Más locura es no hacer nada

Hace unos días un vecino del barrio granadino de La Chana se suicidó justo antes de que ‘lo desahuciaran’. El tratamiento de aquel suceso, que se difundió por medios locales y nacionales, podría dar la impresión de que es un hecho aislado. Pero nada más lejos de la realidad: una media de 9 personas se suicidan cada día, 3 de ellos por culpa de la crisis.

Si me leen de vez en cuando ya sabrán que a) soy de la opinión de que muchos trastornos psicológicos tienen una raíz socio-cultural y que b) creo que la única forma de salir de donde estamos es construyendo desde el compromiso con el entorno y la comunidad.

Por eso, y porque esta crisis va a acabar con todos nosotros si la dejamos, es un placer anunciar que el Instituto Storge, sin dejar de lado su proceso de establecimiento porque al fin y al cabo acabamos de llegar, va a impulsar junto a algunas ongs y asociaciones un ‘programa de atención psicosocial gratuito o a muy bajo coste‘ para atender las zonas de sombra que dejan las ofertas pública y privada.

Muchos nos han dicho ya que es una locura (un ‘suicidio empresarial‘) la idea de dedicar los escasos recursos del Instituto a algo que no tiene retorno económico. Pero yo personalmente creo que más locura es no hacer nada.

Nace el CAL de Granada

El miércoles será un día interesante: gracias a Ateneo del Sur, haremos la primera presentación pública del «Centro de Aprendizaje Local de Granada» en las Jornadas de Recepción de la Universidad de Granada.

¿Cómo será el Modelo del «CAL de Granada»?

El modelo es el que cristalizó en el Debate de las Escuelas del Comunal. Cada uno de estos centros es, en realidad:

  • un centro de recursos y documentación donde poder acceder de forma ordenada a los materiales desarrollados por las grandes Universidades del mundo, centros de investigación y las escuelas del procomún.
  • un entorno de apoyo y seguimiento donde tutores de calidad resolverían dudas, comentarían ideas y ampliarían fuentes y
  • un espacio de socialización que buscara la presencialidad de expertos de todo el mundo a través de charlas, conferencias y seminarios.

¿Cómo lo haremos?

Vamos a buscar una suerte de ‘crowdfunding’ presentando el proyecto en todo el área metropolitana buscando socios (en los próximos días, publicaré información ‘financiera’) y con ayuda de algunos socios estratégicos y comprometidos inauguraremos la sede del CAL en los próximos meses (si alguien quiere sumarse, un silvidito).

¿Algo más?

Me guardo más noticias y novedades para ir publicándolas estos días…

¿Se imaginan que la investigación la hicieran personas?

Algo hemos hablado en este blog sobre como la crisis del mundo industrial puede afectar a la investigación científica y humanística. Hoy, en un blog de Investigación y Ciencia (que por cierto, ¿alguien sabe porque entre los bloggers de IyC bajo el rótulo ‘Psicología y Neurociencia’ no hay ningún psicólogo y sí un carro de biólogos?) nos cuentan una historia sobre personas que investigan.

Uno de los ‘efectos secundarios’ de la enorme producción de publicaciones científicas es que cada vez más las revistas cuando dicen ‘paper’ quieren decir ‘telegrama’. Hace unos meses un editor de un publicación bastante importante en su área decía que en un par de años publicaría «formularios pre-diseñados y tablas, ¿Para qué querían el resto?».

El sistema actual parece diseñado por un ‘positivista vulgar’: lo único que busca es una enorme acumulación de datos, sin más. El problema es que, como ilustra Carmen Agustín con la investigación sobre el Huntington, los datos puros son mera información. Sólo cuando esos datos se convierten en nodos de una red, generamos conocimiento. Y esa generación es usualmente contextual y personal. Personal, repito. Si dejamos la investigación solo en su esqueleto de datos estaremos despreciando los músculos contextuales que nos ayudarían a avanzar hacia delante.

¿Me copian?

Mira que una de esas cosas que cada dos por tres me dan ganas de hacer es poner en marcha un OMV. Pero vete a ver cuando puede costar eso…

No es que piense (o deje de pensar) que hay nicho de mercado. Es que las críticas a los Operadores de Telecomunicaciones son recurrentes y, como usuario, me encantaría tener una compañía de la que poder fiarme. ¿Alguien conoce algún operador así?

«Comunidad, personalidad y patología»: La crítica socio-histórica

Este post forma parte de una serie de entradas en torno a los Trastornos de Personalidad.

Para Juan Bautista Fuentes Ortega y Ernesto Quiroga, como decíamos, la cosa no está tan clara. Ellos sostienen que el concepto de ‘trastorno de personalidad’ forma parte de la idea más general de ‘campo antropológico’; los TTPP son, por así decirlo, ‘formas de vida social’ o como ellos dicen ‘conductas constitutivamente culturales o sociohistóricas que se caracterizarían por la desfiguración de la figura ético-moral de la persona‘.

Pero vayamos por partes.

1. ¿Qué es la personalidad?

Una de las cuestiones que más han preocupado a Fuentes Ortega durante mucho tiempo es cómo se produjo el paso de la zoología a la antropología; es decir, cómo se originó el hombre y cómo ‘evolucionó‘ hasta las sociedades actuales.

La idea general (y perdonen el trazo grueso) es que el salto de las sociedades prehistóricas a las históricas (o lo que es los mismo, la aparición de sociedades históricas producto de la confluencia en los mismos territorios de sociedades neolíticas – prehistóricas – previamente aisladas entre sí) conllevó un nuevo tipo de relaciones. La diversidad social y normativa tuvo un efecto corrosivo sobre las anteriores relaciones de ‘apoyo mutuo solidario’ obligando (en cuanto que el retorno a la ‘arcadia feliz’ es imposible) a la re-ordenación de éstas a través del nacimiento de las nuevas relaciones ético-políticas de la ‘ciudad’. Estas nuevas relaciones tienen como objetivo estabilizar las tensiones entre las partes sociales a través de una progresiva ‘igualación’ (Fuentes Ortega habla de ‘equivalencia’ en cuanto que las relaciones son simétricas, transitivas y reflexivas) de los individuos que forman las partes.

Claro que del dicho al hecho hay un trecho. La característica fundamental de las sociedades históricas es que están en continuo proceso de ‘estabilización’. Y es justo aquí donde nace la persona (sujeto de la personalidad) como ‘resultado-en-progreso de la resolución por un individuo en particular de los conflictos que se dan en la sociedad histórica’. En este sentido, y dado que como hemos dicho existen en las sociedades históricas numerosas formas de vida moral (más de las que detectara Maquiavelo en El Príncipe, de hecho), la identidad personal o personalidad sería la apropiación personal (ética) de dichas formas morales; o lo que es lo mismo, la opción por unas a costa de otras.

2. Los trastornos como disfunción apreciativa

Fuentes y Quiroga hablan constantemente de ‘valores objetivos’. Para ellos un ‘valor objetivo’, en su original lectura de Scheler, Spranger y Simmell, es un ‘sentimiento o afecto que se percibe de forma personal y dinámica en la realidad’, por un lado, y que se materializa en los ‘bienes’ que son valiosos en virtud de esa materialización, por otro. Estos valores están mutuamente engarzados entre sí y por lo tanto una vida valiosa conlleva ‘un entretejido dialéctico complejo de construcción y disfrute de bienes’ (por poner un ejemplo aunque sea algo burdo, para comer es necesario dormir y viceversa: son bienes u operaciones mutuamente engarzadas y se requieren las dos para una vida valiosa; o, ya puestos, una vida a secas).

La hipótesis de Fuentes y Quiroga es que los trastornos de personalidad ‘consisten, al menos en parte, en una disfunción apreciativa’. He de apuntar que como su trabajo está aún inconcluso no queda claro cómo es esa ‘disfunción’ pero parece que tiene algo que ver con las relaciones afectivas que se hayan tenido durante la infancia.

3. La fuerza semántica de los ejes de Millon

Para Fuentes y Ortega la originalidad y potencia del análisis psicológico de Millon es obvia, donde falla es en su meta-psicología, en cómo entiende los TTPP.

Por ello, tras reconocer la fuerza semántica de los ejes millonianos los reconceptualizan a la luz de su ‘teoría de la personalidad’:

  • El eje actividad-pasividad tendría que ver «con la «enajenación» o «alienación» de los bienes, o, lo que es lo mismo, la vulneración de los derechos morales, o con la privación ilegítima de determinados valores en una relación social». (‘Activación’ con vulneración o privación de los derechos de los otros; y ‘pasividad’ con dificultades para la defensa de los propios derechos frente a otros)
  • El eje placer-dolor tendría que ver «con la búsqueda de «valores objetivos» y la evitación de su pérdida».
  • El eje sí mismo-otros tendría que ver «con la tendencia predominante hacia la toma de decisiones éticas por uno mismo o a dejarse llevar por las decisiones que toman los demás.

4. La disolución de la psicología

En la contraportada de un libro de James Hillman, creo que era Re-imaginar la psicología, se decía que «quizás la rama más interesante del psicoanálisis es la que anuncia su disolución». Algo similar, salvando las distancias, le pasa a las propuestas de Fuentes y Quiroga: que anuncian la disolución de la psicología.

Para ellos la figura específica de la psicología es el ‘conflicto de normas personalmente irresuelto’. Me explico: cuando una persona se encuentra ante un problema ético-moral que no puede resolver se origina un problema psicológico que conlleva el oscurecimiento del problema original (que se convierta en un trastorno depende de la ‘flexibilidad adaptativa’, la ‘tendencia a producir círculos viciosos’ y ‘la estabilidad ante las dificultades’ como ya hablamos).

Entonces, como consecuencia lógica, si nos quedamos sólo en digamos una ‘terapia psicológica’ estaremos sustituyendo un problema psicológico por otro menos grave, esperando a que sea el cliente el que vea la luz bajo el Árbol de Bodhi y resuelva el problema ético-moral él solito. Por eso, lo que plantean Fuentes y Quiroga es que la relación terapéutica debe ser de un nuevo tipo; esto es, ético-moral.

En el próximo capítulo…

Acabo aquí la exposición resumida de la crítica socio-histórica de los trastornos de personalidad.  En las próximas entradas vamos a proponer una re-elaboración de las crítica socio-histórica para extraer todo lo que podamos de ella desde las nuevas categorías que nos ha traído el siglo XXI.

El conductismo como filosofía

Dice Marino Pérez en ‘Contingencia y drama‘:

Como toda una filosofía, el conductismo podría desarrollar una ontología organizada sobre el papel fundamental de la conducta tanto en la evolución biológica como en el desenvolvimiento de la vida en una escala histórica, cultural, psicológica y, en definitiva, antropológica. La cuestión sería que la conducta establece las mediaciones posibles entre los tres géneros de materialidad o, si se prefiere, las tres estructuras del materialismo cultural. Por ello mismo, la conducta sería constitutiva del conocimiento, naturalmente, del conocimiento que quiera acogerse a la gnoseología lógico-material. Así pues, podría ser que la conducta fuera más importante que para ser meramente objeto de una ciencia, aunque esta fuera la «ciencia de la conducta». Siendo así, el conductismo como filosofía de la ciencia de la conducta o de la psicología tendría que revertirse más en una filosofía, porque la conducta no sería solo una cuestión de la psicología».

Psicología para ponies

Soy del tipo de persona al que odian en Automattic, porque acumulan blogs y más blogs para luego dejarlos morir en el cementerio de internet. Pero como uno es inaccesible al desaliento, he abierto un nuevo blog: ‘Psychology for Ponies’. Que en esencia es para poner en inglés (dado que he entrado de lleno en el mercado angloparlante) mis ideas y opiniones en torno a la psicología. Para que conste y tenga efecto… aunque todavía no tenga nada.

P.d: Que por cierto, el nombre es un homenaje a uno de los animales más ‘cucos’ del mundo, el poni de las Shetland.

Novedades escocesas y cibernéticas

Lerwick, bahía de arcilla, es la capital de las islas Shetland y es la ciudad más al noreste de toda Europa. 7500 habitantes apiñados al suroeste de Mainland que parece que se pueden convertir en mis convecinos durante buena parte del tiempo. Me han propuesto trabajar como profesor en la University of the Highlands and Islands, concretamente en la coqueta ciudad de Lerwick, un semestre al año.

Aunque aún no he dicho que sí, tal y como está la vida (sic.), es probable que lo haga siguiendo las recomendaciones de Julen Iturbe de «llegar a un acuerdo-marco con algún cliente estratégico». Claro que como me quedan unos meses para cerrar el asunto, no descarto buscar otro ‘cliente estratégico’ que no conlleve el exilio ártico durante 6 meses al año.

Pero por ahora… Dos ideas:

Storge-Granada

La sede de Storge en Granada se va a mantener abierta todo el año. Ayer mismo, por poner un ejemplo, estuvimos trabajando en la puesta en marcha del programa de orientación familiar más ambicioso de la historia de la provincia. Tenemos muchos proyectos y varios profesionales volcados en el Instituto: así que vamos a seguir presentando la batalla por estos lares.

Terapia online

Pero además vamos a explorar otras cosas. Porque ante la expectativa de que realice mi personal passagium tengo que replantar mi trabajo como terapeuta. Lo comentaba el otro día y se va a convertir en un objetivo prioritario. La terapia online exige una presencia en la red más potente de la que he tenido hasta hoy. Leeremos a Cartograf para ver como lo hago.