El quadern groc (I): En la ciudad de los prodigios

«Com que hi ha tanta grip, han hagut de clausurar la Universitat». Aunque luego lo reescribió hasta la extenuación, se cumplen cien años desde que Pla empezara con esa frase su ‘Cuaderno Gris’. No solo es el mejor dietario — mitad biográfico, mitad de ficción — que se ha escrito en España, sino un prodigio donde se acompasan la palabra y la mirada.

Yo no sé escribir como Pla, no sé mirar como él. Tiendo extenderme en frases largas que acaban «con forma de cola de pez». Pero llevo un mes en Cataluña y he visto una tierra que no tiene nada que ver con lo que sale en los periódicos, las series de televisión o los discursos de los políticos. Una altra cosa. Más diversa, más compleja, más interesante.

Llevo un mes en Cataluña y, por si las primeras impresiones fueran las buenas, quiero anotar algunas cosas para que no se me olviden. Por eso me he hecho un cuaderno gris: un libro de viajes, un manojo de apuntes del natural, una carpeta de recortes de periódico. No sea que mañana me contagie (de una cosa o de la otra) y deje de ver los colores para solo fijarme en los negros y los blancos.

dronte[punt]cat

 

Dije que me iba y, bueno, ja sóc aquí. Más independiente que nunca porque, efectivamente, vuelvo desde Cataluña. Es más, como en mi ausencia se ha puesto de moda lo de las casas en la sierra,  vuelvo desde los mismísimos pies de esa maravilla que es la montaña de Montserrat.

Eso quiere decir que, a partir de ahora, Barcelona será mi base de operaciones.  El destino nos ha querido traer al valle del Llobregat justo ahora que se cumplen 60 años de la llegada de mi abuelo a una destartalada estación de tren. El mundo ha cambiado (a mejor), pero siempre nos quedarán las historias de escalera.

En fin, que me lío. Me seguiréis leyendo en Xataka (Magnet y otros medios de WSL) y, por supuesto, me seguiréis viendo en otro montón de cosas más. Pero aquí me tenéis con ganas de aprender, charlar y hacer cosas. Nunca es mal momento para empezar algo nuevo.

Trece

Parque Nacional de Los Cardones. Salta – Argentina

El 3 de abril el blog cumplió años y yo, como soy un descastado, no dije nada. Trece años, son muchos años, quizá demasiados.

En fin. Estos días voy a estar fuera. Se nos viene encima una semana rara, de esas que te pueden cambiar la vida en un abrir y cerrar de ojos. Sin épica, solo con el pasar burocrático de los números de una lista.

La semana que acaba se va con un sabor a tristeza en la boca. A ausencias, recuerdos y crisantemos. Esperamos que la semana que viene nos deje soñando otros futuros (aunque nunca se nos olviden los pasados).

Hay que ponerse en serio

Ayer, a propósito de la enésima polémica de twitter, leí a alguien reflexionar sobre la dificultad de trabajar en temas de actualidad y mantener, a la vez, proyectos de largo aliento. A mi me pasa. Contínuamente. Mi carpeta de proyectos arrumbados en las carpetas del desván de dropbox tienen el tamaño del Gran Cañón del Colorado.

No es bueno. Uno acaba siendo “esclavo” de la actualidad y ve, como poco a poco, esos proyectos apenas pespuntados se convierten en historia antigua. Al final, como siempre, va a haber que recurrir a la psicología… el cambio conductual nunca es fácil, pero, a veces, es más que necesario.

¿Qué hay de malo en la vida cotidiana del mundo occidental? Una introducción a los retos y la actualidad de la filosofía social skinneriana

[En el último encuentro de ‘Jóvenes Analistas de la Conducta’ llevaba una ponencia en la que quería plantear los retos que nos encontrábamos si queríamos convertir la ‘filosofía social conductista’ en una herramienta actual (y actualizada). La charla fue un desastre porque me fui por las ramas y me lié yo solo. Pero como mi intención es seguir en esta línea de trabajo, he decidido subir el borrador de la charla para usarla a modo de (muy mejorable) introducción al tema]

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«Si no he de inspirar amor…»: Frankenstein y la reivindicación de la mirada

«How I, then a young girl, came to think of,
and to dilate upon, so very hideous an idea?»
– Mary Shelley

«Nací en Ginebra. Mi familia es una de las más ricas de la ciudad». Hace justo 200 años, el 1 de enero de 1818, la pequeña Lackington, Hughes, Harding, Mavor & Jones llevó a imprenta una gran historia de amor.

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Y un día, de repente, dejé de opinar

Así son las cosas. Ya no podréis decir que nadie os ha avisado. Un día amaneces y la alhacena de la cocina se ha llenado de cereales, bollos y patatas fritas. Otro en cambio, estás contando calorías con la precisión de un detector de ondas gravitacionales. En un momento colgarías a noséquién en la verga mayor del mástil de mesana y, al siguiente, estás mirando en wikipedia qué es eso de vergas y mesanas porque, reconozcámoslo, no eres ni Melville, ni Jack London. Tampoco, gracias a Dios, eres Pérez Reverte.

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