Autor: GuidoCorradi

Marcas de agua

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La sociedad impone sus marcas de agua a los individuos, los clasifica y marca . Me refiero a “la sociedad” para alejar mi culpa y quitarme responsabilidad, pero no es para nada así. Somos los individuos los responsables de estas situaciones. Por tanto todos tenemos que remar en el barco de respetar las libertades de los demás… incluso cuando el viento no es favorable. 

La clasificación social crea monstruos y perjudica inocentes en muchas ocasiones. Recientemente dos hechos han capturado mi atención. El primero es comprobar que una vez más que a la gente le gusta (nos gusta?) etiquetar a la personas que hacen gilipolleces, se comportan de manera mezquina o actúa de una manera fuera de lo habitual…como enfermo mental, como trastornados. El segundo asunto es que cualquier asunto sexual donde se vea implicada una mujer, esta será denigrada y catalogada continuamente de tal manera que se busca que se avergüence de sus actos [no pondré ningún ejemplo o enlace para no dar publicidad]. Ambos hechos están relacionados. 

El gerente de una compañía supuestamente triunfal se le viene el mundo abajo (y quizá la justicia) porque lleva años mintiendo en sus cuentas. Es un enfermo (mental se presupone que se refieren) dicen. Yo creo que se equivocan. La evaluación del estado patológico de una persona debe hacerla un profesional. La evaluación es una de las tareas más importantes que lleva a cabo un profesional cualificado. Cada vez que a cualquier comportamiento extremo que no nos agrada lo etiquetamos de patológico o enfermo estamos contribuyendo a estigmatizar a las personas que sufren de alguna patología mental. Nuestros estereotipos sobre la salud mental se forman gracias al constante goteo de información equivocada. 

Seguramente habrás visto en muchas ocasiones a personajes en medios de comunicación “dar su opinión profesional” sobre el “último psicópata asesino” que ha salido en la tele. Los habrás visto citar manuales de evaluación y que te describa perfectamente como encaja cada conducta con los patrones que indica el libro. Como ejercicio literario es estupendo, pero la evaluación psicológica es algo mucho más complejo si se cumplen los mínimos de calidad. El coste de estas malas costumbres es alejar a pacientes psiquiátricos de la normalidad, la aceptación social y que pierdan calidad de vida. Últimos estudios revelan que el común de la gente se equivoca en los estereotipos que tiene sobre la gente que sufre de algún problema mental. 
 
Otro caso donde esta semana he observado que se aplican estas marcas de agua de la sociedad es en la noticia sobre un local de Magaluf. No me refiero al hecho en si, que prefiero no comentar sino al trato que se le da a la protagonista.  El lector habrá podido notar cierta asimetría en el trato y comentarios que se generan cuando hombres y mujeres expresan su sexualidad.“Slut-shaming”: avergonzar a una chica por sus prácticas sexuales.

Esta práctica, este castigo social hacia las mujeres tiene posiblemente un origen evolucionista. Muchas de las diferencias entre hombres y mujeres vienen de las estrategias de selección sexual. En especial del desigual coste entre los sexos de engendrar un hijo. En resumen, a un hombre expandir sus genes le cuesta un mínimo de cinco minutos (ya me entendéis ;)… mientras que a una mujer le cuesta un gran riesgo para su vida, varios años y mayor probabilidad de sufrir enfermedades. Las formas de maximizar recursos para el hombre es inseminar la mayor cantidad de mujeres y evitar a toda costa que tu pareja sea inseminada por otro. En la batalla de los genes para un macho no hay peor estrategia que cuidar como suyos los genes de otro ni mayor beneficio que otro macho cuide de sus genes. 

Así el imponer costes sociales a las mujeres que expresan su sexualidad contribuyes a reducir la posibilidad de criar un hijo que no es tuyo. Eso explica por qué se actúa de manera diferente cuando el que es adúltero es un hombre en vez de una mujer o por qué se “premia” al hombre que tiene muchas relaciones y no a la mujer. Es castigar a la mujer para proteger tus genes. Es una situación totalmente injusta para la mujer que por desgracia tardará en verse erradicada

Es hora de involucrarnos en borrar los estigmas que imponemos a la gente. Ya sea por el bombardeo de los medios de comunicación o por formas de pensar anacrónicas… Es momento para involucrarnos en borrar las marcas de agua de la sociedad. 

Post de Guido Corradi, psicólogo y blogero en Conductual.es.

Paren la Psicología que me bajo

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Tristemente esta es la única imagen que tiene la gente de un psicólogo

«La psicología está en todo, pero no del todo»

-Pinillos

Pero qué es un psicólogo

Estudié psicología porque quería aprender cosas sobre las personas. O no, qué más da, a mi me gusta creer eso. Cuánto más leo y más estudio más me gusta el trabajo del psicólogo. Amo el trabajo de psicólogo pero me cuesta llevarme bien con la profesión.

Pero primero nos debemos preguntar que hace un profesional de la psicología. Básicamente es un profesional de la conducta humana (dejémoslo así por ahora) y sabemos que donde hay un humano de por medio tenemos conductas que estudiar, predecir, modificar. Suena a que un psicólogo sirve para un roto o para un descosido. Que podemos dedicarnos a diseño de videojuegos, a diseñar políticas públicas, al desarrollo de pruebas psicométricas, la psicología del consumidor, a la educación o a la práctica clínica. Sin embargo si preguntamos a 10 personas al azar qué hace un psicólogo será difícil escapar de la idea de un profesional de la salud mental.

Psicólogos: culpables

Nuestro panorama no parece esperanzador. La imagen pública de la psicología es muy pobre y muchas veces el problema viene de nosotros mismos. Tenemos que cargar con estereotipos. No pienso listarlos pues todos los conocemos. Estereotipos injustos cuando hay miles de profesionales haciendo un trabajo científicamente honesto. Profesionales que saben que no hace falta apellidar de “científica” la psicología pues está implícito en la palabra “psicología”.

Incluso las instituciones que velan por la profesión caen la divulgación de material perjudicial para nuestro trabajo. Me refiero a prácticas que no tienen ningún aval científico, a los cursos de regresiones astrales, constelaciones familiares ofrecidos por organismos oficiales. Les invito a revisar los cursos ofrecidos por su COP, podrán ver cosas que deberían horrorizar a cualquier alumno de 1º de Grado.

Seguramente mucha gente podrá decirme que no podemos ir contra otros profesionales cualificados que ejercen su labor. Muchos me dirán que no puedo ceñirme a mi visión “cientifista” y endogámica de la psicología. Y yo les diré que si ofreces un servicio que no sabes si es efectivo, te convierte en un fraude seas quien seas máxime cuando existen datos fiables disponibles. Que la ciencia no es endogámica pues requiere de múltiples datos, teorías, disciplinas, revisiones constantes… No creo que puedan convencerme de que la ciencia es la aproximación más honesta a la realidad.

Ofrecer un producto mejor

Cuando encendemos el televisor, cuando acudimos a la librería, cuando vemos cursos ofertados para profesionales… Me horroriza ver mucha gente ejerciendo de psicólogo. No digo que haga falta un título para saber describir, predecir, modificar la conducta humana, digo que hay gente ofreciendo un producto deficiente que sabemos los psicólogos que no describe, predice ni modifica acertadamente la conducta humana. Quizá es que no nos estamos ocupando de ofrecer un producto de calidad al gran público.

La buena noticia es que existe un mercado. Hay gente dispuesta a pagar por productos y servicios relacionados con la conducto humana. Gente que tiene problemas y necesita soluciones. Cada vez que aquellos que nos proponemos hacer una psicología honesta nos quedamos sentados, un charlatán ocupará nuestro lugar.

Por suerte ya muchos profesionales están dando el paso adelante y ofrecen un producto para un público que nos necesita. ¡Y además lo hace en el lugar necesario! Un ejemplo: El libro que desmonta a los libros de autoayuda está en la sección de autoayuda. Es un éxito. Quizá todos deberíamos plantearnos influir aun que sea sutilmente en mejorar la percepción de la psicología en vez de quemarnos quejándonos en Twitter.

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Conclusión

Es nuestra misión, la de todos los profesionales de la psicología, cuidar de nuestro trabajo. Reclamar que ser psicólogo no siempre significa ser un profesional de la salud mental y la clínica. Poner a disposición del público de manera sencilla una alternativa honesta a la charlatanería . Pero debemos saber que muchas veces proteger nuestro trabajo requiere ir contra profesionales de la misma. Si ves un fraude y no lo denuncias, pasas a formar parte del fraude.

Así que paren todo que yo me bajo a por mi fusil para reclamar que se respete lo que más amo, mi trabajo y todas las profesiones que contiene.

Cómo creo que me ha quedado un post muy sombrío. Os dejo con Leo Masliah y su divertido monólogo sobre el psicoanálisis.

Post de Guido Corradi, psicólogo y blogero en Conductual.es.