El misterioso caso del paper censurado: ¿Qué pasó realmente con el artículo de Hill y Tabachnikov?

El 7 de septiembre de 2018, la revista Quilette publicó un texto explosivo. Un artículo matemático había sido censurado no una, sino dos veces por el sencillo motivo de exponer un punto de vista «ofensivo» para el «activismo académico» feminista de Estados Unidos. La historia rápidamente se ha convertido en un ejemplo casi paradigmático de la lucha entre la ideología y la ciencia que esta última está empezando a perder. En los últimos días, el asunto ha vuelto al debate público como  contra la censura científica. 

Sin embargo, a poco que nos ponemos a indagar sobre lo que realmente sucedió con el paper de la discordia, nos damos cuenta de que las cosas no encajan. Sorprendente y inexplicablemente. Si nos encontramos ante un ejemplo tan claro de censura científica, es razonable pensar que habría sido estudiado con detalle para poder implementar medidas que impidan que vuelva a pasar.  No es el caso y eso, nos os voy a engañar, me intriga.

No es un interés nuevo. Llevo mucho tiempo preocupado por la capacidad de mecanismos académicos como el «peer review» para contener los incentivos perversos, los conflictos de interés y las llamadas ‘guerras culturales’. Por eso, el “misterioso caso del paper censurado” me viene como anillo al dedo para entender mejor qué está pasando. 

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Catorze

Resulta que estaba leyendo que Incognitosis, el blog de mi querido Javi Pastor, cumple catorce añazos y, de repente, he pensando: «Arch, el cumpleaños del blog».

Si hacemos caso a esto, esto o, incluso, esto, aquí también cumplimos catorce. O ‘catorze’, como decimos en el pueblo. Fue el 3 de abril… Madre mía, qué retraso que llevo.

En lo importante

No me gusta estar de acuerdo con la gente en lo importante. Es decir, me gusta coincidir en las cosas menudas, en lo trivial, en lo decorativo. En sacar la basura cuando toca, en no cantar canciones de Mecano a voz en grito en mitad de la noche o, mira, no cantarlas en absoluto; en dar los buenos días en el descansillo. En ese tipo de cosas, en lo superficial, soy capaz de llevar (y muy bien) el estar de acuerdo.

Como he dejado el podcast en el frigorífico mientras se me templan las ideas y los micrófonos, me he decidido a escribir por las mañanas unos mientrastantos con los que dar los buenos días. Los buenos días y supongo que algo más porque estas cosas siempre tienen gato encerrado. Espero.

En lo importante, no. Como sospecho que en las cuestiones fundamentales no es posible que todos estemos de acuerdo, esos consensos tan firmes me ponen nervioso, me saben a mentira, a consenso de bolsa, a surimi de pescado.

Cada día estoy más convencido de que hemos idealizado el consenso. Que sí, que, por h o por b, el consenso en ciertos temas es algo buenísimo; más que bueno, necesario. Pero en lo importante, no. En sociedades abiertas, diversas y democráticas, el consenso sobre cuestiones morales básicas es, como sostiene Talisse, «una señal de irracionalidad, falta de sinceridad o incluso (…) de opresión«. O, al menos, puede serlo si no lo vigilamos.

Suena fuerte, soy consciente. Quizás no sea para tanto, qué sé yo. Pero lo que sí tengo claro es que esa es una de las lecciones fundamentales de nuestra época: que existen muchas «doctrinas morales racionalmente defendibles»; o lo que es lo mismo, que lo razonable en una sociedad como la nuestra es que haya desacuerdos básicos sobre cuestiones fundamentales.

Pero fingimos que no existen para, acto seguido, pelearnos por los detalles. Quizás lo más cansando sea eso, que tanta bronca política no es más que una elaboradísima representación para ocultar que hemos construido nuestra casa en un erial triste, monótono y vacío. O no, lo más cansado es que la mayor parte de los días nos basta con eso y me da la sensación, llamadme suspicaz, de que nos seguirá valiendo mientras sea posible, aunque todo apunte a que se trate de un error.

Esto, por resumirlo y dejar de dar vueltas, me tiene preocupado. Tanto que de eso va estos mientrastantos, de contar (más allá de los consensos falsos) cómo es el mundo desde la ventana de alguien como yo, «a man too broadminded to take his own side in a quarrel» que diría Robert Frost.

No es, por tanto, que me haya hecho columnista ahora que se ha muerto Manuel Alcántara; es que me he comprado un dietario que garabatear unos días y olvidar en un anaquel de la librería. Eso ya sería suficiente.

Para el camino…

La recomendación de hoy se la robo a Antonio Ortiz y a su más que recomendable Causas y Azares: Al Cantar a Manuel, un disco precioso de Mayte Martín. Como muestra os dejo una canción, ‘No sabe el mar que es domingo‘.

Gitanas, lesbianas y adolescentes | Capítulo 62

«Que loquito de envidia, hasta Dios esa noche volvió a hacerse hombre para ser gaditano»

Hoy que es la Final del COAC, la cita del día es de «Si caminito del Falla» de Juan Carlos Aragón

El podcast


El tema del día

Otras cosas interesantes

La idea es utilizar estos posts para, además de completar el tema del día, incluir lecturas interesantes y cosas así. Como soy un desastre, no había preparado la sección. Así que dejo el hueco y, así al menos, sabéis que podéis esperar en el futuro.

Cosas que planeo hacer en 2019

2019 pinta bien. En el trabajo, no dejamos de crecer y desarrollar nuevos proyectos. Lo cual es genial porque Xataka es un sitio increíble donde trabajar y, tras todos estos años, son parte de la familia. En casa, ya instalados en Cataluña, las cosa va viento en popa. Algún día de estos os contaré con más detalle.

Pero hoy quería hablaros de otras cosas que me gustaría hacer el año que viene. Son proyectos personales y están abiertos a (muchos) cambios, pero los dejo escritos para que conste en acta.

El podcast de Dronte

El podcast de Dronte es un pequeño laboratorio para explorar las posibilidades del formato (y para encontrar «mi voz»). Pero para ello necesito algo de continuidad: el compromiso es que el programa siga vivo hasta el 26 de noviembre de 2019.

Mi intención actual es tratar de desarrollar un ‘daily’ en español (si no sabéis qué es, María Jesús Espinosa tiene un post en que lo explica muy bien). Como véis, se trata de un proyecto más ambicioso de lo que me puedo permitir (tanto en tiempo como en recursos). Queda muchísimo por mejorar, trabajar y definir, pero puede ser divertido. ¿Lo conseguiré? No creo, pero hemos venido a jugar.

Lo que está claro es que si el ritmo diario se hace insostenible, cambiará la periodicidad (¿»Dronte los jueves»?), pero seguiremos al pie del cañón ,por lo menos, hasta finales de noviembre.

Un ensayito de batalla

No engaño a nadie si confieso que intelectualmente me siento algo solo. No me reconozco en los grandes packs ideológicos, ni me encuentro cómodo entre las bandas de activistas políticos que pululan por asambleas, calles y redes sociales.

No me considero una persona especialmente brillante y por eso no me tenéis dando voces en las esquinas. Soy plenamente consciente de mis limitaciones, pero estoy empezando a creer que estamos en un momento social que todos tenemos asumir cierta responsabilidad en el futuro de nuestra vida en común.

Por eso, uno de los objetivos del año va a ser escribir un pequeño ensayo sobre las relaciones entre la ciencia y la justicia. Es decir, quiero ofrecer una respuesta (parcial, tentativo) a una sola pregunta: ¿Es posible compatibilizar el compromiso con la verdad y el compromiso contra la crueldad y a favor de una vida buena?

Terminar la novela

Aquí no os voy a dar mucho detalle porque es el proyecto más personal (y me da bastante vergüenza). Con la tontería, está resultando ser una de las cosas más difíciles que he hecho nunca, pero tengo un borrador y, oye, eso ya es un buen paso.

¿Y si el podcast es la nueva portada? Entonces, el podcast es el futuro

Simon Abrams

La idea no es mía, claro. “The Daily is the new front page,” decía Sam Dolnick, el editor del podcast diario de noticias del New York Times en marzo. Y,  Nick Quah (uno de los grandes expertos del mundillo) reflexionaba sobre el asunto.  En un contexto en que la portada de los medios parecía muerta, un podcast diario de noticias puede ser una buena herramienta para recomponer la relación entre los medios y sus audiencias.

No soy un gran experto en el asunto, pero los movimientos del sector (The Daily del New York Times,  Up First de la NPR, Today, Explained de Vox.com, Post Reports del Washington Post o la reciente alianza del Wall Street Journal y Gimlet para producir uno) parecen darle la razón a Dolnick. 

Y tiene sentido: los ‘podcast diarios de noticias’ son un formato ganador: no solo son baratos de producir y un excelente soporte publicitario, es que generan un tipo de complicidad y confianza con la audiencia que resulta muy difícil de replicar de otra forma.  

En España, hasta donde sé, no han empezado a surgir aún este tipo de propuestas por parte de los grandes del sector, pero si tiene sentido (y parece que lo tiene) lo mejor será que no tarden mucho: ¿cuántos podcasts de noticias caben en un mercado tan pequeño como el nuestro?

Los tres mejores libros de 2018


«Allí le dí mi pecho» de Klaas Ébru

A simple vista, «Allí te di mi pecho» parece una novela erótica situada en un futuro tecno-distópico. Como si ambientáramos «Cincuenta sombras de Grey» en el año 3245 y sustituyéramos el componente sadomaso por una enorme cantidad de parafilias realmente sorprendentes. Pero nada de eso. Su autor, Klaas Ébru, es hermano trapense en la Abadía de Our Lady of Gethsemani en Bardstown (Kentucky), el título es una referencia al ‘Cántico Espiritual’ de San Juan de la Cruz y la cita con la que se abre el libro es de Pierre Teilhard de Chardin, el teólogo de la singularidad.

 

Es decir, sí, «Allí le di mi pecho» tiene 83 (¡83!) escenas de sexo — algunas capaces de sonrojar al actor porno más experimentado; tiene batallas espaciales, comida liofilizada y una discográfica dedicada a resucitar clásicos del reggaeton y el trap de principios del siglo XIX. Pero eso es solo la superficie: en realidad, Ébru nos ha regalado una profunda reflexión sobre nuestras relaciones con Dios en una época marcada por el materialismo, la tecnoutopía y el ensimismamiento de la razón.


«Una novela catalana» de Queralt Lluna

Conocí a Lluna en un concierto de Santi Araujo en el bar Belmondo de León. La conocí, pues, como todo el mundo, como cantante. «Una novela catalana» es su primer poemario, está escrito en catalán y es solo una pequeña plaquette editada por una pequeña editorial barcelonesa con tintes lorquianos que recién ahora echa a andar, ‘La calle más feliz del mundo’.

 

Bueno, un «poemario». Lluna es hija bastarda de la Anne Carson de «la belleza del marido» y una versión aún más sangrienta de Quentin Tarantino. Con un ritmo enloquecido, unas punzadas líricas que llegan al alma y unos excursos filosóficos de profundidad  casi errejoniana, la poeta nos habla de una noche en un vagón de cercanías parado en mitad de ningún sitio. 

 

Puede parecer que no es poesía, pero si esto no es poesía yo ya no sé nada de la vida. Seguratas budistas, señoras que ven fantasmas, litros de ratafía, un pollo sin cabeza, un andaluz que se inventa cosas y media docena de macarras que no paran de citar la Fagueda d’en Jordá se pasean por el que será, sin lugar a dudas, uno de los libros más singulares de la recepción literaria del ‘Procés’.


«Pencil shavings. A brief history of small ideas» de Roi Halfenaked

Casi todos los ensayos sobre historia de las ideas tratan sobre las grandes ideas: la libertad, la verdad, la democracia o la belleza. Roi Halfenaked, profesor Piltdown de microhistoria de la Universidad de Dakota del Norte en Stanley, no ha escrito un libro así. Ha dedicado buena parte de su vida a desenterrar, estudiar y documentar la historia de decenas de ideas pequeñas.

 

«Las grandes ideas son, efectivamente, bombillas, focos, faros. Iluminan nuestra vida en común porque, como dijera el juez del 6º circuito Damon J. Keith […], la democracia muere en la oscuridad. […] Pero no podemos depender solo de ellas. A veces se va la luz y necesitamos velas, cerillas y linternas. Ideas más pequeñas, menos elegantes, más rudimentarias, sí; pero ideas que nos mantienen vivos», escribe Halfenaked en el prólogo. Y funciona.

 

Es más, es descacharrante. Como si Isaiah Berlin se hubiera curtido en las salas de comedia en vivo de Nueva York y escribiera sobre la iconografía política del flequillo despuntado, la relevancia de la dieta equilibrada para la teoría de la justicia contemporánea o el papel que jugaron los libros imaginarios a lo largo de la historia cultural de Occidente.

Se buscan cosas

Pues ya estamos a primero de septiembre. Es decir, faltan cuatro meses para fin de año y, sinceramente, viene cargado de posibilidades e incertidumbres.

En los últimos años, he estado compaginando mi trabajo en Xataka, Magnet y el resto de WSL con el trabajo como asociado en la(s) Universidad(s). A partir de ahora (y por un tiempo), lo universitario va a estar más complicado por una mera cuestión lingüística – parece. Ho estic solucionant, clar, però (ara com ara) encara estic lluny del C1.

He presentado algunas candidaturas, pero no soy muy optimista. Así que me he decidido a ver otras opciones, proyectos y propuestas. A ver qué secretos esconde Barcelona.