Trece

Parque Nacional de Los Cardones. Salta – Argentina

El 3 de abril el blog cumplió años y yo, como soy un descastado, no dije nada. Trece años, son muchos años, quizá demasiados.

En fin. Estos días voy a estar fuera. Se nos viene encima una semana rara, de esas que te pueden cambiar la vida en un abrir y cerrar de ojos. Sin épica, solo con el pasar burocrático de los números de una lista.

La semana que acaba se va con un sabor a tristeza en la boca. A ausencias, recuerdos y crisantemos. Esperamos que la semana que viene nos deje soñando otros futuros (aunque nunca se nos olviden los pasados).

Hay que ponerse en serio

Ayer, a propósito de la enésima polémica de twitter, leí a alguien reflexionar sobre la dificultad de trabajar en temas de actualidad y mantener, a la vez, proyectos de largo aliento. A mi me pasa. Contínuamente. Mi carpeta de proyectos arrumbados en las carpetas del desván de dropbox tienen el tamaño del Gran Cañón del Colorado.

No es bueno. Uno acaba siendo «esclavo» de la actualidad y ve, como poco a poco, esos proyectos apenas pespuntados se convierten en historia antigua. Al final, como siempre, va a haber que recurrir a la psicología… el cambio conductual nunca es fácil, pero, a veces, es más que necesario.

¿Qué hay de malo en la vida cotidiana del mundo occidental? Una introducción a los retos y la actualidad de la filosofía social skinneriana

[En el último encuentro de ‘Jóvenes Analistas de la Conducta’ llevaba una ponencia en la que quería plantear los retos que nos encontrábamos si queríamos convertir la ‘filosofía social conductista’ en una herramienta actual (y actualizada). La charla fue un desastre porque me fui por las ramas y me lié yo solo. Pero como mi intención es seguir en esta línea de trabajo, he decidido subir el borrador de la charla para usarla a modo de (muy mejorable) introducción al tema]

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Por no ver solos el telediario

Era agosto del 51 y Heidegger paseaba por el jardín de la casa del arquitecto municipal de una pequeña ciudad alemana. Allí, en mitad de una fiesta, se encontró con Ortega sentado en el jardín. Estaba solo, con su sombrero y una copa de vino.

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Y un día, de repente, dejé de opinar

Así son las cosas. Ya no podréis decir que nadie os ha avisado. Un día amaneces y la alhacena de la cocina se ha llenado de cereales, bollos y patatas fritas. Otro en cambio, estás contando calorías con la precisión de un detector de ondas gravitacionales. En un momento colgarías a noséquién en la verga mayor del mástil de mesana y, al siguiente, estás mirando en wikipedia qué es eso de vergas y mesanas porque, reconozcámoslo, no eres ni Melville, ni Jack London. Tampoco, gracias a Dios, eres Pérez Reverte.

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Por qué hay que ir a Naukas

Decía Italo Calvino que «las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, como explican todos los libros de historia de la economía, pero estos trueques no lo son sólo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos». Y de ciencia.

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