Por santa Edith #28 (40)

Como soy más torpe que un nudo y no he sido capaz de recuperar las entradas anteriores del blog (y, recordemos, son muchas entre otras cosas porque monté esto en 2005), creo que va siendo hora de hacer algo.

Así que, además de mantener este extraño diario que quién sabe a donde nos llevará, creo que voy a recuperar a mano las cosas (si no interesantes) más  dignas de seguir en abierto para uso y disfrute del personal.

Va a ser un proceso largo (porque voy a tener que ir sacando tiempo de donde pueda), pero creo que puede ser provechoso. Aunque sea para darme cuenta del desastre que estoy hecho.


Hay un tipo de persona que me caen especialmente mal: los que son tremendamente educados (pero en realidad lo son como una forma de mirarte por encima del hombro). Un trato exquisito en apariencia, un pozo de inmundicia en el interior.

Y no, vecina del barrio con la que me cruzo de vez en cuando en el parque, no lo digo por ti. Ni por tus castas.


Algo me ha llevado a Cela y he desempolvado los libros que tenía en una caja. «San Camilo 1936», «Mazurca para dos muertos» y «Cristo vs Arizona» aparecen el horizonte, pero antes tengo que terminar al pobre Skippy (que, por cierto, es un novelón)


Hoy se celebra el día de Santa Teresa Benedicta de la Cruz, patrona de Europa. Aunque, aquí entre nosotros, es más conocida por su nombre de civil: Edith Stein. Merece la pena leer un rato sobre ella.

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