Autoayuda e imaginación moral

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Siempre me ha interesado el asunto de la autoayuda. No tanto por los que la escriben como por los que la leen. ¿Por qué la gente lee autoayuda? ¿Por qué tanta lo hace? y lo que me parece más interesante porque, aunque ya casi no me acuerde, leí de muy joven la tesis XI ¿Cómo cubrimos esa necesidad? ¿Cómo saciamos esa sed?

Sé que lo he citado muchas veces, pero me gusta mucho este párrafo de Belén Gopegui:

Como es sabido, la ficción de los supuestos libros de autoayuda comienza en su nombre: ¿autoayuda? Cuando alguien acude a un libro no es para autoayudarse sino, precisamente, para que el libro le ayude. ¿Por qué el equívoco? Porque, a mi modo de ver, la mayoría de esos libros no aceptan la responsabilidad de ayudar, no dicen quién habla y a quiénes, ni desde qué y a qué circunstancias, todas, ni con qué intereses, necesidades y propósitos.

A finales de marzo sale el libro de Eparquio y lo más sensato sería esperar antes de escribir esta entrada, pero como me convencerá sé que o lo hago ahora o no lo haré. Decía Richard Rorty que la filosofía (como la literatura) tiene la misión de ampliar la imaginación moral de la gente. ¿No será la autoayuda una forma rudimentaria (y en muchos casos repugnante) de ‘ensayo psicológico’ cuya misión sea ampliar la imaginación moral de la gente para ayudarla a convivir con ellos mismos? O al menos, ¿No son los libros de autoayuda la señal de que ese tipo de libros tienen un público? Y de ser así, ¿no son esos ‘ensayos’ – más avanzados, más científicos, más éticos – algo digno de escribir?

one response for Autoayuda e imaginación moral

  1. […] hará falta recordarlo porque en realidad no hablo de eso. Hablo de que, invirtiendo a Rorty, hoy toca denunciar la escasa imaginación moral de los psicólogos y reivindicar una lista de […]