«Votar no es aportar, es ganar: ganar ciudadanía, libertad y dignidad». Este es el lema y, a la vez, la idea básica que ha impulsado a la red cívica No Vamos A Ser Menos; su ADN ideológico.

NVASM nació como una plataforma para fomentar la participación electoral pero conforme ha ido desarrollándose ha empezado a adquirir relevancia como otra cosa, como proyecto articulador de un espacio conversacional andaluz que hasta ahora no existía.

Ya que casi llegamos a las elecciones, cabe preguntarnos sobre la conveniencia de ese proyecto articulador ¿Es bueno o es malo? ¿Debe NVASM disolverse o debe re-definirse sobre la necesidad de esa esfera conversacional y deliberativa? Mi apuesta es por relanzar NVASM para que evolucione desde «la primera gran conversación andaluza» a «la invitación a construir una Andalucía que conversa».

¿Por qué? A eso vamos…

La democracia, en su formulación más esquemática, es un sistema de gestión de recursos escasos basado en la regla de la mayoría. Por esto mismo, la democracia es un terreno abonado para el conflicto.
El conflicto es, modificando levemente a Touzard, una situación en la que unos actores persiguen metas, valores o intereses distintos y, al menos, percibidos como contradictorios o bien persiguen simultánea y competitivamente la misma meta.

Diría Ortega y Gasset que en democracia hay que conllevarse. Y mientras el conflicto se mantiene dentro de la esfera de lo democrático, mientras se conlleva: Democracy works. Por eso la democracia soporta un grado limitado de frivolidad; porque si no vemos al otro dispuesto, competente y capaz, se produce un vaciamiento del sistema y el conflicto emerge virulentemente.

Smith y Mackie describieron el proceso de escalada del conflicto intergrupal en siete fases:
1. Refuerzo de procesos de comunicación e interacción inadecuados entre y dentro de los grupos.
2. Reciprocidad de la conducta agresiva entre las partes
3. Formación de coaliciones, bloques o frentes
4. Alteración de los procesos de percepción entre las partes
5. Empleo de patrones de atribución no normalizados
6. Aumento de la emotividad y la excitabilidad
7. Eliminación del exogrupo o «Solución final»

En una sociedad democrática se dan con cierta frecuencia situaciones de conflicto que llegan a fases muy avanzadas del modelo de Smith y Mackie. Lo que llamamos «populismo», un cáncer que afecta en distinto grado a toda sociedad democrática, usa estrategias de pura y simple confrontación para conseguir influencia y poder.

NVASM puede jugar un papel importantísimo en regenerar y apuntalar los pilares de la democracia andaluza. Abrir un espacio conversacional y deliberativo andaluz permitirá que los procesos de comunicación e interacción entre e intragrupos sean más robustos y, por lo tanto, menos susceptibles de caer en la desestabilización y el conflicto. NVASM sería una herramienta muy interesante para dificultar los procesos de conflicto desde su origen, la fase 1 del modelo de Smith y Mackie: la impermeabilidad de los grupos en una sociedad.

Seguiremos trabajando…