Ropa Vieja (Febrero de 2013)

Volvemos con ‘Ropa Vieja’, el Reader’s Digest mensual de lo que no pudimos, quisimos o nos atrevimos a contar (¡qué me gusta un eslogan!). Febrero es el mes más corto, pero con el esfuerzo que he ido haciendo para publicar más regularmente, seguro que no se os habrá hecho corto. Presiento que aparecer tan a menudo (32 entradas a lo largo del mes) habré resultado algo pesado. Pero bueno, acabamos el mes y les dejo con su ropa vieja.

 

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¡Feliz día de algo!

issn-science2Este es el segundo año que celebro el 28 de febrero a mi manera. Resulta que hoy se celebra el día de Andalucía como conmemoración del referéndum de autonomía del 80. El año pasado, cuando descubrimos que ese día también coincidía con el aniversario del descubrimiento de la estructura helicoidal del ADN (ya ven que el episodio es recurrente), decidimos hacer como cuando los cristianos transformaron la Saturnalia en Navidad. Por eso, hoy es nuestro particular «día de la ciencia» y, no sé que harán ustedes, pero los storgianos en Granada nos vamos al Parque de las Ciencias a echar la mañana (que además es día de puertas abiertas).

En busca de la felicidad

burroHace algunos años trabajé como orientador universitario. Básicamente, trataba de ayudar a jóvenes bachilleres sobre todo el mundillo de la universidad. Había un grupo bastante numeroso al que yo llamaba los burros. No por su nivel intelectual, no piensen mal, sino por aquello del asno de Buridán. Eran chavales que pudiendo escoger casi cualquier cosa lo pasaban realmente mal porque no sabían qué.

¿Puede la abundancia hacernos menos felices? ¿Cuántas más opciones tienes eres más infeliz? Chris Dillow publica hoy un post muy bueno sobre el tema. Yo por mi parte estoy por pensar que es bien posible que en un contexto de abundancia, la felicidad dependa de un estilo ético-estético personal sólido; o lo que es lo mismo una personalidadbien construida (aquella personalidad como obra de arte de la que hablábamos).

Pandilleros 2.0

Conversación-en-Twitter-sobre-armasAyer The Atlantic, a propósito del debate estadounidense sobre el control de armas, publicaba un gráfico que refleja negro sobre blanco la cultura de la adhesión que promueven las redes sociales; en este caso, twitter. Yo me lo paso muy bien en twitter, me río mucho, viene muy bien para los buses metropolitanos… pero «surimi de internet», un sucedáneo sabroso pero poco nutritivo; y por eso mismo hay que tener cuidado de que no pase como con el colacao o el ramen y, al final de la partida, el sucedáneo suceda al original. Luis Arroyo también comenta el tema en su blog: «poca conversación y mucho pandillerismo», acierta.

¿Cinco etapas del duelo?

images (12)Durante años se ha dicho, escrito y explicado que el duelo tiene cinco etapas: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Pero, ¿es verdad?

Empecemos, por ser originales, por el principio. Como nos cuenta Claudia Hammond, los primeros estudios sobre el tema son de John Bowlby y Colin Murray Parkes. Estos investigadores, ya a finales de los años cincuenta, enunciaron un proceso de 4 etapas (entumecimiento, búsqueda y anhelo, la depresión y la reorganización) pero no fue hasta que en 1969 Elisabeth Kübler-Ross publicó su famoso modelo penta-factorial que despegó esta forma de entender el duelo.

Cabe decir que en un principio Kübler-Ross planteó el modelo para entender la experiencia de la propia muerte (la psicóloga suiza, al fin y al cabo, la gran experta en personas moribundas y cuidados paliativos); pero, vamos, rápidamente empezó a usarse para el resto de los procesos emocionales.

Según el modelo Kübler-Ross el proceso debería ser tal que así (la «w» señala la intensidad esperada de la respuesta emocional):

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Pero en 2004 a Toni Bisconti y algunos amigos les dio por investigar sobre el tema y tras estudiar día a día durante meses el estado emocional de personas en proceso de duelo llegaron a conclusiones un pelín distinta: que el proceso de duelo sigue más el modelo de oscilación lineal:

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El estudio de Bisconti cuestionaba no solo el orden de ocurrencia de estas emociones, sino que además también ponía en duda (como se puede apreciar en los gráficos) la intensidad de las mismas. De hecho, otro estudio, esta vez de Columbia indica que en parejas mayores hasta un 45% por cierto no experimental distrés severo en ningún momento.

No soy experto en el tema, pero por la bibliografía que he leído y barriendo para casa, me parece que los estudios sobre el duelo están convergiendo en una idea sencilla, que dado que las relaciones sociales ayudan a regular los altibajos emocionales, en la pérdida – por decirlo de alguna manera – se unen una experiencia emocional muy negativa con los problemas de lógicos de regulación vinculados a la desaparición de dicha relación.

Pero, ¿Es esto importante? Bueno como decía Ruth Davis Konigsberg, autora de ‘La verdad sobre el duelo‘, considerar el modelo Kübler-Ross como estándar «es tranquilizador para las personas que sufren algunas de estas emociones, pero estigmatiza a aquellas que no lo hacen; Puede sentir que están sufriendo incorrectamente o que algo funcional mal en su interior».

Aunque suene un poco perroflauta, es importante tener claro en situaciones como estas que no existen formas correctas de sentir las cosas.

Desayuno con personalidades

images (11)Tras el post de ayer (que bien visto, continuaba con un post de octubre), mientras mojaba las magdalenas en el colacao he pensado que era buena idea reunir todos los textos de la serie sobre «psicopatología y descomposición» en un documento: van 4.500 palabras y, aunque nos faltan algunos temas importantes, se empieza a perfilar una «teoría de la personalidad» genuina. Quedan rellenar huecos, pero bueno… estoy contento. The show must go on.

¿A más gobierno, peor salud mental?

images (10)Nigel Barber nos contaba el viernes en Psychology Today que «gobierno grande» se traduce en «religión pequeña». Léanlo; es interesante. Y nos da material para seguir profundizando en nuestras ideas sobre «psicopatología y descomposición» (1, 2, 3, 4, 5 y 6).

Aprovecho, ya de paso, para reivindicar (como en su día Wright Mills para la sociología) que es tarea del psicólogo comprender la conducta de la gente en la escala del funcionamiento socio-comunitario sin dejar por ello de explicarla.

Pues bien, Barber mide el tamaño del Estado fundamentalmente en presión fiscal. Me parece una medida muy interesante. Muchas veces nos somos conscientes de lo complejo que es recaudar dinero, ni de la cantidad de cambios a los que hay que someter hasta a la acción más trivial.

A medida que el tamaño del estado crece, tiene que haber un mayor retorno a la sociedad. Así, el estado acaba actuando como red de seguridad (como aseguradora con tanques) y disuelve las redes comunitarias; en cuanto que pertenecer a estas redes tienen beneficios pero también costes asociados y dejan de ser competitivas cuando el estado entra como un «elefante en una chatarrería». (¿A nadie le viene a la mente la «funcionarización de todo» tan en boga en los últimos años?)

No es que me entristezca que desaparezcan las cuadrillas, es que ese papel monopolista del Estado impide que redes de un nuevo tipo aparezcan. Y, más tarde, al retirarse en plena descomposición, nos deja un problema muy serio: sin tiempo para encontrar relatos alternativos, las gente se reencuentran con sus miedos y ahora cara a cara, sin espacio de adaptación.

La pregunta es ¿Qué puede hacer la psicología? pero la respuesta, me temo, que tendremos que dejarla para otro día. Aunque sea tan sólo para que nos volvamos a ver.

La charla de la semana (S08)

La charla de esta semana es sencillamente imprescindible, aporta ideas muy sugestivas que seguro os van a hacer reflexionar sobre ciertas cosas que pasan desapercibidas.

El lado sucio de la limpieza de David Pizarro, profesor asociado en el departamento de psicología de la Universidad de Cornell que nos explica alguno de sus hallazgos relacionando las emociones con los juicios morales. No comento nada y lo dejo para una entrada durante la semana que viene.

Mapping the brain

images (9)En un capitulo de «El ala oeste de la Casa Blanca«, se debate la posibilidad de hacer un kennedy; esto es, hacer un anuncio como el que el presidente americano hizo en 1962 «en la próxima década llegaremos a la Luna«. En la serie, creo recordar que la intención es anunciar un plan de cara a encontrar la cura del cáncer.

Pues, esta semana el NYT nos dijo que la administración Obama había decidido (y anunciará en marzo) un programa de investigación (a scientific effort) que en una década nos permita contar con una mapa del funcionamiento del cerebro en la línea del Proyecto Genoma Humano (más que del Programa Apolo, también es verdad).

La noticia puede ser tremendamente buena. Aunque, la clave estará, claro, en cómo se devuelva ese conocimiento a la sociedad: por ahora, todo apunta por el buen camino. La década será interesante.