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Psicología y algunas cosas más

A propósito del 15M y sobre el pensamiento anarquista español

El 15M

Aunque hacer análisis ahora ya va tarde, veo el 15M no como un movimiento, sino como una gran protesta social; esto es, una fisura por donde se libera la presión de numerosos conflictos sociales que se estaban dando en la sociedad española. Por eso mismo fue (o es, no me quero meter ahora en esos lares) un fenómeno más expresivo que apelativo (por lo menos, lo apelativo se daba a un nivel muy rudimentario).

Hace un rato leía que el 15M ‘se alimenta del sustrato izquierdista’ o algo así. Es cierto, parece que abundan – siguiendo la nomenclatura de Gustavo Bueno – izquierdas extravagantes, divagantes y fundamentalistas. Además hay grupos de izquierda comunista y socialdemócrata tratando de barrer para casa. Pero también hay un grupo informe (sobre todo entre los que van sólo a las manifestaciones) que bajo mi interpretación es producto de la desestructuración y caricaturización del anarquismo hoy por hoy.

Y a propósito de ese estado lamentable de la tradición anarquista quería publicar una nota sobre el ‘anarquismo español’ (a falta de un nombre mejor).

El pensamiento anarquista español

Yo siempre me he inscrito dentro de la tradición del pensamiento anarquista español que va desde el catonalismo o el confederalismo de Pi i Margall pasando por parte del sindicalismo cenetista hasta el anarco-moderantismo de los 30 o el anarco-personalismo mounierista que más tarde daría numerosas élites al catalanismo federal (e incluso cierto andalucismo georgista seminal).

Me atrevo a hablar de pensamiento anarquista española (el que late en la base del Pacto Federal de Pi i Margall) frente a los anarquismos hegelianos de matriz reformada que eliminan a la comunidad – recordad que la palabra ‘comunidad’ adquiere sentido político en la Guerra de las Comunidades.

Este idea que viene directamente del catolicismo,  es la idea de estructura política como, en palabras de Fuentes Ortega, “una creciente coordinación, indefinidamente universal, asegurada por un tejido civilizatorio, básicamente político-jurídico, que asegura el apoyo político mutuo de unas unidades socio-políticas grupales dentro de las cuales se preserva a su vez siempre el apoyo social mutuo”. 

Desde el punto de vista de ese anarquismo español que defiendo, la función del Estado (de la ‘política’ en sentido actual) es ‘re-equilibrar’ y estabilizar una y otra vez las tensiones sociales (que son tensiones entre contextos y formas de ver el mundo) mediante una especie de ‘tecnología renacentista de negociación’.

En este sentido, existen toda una serie de formulaciones del anarquismo que no son incompatibles con el Estado; al contrario legan a éste las funciones, digamos, jurídicas y reservan para los grupos sub-estatales las sociales. Como también dice el profesor Fuentes Ortega se puede reivindicar cierta ‘catolicidad política’ basada en “la relativa autonomía de la vida civil y a su consecuente prevención o cautela frente al Estado como un rasgo característico [...] y forma de organizar políticamente las sociedades”.

Este para-anarquismo se disolvió en su aspecto ‘ideológico’ con la guerra civil pero seguía latente a un nivel ‘tecnológico’ y fue recuperado por las asociaciones de vecinos y otros sujetos parecidos en el tardo-franquismo. El PSOE-en-el-poder lo acabó de liquidar.

Hoy por hoy quizá el revival demo-económico indiano sea uno de los pocos focos que quedan del pensamiento anarquista español. Revival que hace buenas migas con el mutualismo activo a nivel mundial (cosa por otro lado normal, pues Pi i Margall es considerado el introductor del mutualismo en España). Nota al margen merece la obra de Javier Gomá, que en su ensayo de una reconstrucción no relativista de la posmodernidad está en esta línea de ‘catolicidad política’ para-anarquista.

El resto del anarquismo operativo hoy en el país es o estético (buena parte de cnt/cgt y afines) o austriaco (anarco-capitalismo y tal; no me refiero al carsoniano) o posmoderno (anarcoprimitivismo, anarcofeminismo y cosas así).

Pd: Me faltan muchos enlaces, mañana (hoy) lo revisaré.

9 Comments

  1. Qué bueno! Me pongo a trabajar en un post (espero que me de tiempo a algo más que minipost) con ideas complementarias…

  2. Javier, una pregunta que no me puedo quitar de la cabeza, ¿tu crees que es casualidad que siendo relativamente grande la península, los indianos y nuestros interlocutores (y hasta nuestros clientes!) vengamos todos de sitios donde o las tierras comunales se convirtieron en coops (Asturias, Euskadi, Navarra, Aragón) o en sitios donde triunfó el cantonalismo (Sevilla, Cádiz y Granada como tu)? ¿Queda un sustrato conversacional o es pura casualidad?

    • admin

      18 mayo, 2012 at 10:41 am

      Ha sido leer tu comentario y acordarme del famoso mapa electoral de Polonia (o del estudio sobre la burocracia en el antiguo Imperio Austrohúngaro de Becker y Woessmann). Puede ser que haya algún tipo de ‘path-dependence’ y perviva cierta ‘cultura’, por llamarlo de alguna manera, como pasa en esos ejemplos de Polonia y AustriaHungría. Por lo menos es una hipótesis de trabajo.

      Como curiosidad, y aunque es poco conocido, en Andalucía (que es la zona que controlo más y aunque habría que separar el valle del Guadalquivir de las sierras béticas) hubo núcleos carlistas ¡en las mismas zonas que luego triunfó el cantonalismo! – quitando la bahía de Cádiz coinciden casi perfectamente. En Granada, por poner un ejemplo, uno de los núcleos duros del cantonalismo, Gualchos, está a 20km de Polopos, núcleo del carlismo en la Alpujarra 30 años antes.
      Pero es que 40 años más tarde, Andalucía es un hervidero de anarquistas. Hasta el andalucismo histórico tiene como inspiración el georgismo que está en la onda. Pero luego todo se difumina mucho…

  3. Tal vez la defensa del comunal al Norte del Tajo y la aspiración a recuperarlo al Sur, nos dejaron, por un lado o por otro, una cierta cultura del procomún, o al menos, los «ideoreceptores» necesarios para entenderla y hacerla nuestra a través de la educación familiar.

    Una de las cosas que más me entristece del 15M es que refleja bien la ruptura generacional producto de los años felipistas (proyectados por la LOGSE). Ruptura de la memoria familiar más profunda que la que jamás consiguiera la dictadura con toda su represión. Y es que siento que estos chicos, con los que no me llevo tantos años -al menos con la mayoría- tienen sus referentes en cuentos que no están filtrados por conversaciones y experiencias familiares, como si no les hubiera permeado el entorno directo, sólo la tele y el estado (escuela).

  4. Los mutualistas contemporáneos estamos influidos por Benjamin Tucker, el individualista acérrimo y stirneriano. Post como éste me hacen pensar que tenemos que replantearnos qué papel tienen la comunidad y el procomún en el mutualismo, que parece que van a ser cuestiones importantes en los futuros que vienen.

    Carson sí es más comunitarista, nosotros aún tenemos que aprender. Además, tenemos que hacer un esfuerzo por recuperar ese viejo anarquismo ibérico.

    Aparte, tengo que salir a la defensa del anarquismo :)
    En el anarquismo español actual, aparte de lo estético y lo posmoderno, se están diciendo cosas interesantes. Y el primitivismo dista mucho de ser “posmoderno”.

  5. Pues esto tiene ya un año, pero lo acabo de ver (me han dado un chivatazo al respecto). Creo que se simplifica todo mucho, con lo cual las cosas resultan un poco telegráicas y confusas. Para mi la influencia de Pi i Margall en el anarquismo español, y más concretamente en el anarcosindicalismo está más bien en sus propuestas federalistas, propuestas que Pi y Margall, primero, traduce y, después, asume de Proudhon, o al revés (a saber) me baso para decir esto no en mi experiencia personal, sino en las lecturas de Pestaña (Confieso que he vivido), y en los artículos escritos aquí y allá, una veces en castellano y otras en catalán de Joan Peiró, en La Soli en Catalunya y otras revistas y periódicos libertarios de la época y compilados todos en un libro. Cuyas referencias no puedo dar por no tenerlo.
    En cuanto a los cantonalismos y las cooperativas, nunca se me había ocurrido eso de trazar un “mapa fronterizo”, no tengo muy claro a qué época de la historia de Las Españas se refiere el autor, pues eso haría que la cosa difiriera de una forma o de otra. Y con relación al carlismo en nuestra península, hay tantas teorías como zanahorias e un huerto de las mismas. Y si la historia del anarquismo español puede, a veces, resultar confusa, la del carlismo ya es desparrame total. Y si llegamos a la supuesta, o no supuesta, ligazón de ETA, la de los últimos años del Caudillo, con los Carlistas (autogestiarios – pues no hay que olvidar que en los 70 había un partido carlista autogestionario). Y, cortanto por lo sano el nudo gordiano, me llego al 15M, en principio me parece bien la definición que da del mismo, pero con un detalle, para mi muy fundamental, que yo sepa, ni cuando comenzó, ni en los restos actuales, se han pronunciado de una manera u de otra por una ideología, pero no pienso que sea por que subyace en su estructura profunda (Chomsky dixit) la ideología libertaria, creo que ciertamente carece de ideología. En los momento álgidos de dicho movimiento, y siempre que pude, asistí a asambleas y debates, claro estaba que los grupos infiltrados la mayoría eran de pensamiento marxista, puede que hubiera libertarios, no digo que si ni que no. Pero a los libertarios que conozco todos y todas las que asistimos, lo hacíamos a título personal y sin ánimo de influir en un movimiento que se estaba gestando y no quedaba claro para nada su salida ideológica, Cierto es que en Madrid fue muy bien acogido García Calvo y en Granada García Rua, pero aparte de eso, no creo que llegara a más, y ahora, no se lo que pasa, va a pasar o puede pasar, pueda que es qué pasó.
    Creo que tampoco le podemos echar la culpa de todo a Felipe and boys, han hecho daño, pero la desideologización se hizo antes a sangre y fuego, y la que surgió en la transición más bien parecía un cocido madrileño o un marmitako. Donde su juntaban ideologías marxistas totalmente autoritarias con las influencias del movimiento hippy y yippy, mezclado con el r&r, el LSD y los porros.

    • Javier Jiménez

      23 agosto, 2013 at 6:10 pm

      Hola, Eulalio

      Gracias por el comentario =)
      Llevas toda la razón del mundo en que el post es telegráfico y algo confuso. Realmente era una nota (normalmente, uso el blog para anotar parte de las ideas que voy teniendo) y lo cierto es que he cambiado de opinión en algunas cuestiones. Aunque en lo sustancial sigo de acuerdo.

      Creo que en el fondo, bajo el post estaba funcionando algo similar a la distinción de Graeber y Grubacic entre ‘capital-A anarchism’ y ‘small-a anarchism’. Es decir, la pregunta que me rondaba por la cabeza es ¿por qué tiene tanto éxito el anarquismo? Y la tesis es que pre-existían ciertos modos comunitarios que hicieron de caldo de cultivo. ¡Lo tengo todo a medio escribir! :s

      A ver si me pongo y hago un post un día de estos y retomamos el tema ;)
      Un abrazo,

  6. Que espanto. Al releer mi post me he dado cuenta que a las memorias de Angel Pestaña le he puesto el nombre de las de Angel Neruda, será por eso de Angel y Angel? las de Pestaña https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81ngel_Pesta%C3%B1a se llaman “Lo que aprendí en la Vida”. La único edicióon que conozco es de Zero ZYX y del año 1971, no sé si hay más. En cuanto a Peiró https://es.wikipedia.org/wiki/Joan_Peir%C3%B3 he buscado para ver si podía recordar el nombre del libro, pero al ser compendio de artículos de los años 70 lo veo difícil.

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