en condiciones normales.

El idílico entorno de la época industrial se ha roto en pedazos y a día de hoy nadie puede dejar de aprender si quiere seguir a flote. Y con ello, los problemas de aprendizaje han invadido todo el espectro demográfico. La consultoría educativa y las nuevas profesiones vinculadas están empezando a tomar forma tímidamente.

La necesidad del PKM

Como dice Harold Jarche, «la vida es en beta permanente» y eso nos obliga a tomar la responsabilidad de nuestro desarrollo personal y profesional para ser relevantes en algún entorno profesional. Por eso cosas como el PKM (la gestión personal del conocimiento) se ha convertido en una necesidad imperiosa que señala un montón de posibilidades.

¿Que qué es el dichoso PKM? El propio Jarche lo define como un conjunto de procesos construidos individualmente que nos ayudan a dar sentido a nuestro mundo, trabajar mejor y contribuir a la sociedad. O sea, uno de los avatares que ese ‘aprendizaje permamente’ está tomando en la actualidad.

Pero en realdiad cuando hablo de ‘necesidad del PKM’, me refiero a la necesidad del enfoque, a la necesidad de dar sentido a este nuevo entorno que se abre y sobre todo de construir soluciones empresariales inteligentes que permitan desarrollar y explotar este nuevo mundo.

La idea de incubar personas

Hace un tiempo, una amiga que trabaja en una Fundación dedicada a la orientación socio-laboral de personas en riesgo de exclusión social nos comentó que la cosa estaba tan mal que la consigna actual en la Fundación era «entretener a los usuarios». Me explico: como saben que nadie va a encontrar nada, se dedican a sugerirles ocio y otras formas de pasar el tiempo. Que si una exposición gratuita por aquí, que si una obra de teatro en la calle por allá.

Claro, nos dio para un buen rato de risas.

Usuario: “Mire, vengo a ver si me ayudan a buscar trabajo”,

Técnico: “Hmmm… hoy estrenan Django Desencadenado, ¿le hace un cine?”

Pero al rato, me di cuenta de que el chiste me estaba ocultando lo importante.

Aunque nos lo quieran ocultar con un grafismo apabullante, «la incubadoras de empresas» tan populares hoy en día nacieron para simplificar el trabajo, no de los emprendedores, sino de los inversores (de ahí su insistencia en cosas como el ‘plan de negocio’). Si lo pensamos, lo de buscar empresas en los garajes de Silicon Valley no sólo resulta más costoso, sino que muchas veces los inversores descubría problemas originados por malas decisiones que con un poco de ayuda y experiencia habrían sido resueltos exitosamente.

Las incubadoras resuelven un problema «cultivando empresas sanas y fuertes». La cuestión que me plateo es si en un entorno tan dinámico y caótico como el actual no tendremos el mismo problema con las personas y hay mucha gente con problemas originados por decisiones que con un poco de ayuda y experiencia habrían sido resueltos exitosamente.

Tal vez, y digo tal vez, en la Fundación de mi amiga habían dado en la clave: no es sólo darte un par de directrices que te convierten en uno más entre cientos, es «cultivarte sano y fuerte», ayudarte a crear y desarrollar tu personalidad como lo que es, tu gran obra de arte, ayudarte a que seas capaz de aprender.

Todo por hacer

Como veis, está todo por hacer y hay mil formas de mirar a este nuevo mundo. Sólo falta alguien que lo haga.

Categorías
Emprender en Psicología

Emprender en Psicología: El maravilloso mundo de los recursos humanos y la consultoría

3389822336_a6315ab98a_b

Volvemos con la entrada de Emprender en Psicología sobre psicología labora y de recursos humanos. Este terreno es más complejo de lo que parece, así que daremos algunas pinceladas esperando como siempre ampliar los temas que más os interesen. No os perdáis los consejos finales de esta entrada, #canelafina

Si hablamos de el mundo de la psicología laboral y de recursos humanos hay que tener claro que estamos entrando en un terreno donde grandes monstruos empresariales campan a sus anchas. ¿Es eso malo? No necesariamente. Incluso en ecosistemas tan agresivos, los grandes dejan huecos que podemos ocupar con proyectos flexibles e inteligentes.

Voy a comentar las dos áreas más relevantes de este campo de los recursos humanos: la selección de personal en sentido amplio y la consultoría de empresas.

Selección de persona(s/l)

Es cierto que hay un nicho muy interesante en este terreno: las empresas necesitan seleccionar personal y el coste de realizarlo por ellas mismas sumado al coste de equivocarse hace muy goloso externalizar el servicio. O sea, contratar alguien. Además, la posibilidad de contar con grandes bancos de candidatos está al alcance de la mano gracias a internet.

No obstante, hay un gran problema: es un área donde se dan economías de escala. Las grandes empresas tienen posibilidad de desarrollar mejores prácticas y eso es un problema salvo que diseñemos servicios con un alto valor añadido. Eso sumado a la inestabilidad del mercado y a su sensibilidad a las modas, hace que la única estrategia a medio plazo sea mantener una cartera de clientes estable. Algo complicado.

Consultoría de empresas

En cuanto a consultoría, quizá el mejor ejemplo de psicólogo emprendedor en este campo es Julen Iturbe, el consultor artesano. Iturbe trabajó durante bastante tiempo como responsable de recursos humanos para Maier y en 2003 decidió hacer su propio proyecto.

Hay muchos campos en los que un psicólogo puede ayudar a una empresa, pero en todos ellos la competencia de consultoras de todos los tamaños y colores es brutal. Aquí la clave es la diferenciación y la constancia.

 

Consejos para dedicarnos a la consultoría y vivir razonablemente de ella.

De Julen Iturbe aprendí algunas ideas que son interesantes a la hora de gestionar un proyecto.

  1. Busca un ‘cliente estratégico’. Empezar es duro y muchas veces la única forma de sobrevivir el tiempo suficiente como para cerrar el bucle de financiación es llegar a un acuerdo con un cliente que sufrague buena parte (o la totalidad de nuestros gastos mínimos). Iturbe recomienda formación, porque además obliga a estar al día. Pero cualquier alianza que permita un ingreso fijo mensual es interesante.
  2. Fideliza a los clientes. Lo cierto es que nunca vamos a tener muchos clientes, al fin y al cabo somos un proyecto pequeño. Por eso cada cliente que cae en nuestras manos son un tesoro que no podemos derrochar. No digo que los cuides, digo que los ames como si no hubiera un mañana.
  3. Aprende a cobrar. En este campo, que un cliente tarde 120 días en pagarte una factura puede ser el fin. Caput. Hasta más ver. Por eso debes buscar formas de cobrar que no pongan en peligro tu tesorería y que, además, hagan digerible el pago a tu cliente. Y, bueno, si trabajas para la administración: buena suerte, 😉
  4. No te pongas en lo mejor. Es muy típico que presupuestemos pensando en que todo va a salir bien. Esa es una mala práctica. Hay que cubrirse las espaldas y hacer un presupuesto que no sea ni optimista ni pesimista: que sea simplemente realista. Si hay un gasto probable debe estar en el presupuesto. No serías el primero que hace un proyecto y acaba pediendo dinero.
  5. Prorratea tus gastos ‘corrientes’ con cabeza: Formarte, comprar libros, gastos en teléfono o recursos informáticos son gastos necesarios que hay que financiar con los proyectos aunque no sean achacables ‘estrictamente’ a esos proyectos. Una buena idea es calcular un monto determinado e incluirlo por sistema.
  6. No sólo del dinero vive el consultor. Puede parecer extraño pero hacer cosas pro bono abre puertas insospechadas.
  7. Austeridad. Sé que hoy por hoy la palabra da un poco de miedo pero algo fundamental para poder tener éxito es contener gastos.
  8. El trueque también es una posibilidad. La idea de que alguien pueda pagar tus servicios con otros servicios, es tan simple que normalmente se nos olvida. Y es una opción que conviene explorar.
  9. Ten siempre en cuenta el precio de mercado. Luego cobra más caro o más barato, pero el punto de partida debe ser siempre el mercado. Eso sí, tienes la gran ventaja de que tu flexibilidad en precio suele ser mucho mayor que el de las consultorías tradicionales.
  10. Diversifica. No coloques todos los huevos en el mismo cesto para prevenir que un problema en un sector o nicho concreto te hunda en la miseria. #crisisdelaconstrucciónonmymind
  11. Usa tu red de contactos. Que no te de vergüenza porque normalmente ahí está la diferencia entre el éxito y el fracaso.

 

Categorías
Emprender en Psicología

Emprender en Psicología: ¿Y si quiero dedicarme a lo social?

3043678658_e6f318cbd7_o

Hoy en Emprender en Psicología hablamos de la intervención socio-comunitaria. Como ayer, el post de hoy habla de lo que me parece más importante y de lo que menos se dice: tenemos más material en las catacumbas del blog y es mejor no repetirnos demasiado.

 En cuanto al mundo de lo social y lo comunitario, nos encontramos con dos realidades distintas: los programas gubernamentales o asimilados (organizaciones-no-gubernamentales que depende financieramente de éste para sobrevivir y desarrollar su actividad), por un lado, y los grupos poco profesionalizados (y a veces ideologizados) que hacen trabajo comunitario. Entre ellos hay un desierto.

Esto es lo preocupante.

En Mill Road (la calle en que vivía en Cambridge) había 17 chariry shops (tiendas regentadas por ongs) y en los centros comerciales de casi todos los pueblos y ciudades de la región hay numerosas tiendas de este tipo. Esa es una costumbre muy anglosajona que simboliza la distancia cultural entre las distintas formas de entender la innovación y el emprendizaje social.

Como este caso, hay muchos y son muy llamativos cuando uno estudia el tercer sector en psicología. La lección más importante que se puede tomar es que si queremos hacer intervención social hay que tomárselo en serio, todo lo demás es una forma de calmar nuestra conciencia. Les pondré un vídeo de Dan Pallotta en el que reflexiona sobre cómo tenemos que cambiar la forma en que pensamos sobre el tercer sector.

Pallotta habla de 5 áreas en las que nuestra forma de pensar sobre la filantropía hace que ésta salga perdiendo.

1: La primera es la ‘Compensación’. Nuestra sociedad tiene una reacción instintivamente negativa a la idea de que alguien haga dinero ayudando a los demás. Sorprendentemente, no existe esa misma reacción ante la idea de que alguien haga dinero no ayudando a los demás. ¿Ganar dinero vendiendo comida rápida hiper-calórica a niños? Acierto ¿Ganar dinero haciendo la vida un poco más digna en las favelas? Error.

¿Cuál es el problema? Que estamos lanzando a la mejores cabezas del mundo en las manos del sector privado. Si queremos hacer buenos programas necesitamos buenos profesionales y nuestro tercer sector debe ser capaz de acogerlos y ponerlos a trabajar.

2: La segunda es el ‘Marketing’. Mientras el sector privado gastan muchísimo dinero en marketing y ventas, el tercer sector está más perdido que una cabra en un garaje. Es cierto que con la crisis esto ha cambiado y los centros de las ciudades se han llenado de chavales con carpetas en busca del transeúnte ingenuo. Pero, desde mi punto de vista, además de ser una estrategia burda es signo de que estamos en la prehistoria del marketing y la publicidad.

3: La tercera el ‘Miedo a innovar’. Especialmente en la recaudación de fondos. Según los datos de Pallotta, el tercer sector en EEUU no ha sido capaz de ganar cuota de mercado en casi 40 años. Lo que está claro es que hay que invertir y ser creativos a la hora de recaudar fondos. No hay que tener miedo a meter la pata, porque esa es la única forma de avanzar.

4: La cuarta son los ‘Problemas de financiación’. No hay ninguna razón para que un proyecto social no genere más riqueza que uno empresarial. El gran problema es cómo pensamos en ellos y como trabajamos para crear alianzas. Esto hace que sea muy complejo levantar capital para acometer proyectos de gran envergadura.

5: La quinta es el ‘Tiempo’: Al tercer sector le falta visión a largo plazo. Piensen que Amazon lleva años sin repartir dividendos, centrándose en crear un buen producto y reinvirtiendo. ¿Se imaginan un ong que dedicara 5 o 10 años a mejorar su estructura, sus procedimientos y su forma de trabajo sin iniciar proyectos sobre el terreno?

Estas cinco áreas penalizan nuestra forma de desarrollar proyectos de este tipo. Pero, ¿Cómo podemos aplicar estas ideas a nuestro proyecto? Asumiendo que un emprendedor social es primero que todo un emprendedor y que para conseguir un bien mayor se necesitan autonomía, profesionalidad y pasión por lo que hacemos.

Nunca hubo mejor momento para empezar a lo social

Como dijo Tim Wilson,

[é]ste es un momento emocionante en la psicología social. Desde su creación, el campo se ha centrado en gran medida en el desarrollo de conocimientos básicos acerca de la cognición humana, la motivación, el afecto y la conducta, principalmente mediante la realización de estudios de laboratorio. Cada vez más, sin embargo, los psicólogos sociales están traduciendo este conocimiento teórico básico en las intervenciones que tienen efectos poderosos en el mundo real.

Pero un tipo de intervención diferente de la psicoterapia. La mayor parte de las intervenciones que los psicólogos sociales han ideado se utilizan con la población en general, no sólo aquellos que han llegado al punto en que están buscando los servicios de salud mental. Nosotros tratamos de coger a la gente cuando están en una bifurcación, para que puedan ser dirigidos por el camino más sano antes de que sus problemas se vuelvan severos.

Categorías
Emprender en Psicología

Emprender en Psicología: ¿Cómo montar una consulta de psicología?

6505810535_a707653fe7_o

Hoy en Emprender en Psicología tratamos el tema de los centros de psicología y psicoterapia. Para hacer un post ‘legible’ (se me montaba en 7000 palabras) he tratado de dejar lo justo e indispensable. Todas las preguntas y cosas que echéis en falta no dudéis en preguntarlo, que seguro lo tengo aquí guardado.

«Ejercer libremente como psicólogo es una salida profesional muy dura. En ella nadie te arropa a no ser que entres en algo que ya está en marcha, en algo que lleve tiempo funcionando». Eso publicaban en Papeles del Psicólogo en 1983 hablando de las consultas privadas. Ya entonces se planteaba como la opción por defecto del ‘auto-empleo’, el paradigma de ‘empresa’ de psicología.

Eso, pese a los problemas legales de estos años, no ha cambiado. Muchos psicólogos deciden ‘montar un centro de psicología’ como salida profesional. Y ahí solo empiezan los problemas.

¿Cómo montar una consulta de psicología?

Por no extenderme demasiado no entraré en temas administrativos y legales. Tengo información sobre España, Inglaterra y algunos países hispanoamericanos. Si a alguien le interesa algo en concreto que me ponga un correíllo.

Y quien dice una consulta, dice un centro de psicología.

Formación

Fórmate. Parece una tontería pero obtener una formación adecuada es más dificil de lo que parece. Como ya sabrás la mayoría de los másteres que hay por ahí (incluso los que imparten muchas universidades) son basura. Simple y poco disimulada basura. Hoy en día la única forma de adquirir una buena formación es leer como si no hubiera un mañana, buscar a alguien que respetéis y en quien confiéis y os pongáis en sus manos.

Prácticas

Hacer prácticas útiles también es difícil. Pero sin lugar a dudas es la mejor manera de hacerse con el know-how del ejercicio profesional. Aunque a priori sólo los centros grandes tienen la capacidad de poder diseñar itinerarios prácticos apropiados,  muchos de ellos lo hacen francamente mal. Es más una cuestión de actitud. Así que busca a un buen profesional e intenta que te eche una mano; es la profesión que tenemos.

Modelo de negocio

El mayor problema de este tipo de proyectos (basados en servicios-a-particulares) es que es posible ganar dinero con los servicios, pero no se puede sacar mucho dinero. Eso dificulta el crecimiento del proyecto y eso acaba provocando un bucle de infra-financiación del que sólo se puede ir saliendo con una estrategia a muy largo plazo.

Por eso más tarde o más temprano los centros de psicología acaban haciendo formación: aunque parecen servicios parecidos, lo cierto es que son más escalables (más aún con la irrupción de los cursos online) y permiten aumentar la productividad del centro.

Pero hay más opciones, como contaba hace unas semanas Víctor Rodriguez de Planeta Imaginario ellos tuvieron muy claro que tenían que escoger entre la cantidad y la calidad. Su apuesta por la calidad les llevó a pensarse como fundación y a establecer una red de ‘centros supervisados’.

NeuronUp, una plataforma para profesionales de rehabilitación y estimulación cognitivas que ofrece numeroso material y recursos para diseñar las sesiones , nació de una consulta en La Rioja que buscaba un negocio más escalable.

En Bilbao, han desarrollado un concepto llamado Gimnasio Emocional que trata de modificar la estructura de la intervención para ampliar y diversificar la base de clientes. En otros lugares, empiezan a hacerse habituales los enfoques de ‘terapia a domicilio’ que busca, además de reducir costes, indagar en otras formas de relación terapeútica a través de un uso intensivo de aplicaciones móviles y nuevas tecnologías.

Hay muchos más ejemplos, lo importante es tener claro a la hora de diseñar nuestro plan de trabajo es que la terapia individual no suele ser suficiente para hacer un proyecto estable y con futuro.

¿Qué deberían aprender los negocios offline de los negocios online?

Como dice Marcelo Lewin (uno de los mayores expertos de marketing digital de España. Pero de los expertos de verdad) hay un puñado de ideas sobre las que un negocio offline debería reflexionar:

  • La importancia del tráfico. Que nos conozcan es fundamental, cuanta más gente mejor. Para ello más que la publicidad estándar (que tiene tasas de retorno dudosas), hay dos estrategias fundamentales: a) Realizar eventos abiertos tanto en nuestro centro como en otros (colegios, centros cívicos, hospitales, asociaciones, etc..). Pueden ser talleres, charlas, presentaciones de libros, etc. b) Tener un blog o lo que los anglosajones , con ese don para el naming, llaman ‘content marketing’. A día de hoy el blog es la mejor herramienta para trabajar una reputación pública de experto en un tema y, además, permite un contacto directo con tus posibles clientes. [El viernes hablaremos de la importancia del blog con ejemplos y todo]
  • La especialización. Seguramente uno de los mayores cánceres de la psicología profesional son los «terapeulianos»: ese terapeuta que cual tertuliano sabe de todo y ‘coge’ todos los clientes que puede aunque en el fondo no tiene ni puñetera idea de nada. Entiendo que la gente tiene que comer y llevar dinero a casa, pero si fuéramos capaces de generar un ecosistema de proyectos altamente especializados que cooperaran entre ellos el mundo sería un lugar mejor y los centros funcionarían mejor. Pensad en centros de referencia como Planeta Imaginario o Almudaris, se dedican a cosas muy concretas y por eso son los mejores.
  • Conoce al cliente. El formato de 50 minutos una o dos veces a la semana es muy cómodo pero es muy inflexible. Conocer a nuestros clientes a fondo nos tiene que llevar a ser creativos en nuestras propuestas, adaptarnos a sus necesidades y ofrecer realmente lo que ellos necesitan. Hay muchas posibilidades que están guardadas en un cajón a la espera de que alguien las investigue.
  • Ten un plan B. Las empresas de internet están acostumbradas a tener varios planes de contingencia que van implementando según se mueve el mercado. La inmensa mayoría no llegan a ponerse en marcha nunca, pero esa práctica es fundamental para ser flexibles y estar preparados.
  • Atención al cliente. No sé si habéis estado en muchos centros de psicología pero en un número significativo de ellos dan ganas de cortarse las venas. Tienes que conseguir que la gente esté encantada de acudir a tu centro, que como dicen en Zappos dentro de diez años no os recuerden como el sitio aquel donde fueron a terapia, sino aquel sitio tan agradable y genial donde además hacen terapia.
  • Probar, probar y probar: No puedes dejar pasar un día sin probar algo nuevo. Aunque parezca difícil, con un poco de creatividad es posible hacer tests A/B. Haz mejoras, evalúalas y decide si se quedan o se van. La perfección es imposible, pero la única forma de acercarnos es esta.
  • No olvides el online: Ya sea trabajando directamente online, «franquiciando» tu método o supervisando a terceros las posibilidades del online son casi infinitas. Más aún bien integradas con el offline.
Categorías
Emprender en Psicología

Emprender en psicología: Del «plan de negocio» al «programa de trabajo»

KF Business Plan

Seguimos nuestra serie sobre ‘Emprender en psicología ‘ dándole la vuelta a algo que muchos consideran como la herramienta fundamental del emprendedor: el plan de negocio. Este capítulo añade a la metodología indiana de desarrollo de proyectos pequeños algunas herramientas de las terapias conductuales de tercera generación.

Este post es un resumen/adaptación de una programa diseñado para trabajar presencialmente con emprendedores: hay cosas que quedan ocultas por esto (por ejemplo, el corazón de la metodología presencial usa FAP pero en este texto no se nota mucho). Así que, en pos de mejorarlo, cualquier comentario será bien recibido.

Categorías
Emprender en Psicología

Emprender en psicología o la psicología de emprender

214337108_b93ec692d8_o

Empezamos con la primera entrada de «Emprender en Psicología«, una introducción para la tarde del domingo.

Empecemos por el principio, emprender no es para todo el mundo. Bueno, supongo que podríamos sacar una versión descafeinada, baja en calorías y debidamente empaquetada de ‘emprendimiento’ que fuera para todos. Pero perdería la gracia: sería como montar en el tren de la bruja cuando el verdadero ‘emprender’ es en realidad una puñetera montaña rusa.

Emprender incluye momentos de vulnerabilidad, duda, culpa, miedo y ansiedad junto con ráfagas de adrenalina, pasión y felicidad. Por eso, aunque es una experiencia tremendamente enriquecedora y debería estar en todos los planes de estudios del planeta, es una opción de vida y no un destino manifiesto. Y el que diga lo contrario, es un imbécil.

Ale. Ya que me he desahogado un poco, podemos avanzar.

¿Qué es emprender?

Todo el que ha visto esa masterpiece del séptimo arte llamada ‘El diablo viste de Prada’ tiene una imagen muy clara de la importancia de la moda: Meryl Streep hablando durante 35 minutos sobre la importancia del azul cerúleo. Y lo cierto es que cada puta palabra de ese discurso era verdad verdadera. Las modas tienen una capacidad casi ilimitada para cambiar el mundo.

Y de repente, el primer mundo se partió en trozos, MacDonald’s sacó los productos de un euro y ‘emprender’ se hizo popular.

Seguramente necesitábamos a esta horda enfervorecida de cheerleaders del emprendimiento hambrientas de sangre para darnos cuenta de que el mundo había cambiado, de que las nuevas tecnologías estaban aquí para quedarse y, no tiene mucho sentido ocultarlo por más tiempo, están cambiado todo lo que sabemos sobre la profesión.

Pero una vez hemos superado la fiebre del converso, el flechazo con los eventos vacíos llenos de CEOs y niños de papá, y las empresas en Inglaterra ‘que valen cuatro duros’ lo único que queda es la terrible certeza de que tenemos que recuperar la responsabilidad de dirigir nuestras propias vidas.

Por eso, la idea de ‘emprendimiento’ con la que trabajaremos en esta serie es muy sencilla pero bastante radical. Implica descubrir, evaluar y explotar oportunidades. Y no sólo eso, apostamos por ser ‘emprendedores reflexivos’ porque esas oportunidades son el campo en el que aprender, innovar y reflexionar haciendo.

Para todo lo demás, Amazon y mastercard.

Emprendimiento y autoempleo, puntos en un continuo

No obstante, la cosa no es tan sencilla. La historiadora económica y consultora Claudia Kodja lleva un tiempo plantea la posibilidad de que, como nos explican en Las Indias,  el paro entre los menores de 24 años (un 20% de media global, 18% en EEUU) no sea una consecuencia pasajera de la crisis, sino el resultado de una tendencia que viene de largo y que refleja transformaciones profundas del sistema productivo

La perspectiva para cada vez más jóvenes, nos dice, es que el paso por la empresa sea puramente «oportunista» y temporal, una fase más del proceso de formación que culminaría en la incorporación al mercado como como autónomos vendedores de capacidades. Solo unos pocos de ellos serían realmente innovadores, formarían empresas incorporando a otros, y de tener éxito, obtendrían rentas. Pero todos vivirían de ello, solo que de la hegemonía de la relación empresa-asalariado se pasaría a la de la relación empresa-autónomo.

Aunque no me gusta ejercer de adivino, sí que todos los que nos dedicamos a estudiar la psicología desde una perspectiva ‘económico-empresarial y de tendencias’ tenemos claro que hay que estar preparados. Sobre todo, porque cuando el río suena, algo (aunque sea poco) de agua lleva.

¿Hay tantas diferencias entre ‘emprender’ y ‘auto-emplearse’? Hay diferencias. Eso es impepinable. Pero estamos hablando de cantidad más que de calidad: de diferencias de grado y no de esencias irreconciliables.

Esto es bueno por dos motivos: a) esta serie de posts tienen distintos niveles de lectura y podrán hacerte reflexionar sobre los temas que tratan a tu nivel. y b) la psicología profesional tiene una gran tradición en ‘auto-empleo’. Liarse la manta a la cabeza y montar una ‘consulta’ es algo natural y quiero pensar que eso nos da cierta perspectiva cultural que nos acerca, siquiera psicológicamente, a la idea de emprendimiento. No somos superhéroes, pero es normal: el kilo de superhéroe está por las nubes. Algo es algo.

La pregunta ahora es ¿Y tienen alguna utilidad estas entradas para eso que llamas ‘emprender’?

Curso de ‘Emprender con Mil Palabras’

A ver. No nos llevemos a engaño. Hace tiempo que sabemos que no hay varitas mágicas y que el que las ofrece es sencillamente un vende-humos. Nos ha costado aprenderlo, eso es verdad. El hombre es el animal que tropieza dos veces con la misma piedra, sí, pero en los días buenos. Los días malos son una interminable sucesión de tropezones todos con la maldita piedra de las narices.

Por lo que sabemos a día de hoy, la mejor (sino la única) ayuda que se le puede dar a alguien que quiere comenzar un proyecto es conversar. Largo, tendido y sin pelos en la lengua.  Porque las conversaciones de verdad tienen la capacidad de aclarar objetivos, calibrar esfuerzos y ajustar expectativas.

Por lo tanto, esto no es ‘management’. Comparado con el típico escritor de management, yo soy un tipo pesimista, rellenito y, la verdad, poco exitoso. Soy el típico aguafiestas que levanta la mano en medio de la discoteca del emprendimiento cool y dice «no se puede aprender a emprender con mil palabras».

Cosas como la ‘autonomía para comenzar’, la ‘proactividad a largo plazo’ y la ‘persistencia frente a obstáculos y barreras’ (típicamente identificadas con ‘El Emprendedor’) no son habilidades que no se puedan entrenar. Casi todo con paciencia y saliva se puede entrenar. El problema es que hay dos cosas en la vida: la primera es que es demasiado corta para hacer hojaldre y la segunda es que es demasiado compleja como para resumirla en un post-it (o en tres habilidades).

Mi opinión es que no podemos entrenar a la gente en ‘conductas emprendedoras’ porque éstas son terriblemente dependientes del contexto. Pero sí que podemos hacer otra cosa: entrenarnos en hacer las preguntas correctas, en entender situaciones y en ser flexibles. Y oye, por la gloria de mi madre que ya es un gran paso.

A eso vamos a dedicar esta semana: a preguntar, a entender y a llevar a cabo. Pero por si acaso se me va la pinza y sólo doy palos de ciego, meteré un par de chistes rematadamente malos en cada post. Menos da la maldita piedra de las narices.

¿Por qué esta serie de entradas?

Por dos cosas, la primera es que al ser ‘Modelos de Negocio en Psicología‘ una de las entradas más vistas del blog, no hay que ser un genio para ver que hay interés en el asunto. La segunda fue un viaje en Blablacar. Una estudiante del último curso de psicología me preguntó «¿Qué hago con mi vida?» y, para alguien que dirige un observatorio sobre el futuro de la psicología que cartografía ‘modelos de negocio’ por todo el mundo (de un gimnasio emocional en Bilbao a una empresa de psicometría en Australia), mi respuesta fue bastante vergonzosa. Aquel día empecé a responder a esa pregunta y esta serie es sólo un trocito de esa respuesta.

Categorías
Emprender en Psicología

Sobre el emprendimiento en psicología

5135523055_a9ace56ca8_o

¿Otro viernes sin vídeos? Pues sí ¿Y eso? ¿Se los ha comido el perro? Pues no, tío, no hagas spoilers: esa excusa la tenía guardada para la semana que viene. La verdad es que las cámaras de vídeo están subiendo preocupantemente en mi lista de archienemigos junto con el plátano, las agujas y los cacharritos de la feria.

Pero como tengo la política de decepcionar a mis ‘flanes’ un número determinado de veces: hoy tengo un anuncio. Tengo listo para la semana que viene cinco más/menos dos posts sobre Emprender en Psicología. Los iré publicando de lunes a viernes y para el domingo que viene ya tendremos las versiones .html, .pdf, .epub y .mobi

Como ‘Modelos de negocio en Psicología‘ es una de las entradas más vistas del blog, seguro que os gusta. O eso espero. Además, siempre he mirado con sana envidia los medios que analizan la actualidad tecnológica (tanto los mainstream como los pequeños blogs) y quién sabe si el público está maduro para un enfoque similar en esta industria.