Críticas indiscriminadas (1)

de A Cuadros:

Narrativa: Aire Nuestro, Manuel Vilas

Manuel Vilas está fatal de la cabeza y, además, es uno de los escritores más originales, divertidos y arriesgados de la literatura en castellano.

La “norma literaria” que cuajó después de la Transición nos evitó, afortunadamente, la pandemia posmoderna pero, como efecto secundario, hizo que la mayoría de nuevos autores escribieran con una mano atada a la espalda. A la generación de Vilas la “normalización” le sienta tan bien como una chaqueta azul fluorescente al Rey. Vilas no sólo no tiene las manos a la espalda sino que es un contorsionista de primera.

En ‘Aire nuestro’, Vilas juega hasta lo imposible con la Historia, el Futuro y el mito de la televisión. En una ocasión, Almudena Grandes comentó que la literatura había sustituido la experimentación formal por la mezcolanza de géneros. No sé si será verdad (de todas formas, no sé si lo que hacían la mayor parte de los vanguardista guarda alguna relación con la literatura) pero lo que sí es, es un descripción topográfica de lo que se está haciendo hoy por hoy; y Vilas es un ejemplo. ‘Aire nuestro’ una novela de programas, episodios y entrevistas: pasen y lean.

Poesía: Poesía completa (1970–2000), Leopoldo María Panero

Panero es el poeta.
Muchos aspirantes a poetratos desde que el enviado de Lucifer, Wordsworth, llegara y jodiera la poesía, buscan “ansiosamente” una cosa llamada voz (una forma de canalizar la vacuidad de sus cerebros a través de un ego exasperante). Leopoldo María Panero tampoco está muy bien de la cabeza (pero este de verdad, y lo digo como psicólogo, que ha pasado dos terceras parte de su vida en psiquiátricos) pero todo – sus circunstancias personales, su malditismo, su manufactura delirante – palidece ante su voz.

Leopoldo María Panero es un mago, es capaz de crear (no hay otro verbo aceptable) la belleza más exótica y sugerente con un contenedor de escombros. Panero hace que nos planteemos si el exilio siberiano de los formalistas rusos fue excesivo, aunque, claro, no por mucho tiempo y eso es otro tema.

No-Ficción: Juan Belmonte, matador de toros: su vida y sus hazañas. Manuel Chaves Nogales

El otro día estuve en Sevilla y quizás porque recordaba la ciudad más pequeña, fui a la calle Feria. Quería ver, oler y, si se terciaba, saborear esa calle. La biografía de Juan Belmonte, el artista, el inventor del toreo moderno, arranca allí y nos lleva de las dehesas a la gloria.

Lo extraño y lo cierto es que Belmonte es lo de menos en este libro. Su prosa, su concepción, su querencia por la verdad sencilla y sin titulares hace de esta la mejor biografía escrita en castellano que un servidor de ustedes haya leído.

Chaves Nogales fue un buen periodista, qué carajo, fue un periodista excepcional; tanto que, como él mismo comentaba hablando de la guerra civil, había contraído méritos bastantes para haber sido fusilado por los unos y por los otros. La verdad es lo que tiene y, en lo que nos atañe, este es un libro de verdad. Lean, lean…